jueves, 10 de octubre de 2019

El Vórtex de Méndez de Hoyos





¿Cómo representar una política de la memoria, del legado y de las generaciones?, pregunta el fotógrafo y artista visual Enrique Méndez de Hoyos (Ciudad de México, 1970), quien exhibió el proyecto Vórtex. Tiempos dislocados, del 14 de agosto al 6 de octubre de 2019, en el museo Ex Teresa Arte Actual. La exposición, curada por Julio García Murillo y Fernanda Dichi, consistió en cuatro video-instalaciones basadas en obras realizadas previamente en el recinto.

Tres de ellas formaron parte de Manifiesta (1993), muestra inaugural de X’Teresa Arte Alternativa --como se llamó en ese momento-- , que consistió en tres performances e instalaciones en torno al Templo de Santa Teresa la Antigua, producidos por Felipe Ehrenberg (1943-2017), Helen Escobedo (1934-2010) y Marcos Kurtycz (1934-1996), con curaduría de Víctor Muñoz. La cuarta obra retoma una sesión espiritista realizada por Pilar Villela en 2005.

Las piezas de Méndez de Hoyos se llaman Los hilos de Felipe, Resurrección desde el escombro, El retorno de Cihuacóatl y La red que ciegamente tejen, ésta última hecha con Pilar Villela. Todos son de 2019.



Los hilos de Felipe



Entrevistado, Méndez de Hoyos expresa que su trabajo ha seguido, desde hace muchos años, “una línea discursiva que tiene que ver con los vértices que se generan entre la historia, la política y la historia del arte, es decir, el objeto artístico y la coyuntura socio-político que lo rodea”. Acota que la historia es un elemento que está presente en “prácticamente todos mis trabajos anteriores como, por ejemplo, las video-instalaciones Síntomas y huellas, que gira en torno a Tlatelolco, y Tiempo sagrado que tiene que ver con el cuadro que Manet pintó sobre el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo, y las resonancias que estos eventos históricos y objetos artísticos pueden tener hoy”.

Con base en este modelo de producción, que ha sido una constante en su trabajo, el artista se acercó a Ex Teresa y realizó una investigación en su archivo. “Por el museo han pasado cientos de artistas de primera línea, de corte internacional, sin embargo, buscaba trabajos que hicieran alusión a la misma historia del edificio. De la parte arquitectónica, aunque también en su relación articulada, o pensada, en relación a lo histórico, sobre qué está fundado Ex Teresa.



Resurrección desde el escombro. Fotos cortesía de Enrique Méndez de Hoyos.



¿Cuáles son las capas temporales que uno atraviesa cuando entre en ese espacio y qué tiene que ver evidentemente con lo prehispánico? Existe la leyenda –no demasiado alejado de la realidad-- que una pirámide sostiene el inmueble tan inclinado. También tiene que ver con la práctica religiosa de las Carmelitas Descalzas, y la tensión que existe entre ambas paradigmas. Y, por supuesto, su fundación como centro de arte contemporáneo en que el cuerpo es un elemento fundamental.

Es decir, hay una especie de continuidad de varios siglos allí, que no necesariamente es un seguimiento, sino incluso podría ser convulso y traumático. Al buscar trabajos que hicieron alusión al edificio de temporalidades, encontré documentación de Manifiesta --exposición con la que se abrió X’Teresa Arte Alternativo bajo la dirección de Eloy Tarcisio-- que le interesó.



El retorno de Cihuacóatl



Méndez de Hoyos retomó los tres performances e instalaciones de Manifiesta, así como la “invocación espiritista” hecha por Pilar Villela 12 años después, como base para “interpretarlas de manera muy libre, siempre tratando de quedarme con ciertas esencias fundamentales, ciertas ideas, a partir de esas obras que en realidad son muy diferentes entre sí”.

Lo que impactaba de las video-instalaciones del artista es que fueron filmadas en los mismos espacios en que las piezas originales fueron presentadas. “Algo que ha sido una constante en mi trabajo es la relación del arte con el cine, con la puesta en escena cinematográfica. En este sentido la dinámica que sigue cada una de las piezas es la de un performance para la cámara. Un performance que está planeado y ejecutado para verse por medio de una cámara y para proyectarse en el espacio como una pieza cinematográfica”.



La red que ciegamente tejen



Aunque Méndez de Hoyos realmente no trató en vida a los expositores de Manifiesta, le fue “fácil” abordar su trabajo y se sintió “motivado a retomar ciertas ideas que para mi son vigentes porque siguen
atravesando el ámbito socio-cultural en México. Los hilos que planteaba Ehrenberg a partir de una relación contingente con la estructura arquitectónica, con el cuerpo, con lo ancestral, con lo pasado, con lo actual, con el periodo de la Colonia, articulado al hoy.

La pieza de Helen, Resurrección desde el escombro, es algo que no deja de tener una resonancia múltiple. Lo de Kurtycz también, aunque dándole la vuelta, como éste grupo de mujeres construye otra entidad de poder paralelo”.

miércoles, 2 de octubre de 2019

UNO, de Enrique Rosas, en la galería Le Laboratoire






UNO, exposición de Enrique Rosas (Ciudad de México, 1972), montada en la galería Le Laboratoire, es el resultado de una invitación recibida hace un año del gobierno Chino para participar en una serie de actividades que incluyeron exhibiciones de su trabajo, pláticas en recintos universitarios y residencias artísticas. Mediante esta experiencia Rosas, quien es arquitecto, encontró finalmente espacio físico y mental para pintar nuevamente, después de años de no tomar el pincel.

En una demostración que Rosas dio en la galería, dijo que las actividades se desarrollaron en las ciudades de Hong Kong, Beijing y Xiaozou. En ésta última el Ministerio de Cultura reunió a los grandes maestros de la caligrafía y paisaje para un encuentro. “Al no compartir el idioma casi todo se convirtió en una comunicación gestual. Llegó un maestro en especial y con estos gestos y movimientos de una precisión –es casi un arte marcial lo que hacen-- y una soltura, pues, empecé a replicar de manera mimética, a jugar con él mientras trabajaba.



Aspectos de la demostración. Fotos de Merry MacMasters



No tomé uno, sino dos pinceles –se enamoró de un pincel de grandes dimensiones que funciona como una extensión del cuerpo a manera de una espada-- . El maestro, dijo, ‘uh’. Fue una especie de ruptura del duelo. De pronto estábamos dos culturas de América Latina y Asia encontrándonos en un lenguaje común. Si pensamos en encontrar un lenguaje común, también podemos pensar en regresarnos a Vasconcelos y esta idea del hombre cósmico que está inspirada en el mestizaje. Esta idea de la aportación de la cultura, o cada continente, a un ideal que para nuestra generación está en posibilidades de encarnar”.

Rosas, por su parte, escogió “éste camino de la pintura para conocer el universo, para conocerme a mí mismo,después de muchos años con el ímpetu, con la intención de sintetizar, de unificar. En estos movimientos no pretendo hacer paisaje ni caligrafía chinas, eso es para los chinos. Este es un movimiento que me revela a mi mismo; en este ejercicio aprendí a pasar por el fuego sin calcinarme”.






En momentos en que en el mundo “se levantan muros y estamos rodeados de hiperespecialización, la intención de UNO es integrarme mediante el ejercicio de la pintura. Puedo afirmar que mi trabajo es un diálogo que se realiza entre la memoria y la percepción, que podríamos suscribir en la tradición del arte cinético, óptico, geométrico, de naturaleza retiniana. La influencia de Carlos Cruz Díez o Eduardo Terrazas o Julio Leparc en los inicios fue algo sumamente claro”, señala Rosas.

Continuó: “Comencé con una desconstrucción de ciertos patrones elementales, líneas paralelas, concéntricas y radiales exploradas originalmente con recursos tecnológicos, computadoras y programas en los que repetía instrucciones, o le pedía a la máquina que repitiera instrucciones. En este caso lo hago con mi propio cuerpo, es decir, estas mismas líneas concéntricas y radiales están aquí retratadas en esta exploración”.   







UNO parte de la división. Son tres fuegos, negro, rojo y azul, tres colores que son tres culturas, tres lenguajes y tres continentes. Para Rosas el fuego negro fue casi una experiencia ritual: “El hecho de entrar a cada color, cada fuego, fue también como exponerme a mí mismo a fuerzas. Tenía que pedir permiso porque a veces era demasiado fuerte, era pasar por el fuego y me quemaba, hasta que entendí para poder romper los límites tenía que pedir permiso. Eso es algo que vi en el proceder de estos maestros chinos con los que hubo el encuentro en la ciudad de Xiaozou”.

En el fuego rojo hay una invocación de naturaleza ígnea, volcánica, algo familiar para los habitantes de la Ciudad de México. El fuego azul es técnicamente el más complejo: “Provengo de una familia vinculada a la cinematografía, de allí quizá el lenguaje cinético logró venir a mi psique de manera más fluida. El hecho de trabajar con la cinematografía también tiene que ver con el aspecto técnico de revelar y una técnica primitiva de la fotografía que tiene que ver con el revelado es el cianotipia, cuyo nombre tiene que ver con su color: azul profundo, muy cercano al azul de Prusia, intensísimo, que se genera a partir de un compuesto químico que, al combinarse con otro agente, se hace una sustancia fotosensible que, al exponerse al sol, de un color verde se torna de un azul profundo. Los patrones a la vista son producto de una experimentación original con éstas concentricidades que generé con la computadora o a mano, y que en algunas piezas que presentaré próximamente incluyen también mi propio cuerpo”.






En el contexto del pasado Gallery Weekend Rosas estuvo acompañado en su demostración por la terapeuta sonora Giuliana Rivero, a la manera de un acto de fusión de horizontes.

La galería Le Laboratoire se ubica en Vicente Suárez 69, interior 2, esquina Cuernavaca, colonia Condesa. Previa cita al 5256 4360. La exposición permanecerá hasta el 11 de octubre.






lunes, 23 de septiembre de 2019

El Metro Hidalgo es Galería Pública





La Ciudad de México es una pintura involuntaria viviente, expresó el artista digital británico Millree Hughes quien, con el espacio independiente Salón Dés Aztecas, dirigido por Aldo Flores, concibió el proyecto Involuntary México, dado a conocer en la Estación Metro Hidalgo, ahora convertida en Galería Pública, dentro de los festejos por el medio siglo de existencia el Sistema de Transporte Colectivo (STC).

También es involuntaria en escultura y música: “Podría fotografiar todo el día”. Según Hughes lo involuntaria no tiene que ver con el surrealismo o el arte encontrado: “No tiene que ver con el subconsciente, sino con el aquí y ahora de lo que vemos. En los años 60 del siglo pasado las personas tomaron el arte de la vida, ahora su arte viene del salón, tiene que ver con el dinero. Para mi es importante que el arte se acerca a la vida de nuevo”.


Millree Hughes y Aldo Flores. Todas las fotos son cortesía del Salón Dés Aztecas


En las nueve entradas de la estación, los pisos intermedios y túneles se han desplegado cerca de 2 mil fotografías de 300 artistas de más de 50 nacionalidades, de países de América, Asia y Europa. Entre los mexicanos se encuentran Jazzamoart, Eloy Tarcisio y Rubén Rosas.


Uno de los túneles del Metro Hidalgo.



Involuntary painting (Pintura involuntaria) es un concepto creado en 2013 por Hughes y su compatriota el poeta Paul Conneally, como una de las primeras páginas de media social dedicada exclusivamente a compartir imágenes llamadas arte involuntaria. Se inició como una página electrónica diseñada para recolectar fotografías de objetos que se encuentran en nuestras ciudades y que pasamos por alto. El concepto genera un movimiento artístico de un nuevo género que surge de las redes sociales y está integrada en ellas.







Para Hughes el STC es el lugar perfecto para mostrar Involuntary painting ya que muchas de las imágenes abordan “el espacio urbano perdido”: “Muchas de las pinturas se refieren a terrenos baldíos y obras de carretera, entonces ese sentir urbano funciona muy bien en el Metro”.



Fragmento del mural de Jazzamoart.



Entrevistado, Aldo Flores dijo cuando creó junto con Hughes el concepto Involuntary México, “fui a la parte de más frescura del proyecto que es lo que pasa hoy. Decidimos curar 2019 en pintura, escultura y música. Separamos las obras de este año más relevantes. La parte de escultura está planteada para que en los túneles toda sea hacia el exterior para que uno no se sienta encerrada.



Imagen de Eloy Tacisio.



Aunque Flores no separa “jamás” las disciplinas. Anota que la presente obra es muy conceptual y minimal, sin embargo “viene a consecuencia de que te tienes que dar cuenta que a veces la parte involuntaria es más relevante que la pretenciosa. El movimiento lo que hace es darle mucha importancia a nuestras galerías externas, las avenidas, las calles, que son museos y galerías”. Todas las imágenes están impresas en una tela plastificada.



Imagen de Paul Conneally.



Se tata de fotografías de 120 por 90 centímetros, dípticos de un metro por dos de ancho y murales de tres metros de alto por 15 de largo, que se han colocado por los 18 mil metros cuadrados que abarca la estación.



Aspecto de la Galería Pública de la Estación Metro Hidalgo.



La música involuntaria se escuchará mediante las pantallas de televisión colocadas en los andenes de la Estación Hidalgo por medio del sistema ISA TV. Los videos se intercalarán con la información regular del metro.

martes, 3 de septiembre de 2019

La guerra fría y Autodestrucción 8 en el Museo Tamayo





La instalación Autodestrucción 8, de Abraham Cruzvillegas ingresó en 2016 al acervo permanente del Museo Tamayo (MT), a través del programa Pago en Especie –en el que está inscrito el escultor-- , de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, adscrito al Servicio de Administración Tributaria (SAT), mediante la figura de “donación” (dación en pago). Ahora es la escenografía de la obra de teatro La guerra fría, de Juan Villoro, que, bajo la dirección de Mariana Giménez, se estrenó el 6 de julio en la sala 4 del MT, que, junto con la sala 3, está dedicada a exhibir la colección permanente del recinto a partir de 2016.

Andrea Paasch, encargada de la dirección del MT, explicó a La Jornada que el museo recibió la instalación en 17 cajas de embalaje que fueron resguardadas en la bodega. La actual selección de obra de la colección permanente del recinto se abrió al público el pasado 15 de mayo. Autodestrucción 8 se puede ver a partir del 26 de junio, inclusive cuando no hay función de teatro.

En rueda de prensa Villoro dijo admirar desde hace mucho tiempo la obra de Cruzvillegas quien ha trabajado en “distintos proyectos de autoconstrucción, autodestrucción, y al mismo tiempo se ha convertido en un referente de muchísimas personas que, gracias a ver sus piezas, viajan por la realidad, en especial la mexicana que parece estar en estado de instalación permanente. Ven la realidad como una posible instalación de Cruzvillegas”.



Una escena de La Guerra fría



La obra del escultor ha sido una continua fuente de inspiración para La guerra fría y su puesta en escena, expresó Villoro. El texto se ubica en Berlín en los 80 años del siglo pasado, momento en que muchas personas de distintos países llegaron a esta ciudad que había sido la gran capital de la Alemania occidental, pero ya no lo era. “Había edificios abandonados que las personas ocuparon. Hubo un movimiento llamado Berlinés, haz algo, entonces muchos organizaban su vida al recoger cosas de la calle. Es decir, hacían una instalación como mobiliario, entonces nos pareció que el marco de esta obra podía ser la pieza de Cruzvillegas”.

Para el escritor hay una frontera no muy visible entre qué es desperdicio y qué es arte; cómo se resignifican los deshechos. La guerra fría también trata de una relación de amor que se ha ido destruyendo, no obstante sus personajes Carolina (Mariana Gajá) y El Gato (Mauricio Isaac) buscan darse una segunda vida. “Están ante la pedacería de lo que han dejado y tratan de recuperar y reconstruir. Este espacio es una metáfora de las cosas que desechamos en la vida, sin embargo nos conforman. De pronto podemos resignificar y convertirlas en algo entrañable”.

Según Mariana Giménez “el lugar ahorita en el mundo es la frontera. La obra de Abraham fue una inspiración para entender lo que era la destrucción, la construcción y la reconstrucción de la pareja. Las fronteras se volvieron líquidas y hubo un momento en que todo empezó a tener un sentido que estuviéramos aquí en la sala de un museo”.

Cruzvillegas precisó que Autodestrucción 8 se hizo hace unos años para una exposición en un museo de Seúl, Corea del Sur: “La curadora me solicitó utilizar el espacio del museo a propósito de su próxima remodelación. Me dijo, haz lo que quieras, destruye, rompe. Allí me acordé de mi joven punk que entra y patea como chivo en cristalería; eso hice un poco. Pedí que me dieran materiales para construir esculturas, además de los que procedían del mismo museo.

Me entregaron varias toneladas de lo que está aquí que venía de la destrucción de un barrio de pepenedores en el centro de Seúl, cuyas familias fueron desplazadas para construir un edificio de departamentos tipo loft. También hay un desplazamiento social, económico y político en un país donde todavía existe la guerra fría. Hice un gran espiral en el que los objetos se tocan. Quise acercarme a una ética en que no se excluía nada. Aquí se utiliza de la misma manera, no hay un objeto excluido”.

La guerra fría consta de dos horas de diálogos intensos alternados con rock, tocado en vivo, con aires de Lou Reed. Las funciones son del 6 de julio al 8 de septiembre, sábados y domingos a las 18 horas. El Museo Tamayo se ubica en avenida Paseo de la Reforma y Gandhi.

jueves, 29 de agosto de 2019

Los 33 cuadros regresan a Los Pinos




La Colección de pinturas de la residencia presidencial Los Pinos, comisionada por Carlos Salinas de Gortari en 1993, “no volverá a ver la sombra. Tendrá divulgación y posibilidades de viajar”, aseguró la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto, en la inauguración el miércoles 28 de agosto de la exposición De lo perdido, lo que aparezca: 33 visiones de la pintura en México en la Casa Miguel Alemán del ahora Complejo Cultural Los Pinos (CCLP).


El conjunto de 33 cuadros exhibido en el CCLP, pertenece al acervo de Presidencia de la República, instancia que lo ha puesto en custodia de la Secretaría de Cultura federal. En el acto Frausto anunció que “a partir de ahora la colección enriquecerá el acervo del Museo de Arte Moderno (MAM), al ser su destino natural”, dado el periodo en cuestión.


La funcionaria también informó que los 33 cuadros itinerarán por el país, en especial a los estados de los que provienen algunos de los artistas. Entrevistada al término del acto, Frausto dijo que actualmente estudian “los museos y recintos que nos pueden recibir”. Esta itinerancia podría incluir un viaje fuera del país, agregó.



Frausto contó la historia de la búsqueda de la Colección: “En la época de transición (del nuevo gobierno) Francisco Toledo me mandó una carta de su puño y letra en que decía que había pintado un cuadro que era parte de una colección de 33”. El artista juchiteco también le envió una copia del catálogo original para facilitar la búsqueda. Los cuadros fueron localizados en una bodega de la avenida Constituyentes.


El siguiente paso consistió en ver en qué condiciones estaban las pinturas. Aunque estuvieron embaladas, “literalmente desempolvamos esta Colección. Hubo que hacer algún trabajo que duró algunos meses. Me comuniqué de nuevo con el maestro Toledo, por escrito y a mano. Dije, ya está lista la colección y queremos exponerla en Los Pinos. Le pedí un título y es él quien nombra esta exposición. No es un secreto que había muchas cosas en esta gran propiedad que ya no están”.



Al acto celebrado en la Casa Miguel Alemán asistieron varios de los artistas con obra en la Colección como Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Luis López Loza, Rafael Cauduro, Irma Palacios, Miguel Castro Leñero, Roberto Cortázar, Eduardo Tamariz y Germán Venegas. La poeta Natalia Toledo estuvo en representación de su padre Francisco Toledo. Acudieron familiares de Luis García Guerrero, Luis Nishizawa, Rafael Coronel y Julio Galán.


Manuel Felguérez, al hablar a nombre de sus compañeros, dijo que “la exposición es un regalo que nos da el actual gobierno de México porque nos proporciona un público”.


Preguntada sobre el envío de las obras al MAM, Natalia Pollak, su directora, dijo “me acabo de enterar, sin embargo estoy muy contenta. El MAM es su lugar natural, sin duda. El acervo está representado por casi todos los artistas y seguirá creciendo con esta fantástica noticia. Tenemos una bodega con espacio, sin embargo iremos viendo en dónde se va a resguardar, con todas las normas de conservación”.


Al término del acto varios cuadros, entre ellos los de Vicente Rojo y Luis Nishizawa, fueron trasladados del pasillo donde se habían colocado, a un lugar con mayor visibilidad.



martes, 27 de agosto de 2019

20 años sin Alberto Gironella





El pasado 2 de agosto se cumplieron 20 años del fallecimiento del pintor Alberto Gironella (1929-1999). Por ese motivo el historiador del arte Esteban García Brosseau impartió la conferencia Alberto Gironella: esperpéntico surrealista novohispano en el Museo Fernando García Ponce, en Mérida, Yucatán, atento a los artistas de la Generación de la Ruptura, a la que perteneció el recordado.


Si García Brosseau emplea el término “esperpéntico surrealista novohispano”, es porque “estos tres aspectos están presentes en la obra de Gironella de manera indisoluble. Lo esperpéntico forma parte de de este modo de hacer literatura que es propio de Ramón Valle Inclán, a quien admiraba, en la que se distorsiona la realidad a la manera de un espejo deformante. El mismo hablaba de su relación con esta forma de describir la realidad que también está ligada a su relación con a la literatura y la realidad española que tiene su lado un poco grotesco que vemos, por ejemplo, en la pintura de Velázquez o de Goya, pintores que admiró mucho”.


A García Brosseau le interesa el movimiento de la Ruptura –es hijo del pintor Fernando García Ponce-- , así como la relación “polémica” de Gironella con el surrealismo. Entrevistado, reconoce que Gironella tiene “una relación ambigua con el movimiento surrealista. A pesar de estar muy orgulloso de conocer a André Bretón y enojarse con Teresa del Conde quien decía que sólo lo conocía de manera superficial, además de que su relación con el surrealismo era la que tenían los artistas de la segunda generación, también decía que lo suyo iba más allá y más bien era con el barroco. Aunque sea ambigua, me parece que sí hay en algunos objetos de Gironella ésta relación con lo simbólico, típico del surrealismo”.


Para García Brosseau hablar de cierto olvido de la obra de Gironella en años recientes –destaca la labor hecha por su hijo Emiliano en promoverla--, esto tiene que ver con “cierto olvido en que está la Ruptura a través de cierta ideología que se mantiene, por ejemplo, en el Instituto de Investigaciones Estéticas, donde se quiere finalmente volver a dar más importancia a la cuestión del muralismo paradójicamente. Es cierto que hay personas como Manuel Felguérez que están muy en boga, sin embargo hay otros pintores de la Ruptura que están olvidados”.


Profesor de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialización en arte colonial, el entrevistado agrega que “a nivel internacional los que cuentan más en la pintura mexicana son los muralistas y, no se diga, Frida Kahlo”.


Ya que Gironella tuvo una relación directa con Bretón, quien lo reconoció como un artista relevante, García Brosseau insiste en su relación con el surrealismo: “Parece que uno quisiera olvidar la relevancia que tuvo el surrealismo en México y la relación que tuvieron sus artistas aquí con la Ruptura. En general se trata de dos movimientos distintos cuando en realidad estaban en contacto. También existe una especie de injusticia con respecto del surrealismo porque si bien se dice que la Ruptura fue el movimiento que rompió con el muralismo, eso también fue posible por la presencia de los surrealistas aquí. Ambos compartían el deseo de pintar libremente lo que querían”.



domingo, 11 de agosto de 2019

La Galería Acapulco 62 tiene nuevo local




La Galería Acapulco 62 estrenó un nuevo local, más reducido, ahora en la colonia Santa María la Ribera, después de abrir sus puertas en febrero de 2018 precisamente en la dirección que le da nombre, en la colonia Roma. Lo ha hecho con Impresentables nacionales a todo color. 1era temporada, exposición del pintor Franco Aceves Humana.

Acapulco 62 es una iniciativa de los pintores Boris Viskin y Alfonso Mena Pacheco. ¿Por qué abrir una galería de arte? Para Mena Pacheco “nuestro interés era conjugar las divisiones que en nuestra época había de pintura e instalación. Hemos hecho eso, además de promover lo que consideramos buen arte, aparte de lo nuestro. Conjugar eso como un espacio cultural que ayude a la comunidad”.

La galería, ubicada frente a la Alameda, sí la del Kiosko Morisco, está pensada como un espacio abierto con la esperanza de que “entren muchas personas”. Según Viskin, es muy necesario que la obra se vea: “Me importó mucho mi exposición individual en el Museo de Arte Moderno por la experiencia de que el público vea tu obra”.



La Barbie (2018), óleo, de Franco Aceves Humana



La serie Impresentables nacionales, de Aceves Humana, está como mandado hacer para el espacio alargado y angosto de la pequeña galería. Se trata de 22 retratos hechos al óleo de políticos, figuras públicas y delincuentes, selección basada en las “fobias personales” del artista. ¿Por qué pintar personas como, por ejemplo, Marta Sahagún o Carlos Romero Deschamps? “Todos me caen muy mal, los detesto, me parecen impresentables. Al pintar los cuadros decía, éste cabrón lo tengo que hacer. Hasta me divertí porque salen feos como son, abominables”.




Romero Deschamps (2018), óleo de Franco Aceves Humana




Aceves Humana se basó en fotografías de prensa que encontraba y luego modificaba. Un poco escogía el encuadre. Su paleta consta de tres colores –un azul, un amarillo y un rojo-- y negro. “No los mezclo. Aplico un color y encima el otro. Tienen esa cosa para hacerse transparentes. Estos tres colores se van sumando y crean otros que no son puros. Sólo para los fondos y los trajecitos de los güeyes usaba otros colores. Sin embargo, todas las caras están hechas con los tres colores básicos. Uso unos pigmentos muy prendidos”.





Marta Sahagún (2019), óleo de Franco Aceves Humana




El entrevistado tiene otra serie de retratos de pintores, así como naturalezas muertas, que exhibirá en octubre próximo en la Galería 526, espacio del Seminario de Cultura Mexicana. Apenas cultiva el retrato desde hace dos años. Los pintores en sus retratos se muestran serios, sin gestos y con colores básicos. Retratar con pintura le permite “cambiar los colores de lugar. Por ejemplo, poner el azul en donde debería de ir el rojo, entonces salen los retratados con unos colores extraños en la cara, aunque tienen su lógica dentro del cuadro”.




Fernández de Ceballos (2019), óleo de Franco Aceves Human



Ya que para el entrevistado México es “una veta inagotable de impresentables”, a lo mejor hay una segunda temporada de la serie.

Impresentables nacionales a todo color. 1era temporada permaneció hasta el 11 de agosto en Galería Acapulco 62, Dr. 217, colonia Santa María la Ribera. En el patio/restaurante del local se abrió El Revolcadero.