domingo, 27 de mayo de 2018

José Grinberg, arquitecto/pintor



Merry MacMasters. Vocación: arquitecto; pasión: pintor. Así José Grinberg (CDMX, 1942) se refiere a su quehacer existencial. No es nada raro que un arquitecto también pinte. Los ejemplos sobran. El primero que viene a la mente es el suizo-francés Charles-Édouard Jeanneret Le Corbusier, mientras que en México, Teodoro González de León. 

 
La pintura siempre formó parte de mí, desde joven; es algo que consideré integral en la formación del arquitecto. No hay conflictos, es complementario”, expresa Grinberg quien exhibe bajo el título de Señales ocultos en el Centro Cultural Estación Indianilla. 

 
Su modo de pintar lo liga a la Generación de la Ruptura. Entrevistado, Grinberg reconoce que este movimiento lo influyó al ser estudiante de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México: “Existía el espíritu de la rebeldía. Con (el pintor) Fernando García Ponce había una relación como jóvenes que nos veíamos y platicábamos. Íbamos a hacer arte con Alejandro Jodorowsky, todo ese grupo de personas que en ese momento constituía la ebullición en el mundo cultural de México”.





Si en un principio su pintura fue realista y figurativa, Grinberg tomó pasos hacia “un abstraccionismo mucho más expresivo”, aunque siempre con un tema. En los últimos tiempos lo que más le ha impactado es “el caos en que vivimos”. Precisa que su imaginería básicamente tiene que ver con el estado de confusión, la esperanza reflejada por medio de colores explosivos, en un principio, aunque con el tiempo la paleta se ha limpiado para proporcionarle “una serenidad con los blancos”.


Agrega que nunca ha pretendido que sus pinceladas sean delicadas, al contrario asegura que éstas deben ser espontáneas ya que expresan “estados emocionales y los tiempos que vivimos”. Actualmente el “tema” de Grinberg son “los acontecimientos cotidianos expresados en forma abstracta, aunque con ciertas referencias como son los collages, las noticias, los grafismos que incluye que imponen al final del día un orden dentro del cuadro”.


--¿Organizar elementos en sus cuadros lo reconcilia con el caos?


--La organización del espacio pictórico se vuelve arquitectónico en alguna medida. Todos los cuadros son símbolos que se repiten, por ejemplo, escaleras sin fin que no llevan a ningún lado, laberintos, ventanas abiertas y cerradas. Son experiencias que uno vive a través del tiempo. 

 
José Grinberg no estudió formalmente pintura, sin embargo trabajó un tiempo en el taller de Arnold Belkin.


La exposición de Estación Indianilla comprende tres series, entre ellas Señales. Éstos tienen que ver con el sismo del pasado 19 de septiembre, o las acciones de Donald Trump, incluso hay señales personales que se traducen en tonos azules. En el cuadro Ventana ocre se observa “toda la estructura urbana en la parte inferior: ventanas, edificios, como se componen con los elementos de desorden al grado que en la parte superior aparecen las cruces de lo negativo. A la vez se abren los elementos rojos del optimismo.


--¿Hay un alto grado de protesta en su pintura?


--Hay una protesta social expresada, no con enojo, sino con la idea de generar un sentimiento crítico en el observador para que él y el cuadro dialoguen. 

 
Lo suyo es una protesta en contra del mundo caótico que se vive: “El mundo incoherente, los discursos que no dicen nada, que muchas veces se convierten en las pláticas cotidianas de los ciudadanos. Repetimos las mismas ideas, los mismos conceptos. Pero, fundamentalmente es el caos y la falta de valores que se vive en este momento.


La serie va a continuar porque “vivimos en un mundo de señales”. Lo que cambiará es el tipo –humanas, urbanas, mediáticas y políticas-- de señales, indica el entrevistado.


La exposición Señales ocultas, de José Grinberg, permanecerá hasta junio en el Centro Cultural Estación Indianilla, Dr. Claudio Bernard, colonia Doctores.

domingo, 6 de mayo de 2018

Alfonso Mena, Habitar-pensar-construir



Cuando te vas de México por mucho tiempo y regresas, la ciudad te impacta”, expresa el artista plástico Alfonso Mena (CDMX, 1961), cuya exposición Habitar-pensar-construir, de alrededor de 70 pinturas, collages y objetos, se presenta en el Museo de Arte SHCP, Antiguo Palacio del Arzobispado. Fue un proyecto de tres años.
 

¿Qué le impacta? “Cómo viven las personas, cómo vivimos todos. Es rudísimo, difícil, violento. Lo que pasa es que las personas ya se acostumbraron, por ejemplo, a ver en cada esquina a un niño que pide limosna. Sin embargo, si uno se va mucho tiempo a un lugar en donde no hay esto, al volver te impacta. Como que ver de lejos te hacer ver mejor”, asegura Mena quien pasó dos periodos, uno de siete años, en Estados Unidos.


Habitar-pensar-construir se basa en un texto del filósofo alemán Martín Heidegger, aunque tal vez varían el orden de las palabras: “Es un texto que escribe después (1951) de la Segunda Guerra Mundial porque Alemania acaba destruida, entonces empiezan a crear multifamiliares enormes (“No habitamos porque hemos construido, sino que construimos y hemos construido en la medida en que habitamos, es decir, en cuanto que somos los que habitan”, escribe Heidegger.)


Permanencia 1 (2017), óleo, cera en frío sobre lino


Al regresar de Nueva York me doy cuenta cómo se vive en CDMX, y empiezo a trabajar sobre este texto. Primero, habitamos, luego pensamos y construimos nuestro entorno. Es simple, sin embargo así es. De allí me fui hacia la abstracción. En la obra hay muchas formas geométricas. Usé el símbolo más simple de la casa que reconocen los niños, es uno de los que más se encuentra”.


En la muestra hay planos de casas vistas desde el aire –que a fin de cuentas son formas geométricas-- , también planos imaginarios. A una mapa de CDMX Mena le puso “el D.F.” porque “ya no se llama así. Fue como un homenaje porque se les ocurrió quitarle el nombre, que se me hace terrible. Echaron a perder hasta la canción de Chava Flores, Sábado Distrito Federal. Los niños no van a entender, van a decir qué es esto”. 
Lenguaje 1 (2017),óleo, cera en frío y hoja de plata sobre lino
 

Artista más bien abstracto, el entrevistado revela hacer figuración, pero para sí mismo. En la exposición la figura está presente por medio de unas pequeñas pinturas basadas en las condiciones de vida de una persona sin hogar que encontró bajo un puente del vecindario de Wiliamsburg en Brooklyn. “Tenía su colchón y su cobija. Tomé fotos y luego hice las pinturitas”, explica. También se incluye un minúsculo colchón, que parece una maqueta del original, sin embargo Mena lo encontró en el mercado de pulgas. 
Bauen (2017),óleo, cera en frío y hoja de plata sobre lino


La obra de mayores dimensiones de la muestra es una especie de instalación sobre la pared que parte de una casita hecha con “un plano de la ciudad de los que te dan en el Metro”: “Fotografié esa casita en perspectiva y armé una especie de multifamiliar que es como vivimos ahora. Son 800 serigrafías hechas en papel de arroz”. Utiliza un espejo para repetirla.


En sus piezas Mena ha empleado una amplia gama de materiales que incluyen óleo, tinta, cera, acero, plomo, vidrio, hasta cemento que el mismo coló. También ha colocado un meteorito que parece una escultura en bronce.
Sin título (2017), óleo, cera en frío y hoja de plata sobre lino


El Museo de Arte SHCP se ubica en Moneda 4, Centro Histórico. La exposición Habitar-pensar-construir permanecerá hasta el 24 de junio de 2018.



miércoles, 25 de abril de 2018

Patricia Soriano, homenaje en La Esmeralda

 

La pintora Patricia Soriano (CDMX, 1964) se despidió de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” (ENPEG), después de dos décadas de impartir clases, con una exposición montada en su honor el pasado 1 de marzo, en la que la obra de 15 de sus exalumnos “dialogara” con la suya propia. Con la muestra, curada por Octavio Avendaño, se dio inicio a la celebración por los 75 años de la institución educativa.

Entrevistada por La Jornada, Soriano hace hincapié en la necesidad de “retomar las riendas de mi vida profesional”, aunque reconoció disfrutar “el espacio de reactualizar conocimientos, preceptos, nociones”, algo que no sucede cuando “te dedicas al soliloquio de tu trabajo de taller individual. Sucede cuando sales al mundo, cuando tienes contacto con los jóvenes, con sus inquietudes, problemáticas, intereses, ocurrencias, locuras, desvaríos, angustias. Entonces, en ese momento mi labor se enriquece a través de los otros”.

Kali

Sin embargo, “aun así después de 20 años concluidos como docente en la ENPEG llega el momento de decidir un espacio de cambio, transición, en que necesito más tiempo para Patricia Soriano para que ella restablezca nuevas maneras de entender su propio proceso”. 
 
La homenajeada no se aleja de la docencia del todo ya que hace tres meses ganó una plaza de tiempo completo en la Facultad de Artes y Diseño (FAD), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su alma mater, donde ha impartido clases también desde hace 27 años. En la FAD da clases de dibujo, no obstante quiere que la UNAM “me de un taller de pintura para dar clases como Gilberto Aceves Navarro y entonces sí declarar que soy un referente de relevancia para la UNAM”. También prepara su maestría.


Señora venganza

La exposición Homenaje a Patricia Soriano se componía de nueve cuadros de la homenajeada, mientras que la demás obra era de los exalumnos: Alejandra Alarcón, Miguel Ángel Alcalá, Emerson Balderas, Roberto Castillo, Pablo Cotama, Alejandra España, Agustín González, Patricio José, Salvador Jacobo, Julián Madero, Víctor Manuel Peña, Victoria Santaella, Ángel Solano, Alejandra Venegas y Lucía Vidales. 
 
Por fortuna, continúa la entrevistada, “la capacidad creativa de mis exalumnos ha podido detonar en rutas de investigación y creación completamente disímiles”. Dice sentirse orgullosa de haber participado activamente en la formación de criterios críticos que ponderan la libertad, la respuesta activa a las condiciones de vida que no satisfacen su punto de vista”. 


Paisaje
 
Son jóvenes que “en algunos casos se han inclinado por el trabajo en colectividad y de retribución social, otros que tienen una muy clara convicción de que enarbolar una actitud crítica respecto de los discursos en boga, contemporáneos de la pintura, no es la única vía de desarrollo. Por otro lado están los exalumnos cuya capacidad se ha orientado hacia el trabajo docente con excelencia”.

En el acto inaugural Soriano celebró que estos jóvenes pintores “no emulan a la maestra, no pintan perros, por fortuna”.


Sociedades

Karla Villegas, directora de la ENPEG, dijo que “receptivos como siempre a nuestro entorno cultural, social e histórico frente al mundo contemporáneo, asumimos la labor de la artista y docente Patricia Soriano como un elemento fundamental en el campo de la pintura contemporánea de nuestro país”.

Señaló que la vocación de la homenajeada ha transcendido de manera sensible en decenas de generaciones de artistas cuyo trabajo, hoy, se ve influenciado, más que por un estilo formal, por una convicción frente a la pintura”.

Carrusel



miércoles, 11 de abril de 2018

Fernando Cordero, fotógrafo de la emoción arquitectónica




Hace 31 años cuando el fotógrafo Fernando Cordero (CDMX, 1958) buscaba en qué especializarse se encontró con la arquitectura. Con formación de cine fotógrafo, cuya actividad dentro del séptimo arte es la creación de “atmósferas emocionales”, se dio cuenta que “de alguna manera” los arquitectos crean precisamente eso con sus diseños que “por lo general” los fotógrafos no interpretan. Lo que le interesó de la arquitectura fue su emoción, encontrar al arquitecto detrás de ello. El reto de crear “estas atmósferas en espacios que a veces son anodinos, hay que hacer que digan algo. Por eso la fotografía de arquitectura es apasionante y se convierte en algo que empecé a generar como un lenguaje y estilo particular más allá de un mero registro”.

Cordero no suele exhibir su obra en forma individual, sin embargo aceptó la invitación del Seminario de Cultura Mexicana de mostrar 31 imágenes, la mayoría en blanco y negro, aunque también había color, con el título de Historia sin fin. Tapias, exposición curada por el investigador Peter Krieger. Sin embargo, no se trata de una exhibición de arquitectos y su obra sino la curaduría habla de la arquitectura y el paisaje. En muchos sentidos, apunta Cordero, la arquitectura es una fotografía de paisaje porque el tema es la luz.




El trabajo de Cordero fluctúa entre lo personal y el encargo: “Visito al arquitecto para conocer sus puntos de vista y que me explique su obra. Muchas veces en el entendimiento de su obra surgen ideas, detalles, que pueden ser puntos de partida para generar la fotografía. No obstante, son proyectos personales porque a pesar de que los arquitectos me piden fotografiar su obra, siempre he tomado esto como una beca que me permite llevar acabo una investigación arquitectónica que a través de los años ligara en una línea anecdótica, conductual e iconográfica que genera una historia”.

Si la fotografía de arquitectura en México fue “sumamente importante” en los años 60 y 70 del siglo pasado, lo dejó de ser. Mientras personas como Guillermo Zamora y Armando Salas Portugal marcaron una huella significativa en el lenguaje de la fotografía de arquitectura moderna, para Cordero la arquitectura mexicana pasa por un momento difícil al igual que muchas cosas del país. Eso porque “en esa tendencia de globalización tanto la fotografía como la arquitectura, otras disciplinas artísticas y actividades profesionales, pasan por un momento de adaptación a un alud de ideas y conceptos que nos confunden mucho”.





Según Cordero la arquitectura mexicana hoy es una “mala copia de lo que pasa en el mundo de una modernidad que de alguna manera se ajusta a economías que tienen que ver con esto. Nosotros copiamos eso como si no tuviéramos ninguna identidad. Hemos perdido la esencia de esta cultura nuestra que es de arquitectos. La arquitectura prehispánica, colonial, todo, habla de un país con una pasión por la arquitectura. Sin embargo, los últimos 10 años ha sido una cosa lamentable. Lo vemos en fenómenos arquitectónicos como Santa Fe y estos edificios que se construyen pseudo modernos, que tienen que ver con otras ciudades, otras realidades”.

Las nuevas tecnologías también han golpeado a la fotografía. Cordero no hace fotografía digital y se niega al uso del photoshop. Trabaja con cámaras de formato grande, la mayoría con 4 x 5 o 8 x 10, con cámaras de corrección de perspectiva. Claro, ve en lo digital un medio formidable de transmisión de imágenes, sin embargo su trabajo es con base en la fotografía análoga. Y esto es una de las parteaguas de la exposición, “el entendimiento de que en México vemos los cambios de tecnología como si fueran una meta de llegara una situación óptima, como si eso fuera importante”. La fotografía digital es un complemento, no un sustituto, asegura.


Para el entrevistado la fotografía de arquitectura es de paciencia, contemplación y entendimiento. Aunque su acervo es extenso, “a veces hago una foto en un día o en una semana. En otras ocasiones tengo la luz idónea y hago 10 en un día, que es muy raro. Lo normal son tres al día. Peter seleccionó 120 imágenes y poco a poco vio las coincidencias con su discurso hacia la geología y el entendimiento del hombre en el planeta, la evolución y la filosofía decimonónica de la revolución industrial. Vio la relación íntima entre el paisaje y el problema que los humanos tenemos con la naturaleza y la construcción de estas arquitecturas que a veces rayan en lo ridículo utilizando las materias primas que extraemos al destruir la naturaleza”.


lunes, 26 de marzo de 2018

Antoine d'Agata en el Centro de la Imagen



Merry MacMasters. El fotógrafo y director de cine francés Antoine d’Agata (Marsella, 1961) tiene una historia muy larga con México. Con apenas 22 años llegó aquí por vez primera tras las huellas del poeta y director de teatro Antonin Artaud. Buscaba la “magia” de la realidad mexicana. Una década después se volvió fotógrafo y tomó su primera imagen en la frontera del norte del país. 
 
Nunca dejó de venir a México, sin embargo con el tiempo esa belleza que buscaba en los primeros viajes, cambió en cuanto la situación del país se hizo “más pesada, compleja y complicada”. Miembro de la Agencia Magnum desde 2004, D’Agata exhibió bajo el título Códex, México 1986-2016 en el Centro de la Imagen (CI). La exposición consistió en la realización de un fotomural en un espacio al aire libre y un video. 
 
El “diálogo” con D’Agata inició hace dos años, expresó Itala Schmelz, directora del CI. En un principio el interés era hacerle una exposición “en forma” de su trabajo en México, algo que quedó pendiente. Mientras tanto, al fotógrafo “le encantó” la pared conocida como “fotomuro”, que trabajó a manera de collage, al usar, reusar, reducir y agrandar sus imágenes.

Lo suyo es un trabajo “muy radical” ya que se mueve en ámbitos de mucha violencia, drogadicción y prostitución. Sin embargo, “no es el típico fotógrafo que observa, se lleva las imágenes, pero nunca toca. D’Agata se involucra con estos contextos. A veces la cámara está en sus manos, otras no necesariamente. El mismo entra en estos ámbitos como actor de ellos. Se va a los márgenes y los vive”, señaló Schmelz. 
 
El resultado es una fotografía muy “auténtica”. No obstante, “al hacer todo esto en ambientes nocturnos, de alcohol, sucede algo con las imágenes que de alguna forma los cuerpos pierden la solidez y generan ciertos accidentes visuales muy interesantes que te llevan a imágenes de lo monstruoso, o lo grotesco, que son fascinantes y que los distinguen casi de cualquier otro autor”, acotó la titular del CI.

D’Agata estudió en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, en 1990, bajo la tutela de Larry Clark y Nan Goldin. Entrevistado, se refirió a los 13 años que vivió sin casa, “sólo en movimiento por el mundo”. Su relación con México es “muy particular”, incluso, su compañera es mexicana.
 
Mi filosofía –explicó-- siempre fue hecha de belleza y de violencia porque mi perspectiva salió de una mezla de política y narcótica. Siempre entendí y compartí esa violencia de la calle. Viví las imágenes desde adentro, sin embargo aquí con los años esa violencia ha llegado a un punto de locura. Poco a poco uno se encuentra totalmente impotente frente a una violencia que entiendo de dónde viene, sin embargo llega a un punto absurdo y trágico”.

Continuó: “Hoy veo mucha dignidad y fuerza de la población mexicana que la enfrenta. A veces no entiendo en donde encuentran tanta fuerza para día con día seguir con la vida, cuando las cosas están tan locas. Como fotógrafo mi situación es particular porque siempre hay una distancia. Elegí estar en esas imágenes, contrario a las personas retratadas que no eligieron nada”.

Además, usted puede irse.

--Por eso se mueren y estoy aquí todavía. Estoy muy agradecido con la confianza que me entregan porque saben que no estamos en la misma condición. 
 
El Centro de la Imagen se ubica en Plaza de la Ciudadela 2, Centro.

domingo, 11 de marzo de 2018

Cultura Pop en la Galería Velasco



La Galería José María Velasco se propuso revisar la obra de cuatro jóvenes artistas mexicanos cuya influencia proviene de la cultura pop (el cómic) y la ilustración, fenómeno que desde los años 80 del siglo pasado se ha suscitado en el mundo, expresa Alfredo Matus, director del recinto perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes.

Ellos son Erik Rivera (CDMX, 1979) quien exhibió 10 óleos con el provocativo título Maricón: desafío al desafío, Favio Montoya (Mazatlán), de quien fueron igual número de óleos y acrílicos con el nombre Bindu, el artista urbano José Carlos Hernández Pvlcro (sic), en el gabinete y con intervención en la fachada, mientras que la pieza del mes My Lord era del pintor tepiteño Vicente Anaya.

Son artistas que tienen un vínculo muy fuerte con el Internet, de donde deriva su información”, continúa Matus. También juega un papel preponderante la técnica japonesa shojo, categoría del manga y el animé dirigida al público adolescente femenino con personajes de ojos enormes, “chicas coquetas que se muestran inocentes aunque su vestimenta es audaz”.

Rivera, sin embargo, atribuye el tipo de trazo naif de su pintura al modernismo mexicano, en especial la obra de Nahui Ollin, Abraham Ángel, Nahum B. Zenil, Julio Galán y Frida Kahlo. Lo del expositor está dedicado al “niño interior”, aunque aclara que sus infantes ya fueron adultos, entonces regresaron a ser niños con una fisonomía mezclada.

El título de la exposición emplea la palabra “maricón” con el objeto de “neutralizar, o reivindicar, esta dicotomía entre dos conceptos: o eres homosexual o eres muy cobarde. La idea es quién es más maricón en todo caso: el homosexual o el que lo teme”. Mientras cinco de sus figuras son afeminadas, la otra mitad muestra ira y agresión porque “la gran parte de las personas homofóbicas reaccionan a su miedo con rabia. Es como que tienen que mostrar que no tienen ese miedo y que son muy machos. Siempre digo, lo macho no quita lo maricón y viceversa”.

Formado como diseñador gráfico, aunque siempre quiso pintar, Rivera explica que sus “retratos” con fondos de poca profundidad, son “a propósito. Lo que hago es retomar la ilustración infantil a manera de herramienta para exponer estos temas que pueden ser un poco incómodos”. Incluso, el marco floral, u orgánico, que le da a sus “niños” se torna “cursi” y apela a “esa parte de la sensibilidad y emoción masculina que nunca se proyecta”.

La pintura de Favio Montoya, no obstante, tiene influencias de la ilustración y del animé debido a su pasión infantil por la televisión y el cómic. De niño soñaba con ser dibujante de cómics y animador. En algún momento se alejó de la manga y el animé dado su interés por la figura clásica, de allí que estudió a los griegos y a Rodin, sin embargo regresaba siempre al cómic de la manga aunque desde unas plataformas no tan usuales.

Por ejemplo, combina cabezas animales –gatos, conejos, venados, osos-- con cuerpos infantiles. “Me baso primeramente en la teoría de la resonancia del alemán Bert Hellinger quien plantea que un adulto es resultado del niño directamente. Cuando empecé a pintar niños me di cuenta que las personas se sentían directamente atraídas e identificadas. Había dado cause a una sensación que tal vez tuvieron de niño. En este caso ejemplifico mucho la cuestión del dolor porque tenemos traumas que no sabemos por qué son pero surgieron en la niñez”.

Las cabezas de animales, por otro lado, están basadas en el método de teatro de Stanislavski ya que Montoya también es actor:”Muchos de los personajes que construyo tienen que ver con la esencia de un animal. El gato representa sensualidad, el conejo, astucia”. Relaciona su pintura con el movimiento internacional de arte low brow, que surge de las calles, sin embargo llega a plataformas más altas como los museos y las galerías.

El conjunto de exposiciones permaneció hasta el 11 de marzo en la Galería José María Velasco, Peralvillo 55, colonia Morelos.

lunes, 5 de marzo de 2018

Creación en movimiento: Diseño



El programa de la generación 2015/2016 de jóvenes creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), incluye por vez primera la especialidad de artes aplicadas en las siguientes áreas: diseño editorial, de joyería, textiles y muebles.

Dichas técnicas, manifestaciones contemporáneas como el cómic, la narrativa gráfica, la historieta, así como disciplinas más tradicionales como la pintura, la escultura hasta la arquitectura y los medios audiovisuales, se pueden observar en Creación en Movimiento 2015/2016, exposición de las 132 piezas de 111 becarios provenientes de 23 estados, abierta el 20 de enero en el Foto Museo Cuatro Caminos.

Anteriormente, el Fonca de todos modos recibía proyectos de diseño y artes aplicadas que se atendían por medio de otras especialidades. Aparte de apoyar a los artistas emergentes en esas áreas, la instancia decidió que era necesario hacer “un serio reconocimiento hacia el arte en el diseño que tiene justamente esta característica artística de creación, innovación y aporte”, expresó René Roquet, jefe del Departamento de Control de Becas del Fonca.

Si en un principio se decidió apoyar a los cuatro áreas arriba mencionados, también se ha sugerido ampliar la convocatoria al objeto utilitario. A partir de que se incluyó artes aplicadas en el programa “notamos que ha incrementado la participación en esta disciplina, a la vez que ha bajado un poco el índice de solicitudes en otras donde los artistas del diseño querían entrar”, indicó Roquet.

Ana Elena Mallet, una de los cuatro tutores, junto con Trine Ellitsgaard, Héctor Rivero Borell y Uzyel Karp, de las primeras dos generaciones en artes aplicadas, reiteró que finalmente se ha dado un reconocimiento al diseño como disciplina cultural y se integra dentro de las becas de los jóvenes creadores. La primera generación contó con ocho becarios (cuatro diseñadores de joyería, tres de textiles y uno editorial).

Los cuatro tutores “teníamos consciencia que había que cuidarla mucho al ser el primer año de una disciplina que raya entre lo técnico y lo artístico. Finalmente, es “una disciplina nueva si hablamos del diseño en México que a nivel universitario empezó en los años 60 del siglo pasado, apenas entendemos qué es y para qué sirve”, dijo Mallet.

Curadora especializada en diseño, Mallet hizo hincapié en el desempeño de la artista del textil Trine Ellitsgaard, quien “hizo un trabajo increíble con las responsables de la marca Déjate querer (estudio de diseño de tapetes), Ana Paula Alatriste y Rocío Cortés”. Con el textil incluido en la exposición “se vuelve a esta tradición mexicana de tapiz que teníamos en los años 60 y se ha perdido muchísimo”.

Según Gustavo Prado, curador especializado en fotografía, diseño y moda, también becario de la primera generación en medios alternativos, “en 2018 los conceptualismos están un poco a la caída después de 30 años de estar como el único lenguaje en México”. Apuntó lo “bueno y grato” que resulta “ver un trabajo juvenil, fresco, positivo, optimista y rebelde”. Ya que el Fonca está abierto a las nuevas propuestas hizo votos para celebrar en el futuro “cuando haya becas a la producción en YouTube”.

Una parte de Creación en Movimiento 2015/2016 ya se había mostrado en el Museo de la Ciudad de Querétaro y en la Universidad de las Américas en Puebla. Ahora la totalidad de la exposición se ofrece en el Foto Museo Cuatro Caminos. Guadalupe Lara, directora del recinto, hizo votos para que éste reciba la muestra cada año.

Explicó: “Desde que el museo abrió hace dos años siempre ha buscado ser un espacio en el que se presentan las propuestas más innovadoras en torno a la creación del arte porque el 80 por ciento de nuestro público son jóvenes de 14 a 29 años”. Lara agregó que la exposición complementa una idea del recinto de llevar a cabo una feria de arte joven en la que los artistas podrán vender su obra directamente sin intermediarios.

Creación en Movimiento 2015/2016 permanecerá hasta el 11 de marzo. El Foto Museo Cuatro Caminos se ubica en Ingenieros Militares 77, Lomas de Sotelo, Naucalpan.