domingo, 26 de abril de 2020

Carlos Zerpa en la Galería Metropolitana





Merry MacMasters. El artista venezolano “NOconvencional” Carlos Zerpa (Valencia, 1950) tiene una relación con México que se remonta a 1981, sin embargo Metiendo mano, de 38 obras, entre pintura, ensamblaje, dibujo, video y una instalación, que se montó en la Galería Metropolitana, es su primera exposición individual en el país.

Tan intenso ha sido su vínculo que en marzo de 2019 Zerpa decidió radicar aquí, “por razones afectivas”: “Hay muchas personas que quiero y me quieren. Es un país donde se conoce lo que hago. No llego tan en paracaídas, sino aquí está mi historia mexicana, al hacer performance, participar en exposiciones, impartir seminarios. He venido tantas veces que ya perdí la cuenta”.




Sr. Conejo y Carlos Zerpa. Foto Merry MacMasters




En el Coloquio Internacional de Arte No Objetual, organizado por Juan Acha, en Medellín, Colombia, Zerpa hizo una buena relación con colegas mexicanos, como Lourdes Grobet y Felipe Ehrenberg, los integrantes del No-Grupo (Rubén Valencia, Melquiades Herrera y Maris Bustamante), “tanto por sus propuestas como lo que llevaba en ese momento”. Tiempo después, en el Foro de Arte Latinoamericano, realizado en México, fue invitado para hacer un performance.

En ese primer viaje al país Zerpa entabló amistad con Adolfo Patiño e hizo muchas cosas con su galería La Agencia y Peyote y la Compañía. Después, se presentó con el No-Grupo como artista invitado en el Museo de Arte Moderno, en el proyecto Caliente! Caliente! También fue invitado a la apertura del Museo de Guadalajara y a todos los premios del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

Metiendo mano -título que alude al disco de 1977 de Rubén Blades y Willy Colón— es una exposición curiosa porque combina pintura hecha en los años 90 del siglo pasado, con trabajo reciente. “Estos cuadros pertenecen a una época en que estaba muy ligado a las artes marciales, su tema principal, al mundo del tattoo art, de los sellos que llevan los karatecas, simbología de la época mezclada con tatuaje”, expresa el artista quien parte de lo popular.

Las pinturas, de hecho, formaron parte de una exposición realizada en varias ciudades de Colombia. Con el tiempo resultó imposible regresar la obra a Venezuela, entonces, Zerpa pidió que la obra fuera mandada a México. Santiago Espinosa de los Monteros, actual director de Artes Visuales y Escénicas de la Universidad Autónoma de México, la guardó “muchos años” en su casa. Ahora en México “decidimos abrirla”. Al ver los lienzos extendidos en el piso de la Galería Metropolitana, dijeron, “está cargada de elementos que tienen que ver con México”.

También se decidió incorporar piezas nuevas, hechas ya aquí, como los panderos que tienen máscaras de luchadores. “A finales de los años 50 y 60 mis héroes de la lucha libre eran mexicanos y venezolanos. El Santo estuvo una temporada larga en Venezuela, junto con Huracán Ramírez y Ray Mendoza, entonces eran recuerdos infantiles mezclados a la lucha libre de mi país. También está el juego de incorporar objetos de la cultura popular que consigo en los mercados.




Sr. Conejo y Carlos Zerpa. Foto Merry MacMasters.




La instalación que acapara la atención es Sr. Conejo, figura de más de dos metros de altura. Zerpa se topó con él un día en el centro de Caracas, a la entrada de una tienda de magia. Había “ayudado” a Mr. Henry, un mago venezolano que el artista veía de niño en la televisión. El entrevistado sintió “una energía muy fuerte”, entonces logró comprar el conejo que lo ha acompañado desde entonces.

Para la muestra de la Galería Metropolitana el enigmático animal se ha vestido de boxeador, con sus guantes de 16 libras y su cinturón de campeón internacional de boxeo. Zerpa advierte: “De noche camina por allí”. Ya se ha paseado por Caracas en motocicleta y trepado escaleras. Está presente en todas las muestras del artista.

Una reflexión final: “Dentro del arte hay una locura, que no es nueva, de ver sólo la cresta de la ola que se levanta y todo el mundo quiere estar en la cima. En mi país hemos vivido, todos los que no hacemos arte geométrico, el efecto terrible de esta situación, con todo respeto a un señor como Jesús Soto. Sin embargo, el que no hizo geometría, arte óptico, cinético, está fuera de lugar. Hoy de nuevo está de moda un abstraccionismo bastante extraño, una nueva geometría. También un arte conceptual que en muchos casos no tiene concepto. Es una mala interpretación de lo que es el pensamiento de Marcel Duchamp y le hace daño a los verdaderos conceptualistas”.

La exposición Metiendo mano estaba programada para durar hasta el 29 de marzo de 2020, en la Galería Metropolitana, Medellín 28, colonia Roma. El periodo de exhibición fue interrumpido por el cierre de la galería debido a la crisis sanitaria del COVID-19.




martes, 17 de marzo de 2020

Resistencia animal de Luis Moro





La escritora Elena Poniatowska siempre ha dado voz a los más débiles y olvidados, de allí que el artista visual español Luis Moro (Segovia, 1969) hizo hincapié en la presencia de la periodista en el contexto de Resistencia animal, exposición montada en el Museo de la Ciudad de México, cuyo catálogo fue presentado en el acto de clausura.

Ya que en la muestra uno se ponía de lado del más débil, en este caso los animales e insectos, el expositor rindió un homenaje a Poniatowska porque a lo largo de su obra “se ha centrado en estos personajes invisibles presentes en la exposición”. Moro realizó con la Premio Cervantes de Literatura 2013, la carpeta La leona, basada en su poema homónimo.



Juan Manuel Springer, Elena Poniatowska, Luis Moro y Miguel Cereceda. Foto cortesía de Olga Simsolo.




Poniatowska, quien vestía de blanco, dijo “aquí estamos en un día como de primera comunión porque todo se ve de blanco. Nos acompañan los pajaritos que están en un hilo telefónico o de luz, al igual que unos avestruces a los que un semáforo les ha dado permiso de cruzar la calle. Nosotros también vamos a ir a tomar la calle sin permiso como los avestruces. Pertenezco a una familia que siempre amó a los animales porque mi abuela, Elena Iturbe de Amor, fundó la Sociedad Protectora de Animales. Viví durante muchos años en su casa donde tenía 40 perros recogidos de la calle. ¡Qué bueno que contemos con un pintor con esa visión muy profunda de lo más pequeño!”.

Hace unos años Moro expuso bajo el nombre de Tormenta arena: “Mientras Estados Unidos bombardeaba Irak con la operación Tormenta del desierto, vivía en un pueblito en el que las hormigas también combatían entre ellas. Hice una alegoría de lo que eran las guerras, en que por lo general sólo se habla de víctimas humanas, de daños colaterales. Sin embargo, no nos damos cuenta de todas esas víctimas invisibles que son los ecosistemas de vida en las zonas de conflicto”.

Para el Museo de la Ciudad de México el artista se concentró en lo que llama “el conflicto en el Valle de México”, simbolizado en la exposición por un árbol retomado de la avenida Insurgentes, casi a la altura del Parque Hundido. “Cada vez que pasaba por allí oía en el atardecer un bramido, una fuerza que salía de un pequeño conjunto de cuatro o cinco árboles que era mucho más fuerte que la calle Insurgentes con sus sirenas, el ruido del tráfico y los aviones que pasaban por arriba. La vida animal seguía en ese pequeño refugio, en el que crean su propio ecosistema que cada vez invadimos más en el Valle de México”.

El crítico de arte José Manuel Springer dijo ver en Moro “un abogado del conocimiento y de la defensa de los derechos de todos aquellos seres que se vieron atrapados por la ciudad, por la historia de ambiciones que no son las suyas. Es la trama citadina una telaraña fina que todo lo cubre y lo enreda, donde en ese entramado surgen las historias de seres que viven encerrados en una pequeña habitación, hacinados en una esquina, condenados a un árbol atravesado por cientos de cables negros de fibra óptica.

Su existencia pende literalmente de un hilo negro que apenas lo sostiene. Alquimia, botánica, zoología y los derechos de las personas migrantes condenadas por un sistema cruel y ciego a vivir a salto de mata, son los temas que Luis ha tocado con la elocuencia y la disciplina de quien sabe a profundidad lo que es vivir”.

Para el también crítico de arte Miguel Cereceda el dibujo aparenta dominar la obra de Moro: “Eso nos habla de la potencia de la creación del dibujo como una herramienta, no sólo de creación plástica, sino también de pensamiento”.



martes, 3 de marzo de 2020

Itsï: una llamada de alerta






La muestra Itï: una llamada de alerta, integrada por las maquetas de 32 escultores, parte de un proyecto integral para el rescate del lago de Cuitzeo, fue abierta el 20 de febrero de 2020 en el Centro Cultural Clavijero, en Morelia, Michoacán.


Un conjunto de artistas plásticos, entre ellos Vicente Rojo, Hersúa, Alberto Castro Leñero, Jesús Mayagoitia, Gabriel Macotela, Paloma Torres, Noé Katz, Jorge Yazpik, Javier Marín, Miguel Peraza e Yvonne Domenge –ésta última todavía en vida--, respondieron al llamado de colaborar en el rescate de la zona del lago de Cuitzeo, el segundo más grande del país, por medio de la creación de esculturas monumentales que se integrarán a la masa de agua.



Proyecto de Jesús Mayagoitia.



La invitación se hizo mediante el Consejo Consultivo del Arte para unirse al proyecto Itsï (significa agua en purépecha), autodefinido como “una llamada de alerta/la fuerza del arte”. La muestra ya se exhibió en el Palacio de Cultura Banamex (Palacio de Iturbide) de la Ciudad de México. Posteriormente, itinerará a Toluca, Querétaro, León, Guadalajara y termina en Cuitzeo dentro de un año.


El artista visual Eloy Tarcisio, coordinador del proyecto, expresa a La Jornada que Víctor Lichtinger, director de la asociación civil, con quien ya ha trabajado, lo invitó a diseñar un festival de arte y agua, entonces surgió la idea de colocar en el lago esculturas que pudieran llamar la atención de las personas que transitan por esos lugares para que vean y reflexionan sobre la problemática del cuerpo de agua”.




Ojo cósmico, proyecto de Hersúa



Reconoce que el proyecto les llevará de 10 a 15 años, dadas las dimensiones de las piezas, además su costo. La idea de Itsï, precisa, es lograr sensibilizar a los pueblos alrededor del lago del problema que sucede con el agua en el mundo entero: “Nos quedamos sin el vital líquido, además de destruir la naturaleza. De allí la necesidad de cambiar conductas para recuperar lo que estamos perdiendo. Pasarían como 200 años para que el lago pudiera secarse de forma natural. Sin embargo, de seguir como están las cosas ahora, tardaríamos de 10 a 15 años en perderlo”.


El lago de Cuitzeo, de 4 mil 26 kilómetros cuadrados, ubicado mayormente en el estado de Michoacán, con una pequeña porción en la entidad de Guanajuato, se encuentra abandonado desde hace mucho tiempo. “Hay la urgente necesidad de hacer algo. Ya tenemos muchos diagnósticos y estudios, ahora hay que tener resultados”, dijo Lichtinger al anunciar la iniciativa.



Maqueta de Claire Becker



El economista agradeció a los escultores participantes, ya que con su arte y compromiso, aunado al esfuerzo de las comunidades de la zona, “podrán cambiar la situación imperante de abandono, pobreza y contaminación que existe en la cuenca de Cuitzeo”. Otros artistas comprometidos son Arno Avilés, Claire Becker, Ernesto Hume, Marco Antonio López Prado, Antonio Nava Tirado, Aurora Noreña y el mismo Eloy Tarcisio.


Lichtinger detalló: “Pondremos a competir en forma positiva a los municipios en acciones de desarrollo sustentable, que serán evaluadas año con año por un comité externo y profesional. El municipio que deja efectivamente de contaminar al lago con agua sucia, que cuente con una comunidad organizada que cuide sus bosques y reforeste las laderas del lago impactadas, que minimice la basura, logra que se genere energía eléctrica con los excrementos de los puercos, en fin, quien se comprometa a hacer del lago un orgullo en vez de una cloaca, ganará el concurso y se llevará el premio: una escultura monumental realizada por uno de los artistas”.


Montaña, proyecto de Alberto Castro Leñero.


Agregó que se realizará un festival de arte internacional la primera semana de diciembre en Cuitzeo. Se empezará con un concepto de festival expandido que inicia el Día de la Tierra, el 22 de abril y, luego, el 17 de junio, también en Cuitzeo y pueblos de la región. Habrá “la aplicación de fondos para embellecer los lugares del municipio para recibir al turismo, así como fondos para capacitar a los emprendedores, también en el área turística”. Reconoció que tomará mucho tiempo cambiar la forma en que una sociedad ve y trata al lago. Es decir, “convertirlo en el centro de la generación de progreso de la región, en lugar de ser sólo el desagüe de los pueblos”.



Hombres de agua, de Noé Katz







martes, 25 de febrero de 2020

Zapata, el disruptor, en el Museo Trotsky





El caudillo revolucionario Emiliano Zapata es objeto de una nueva exposición. El taller artístico Rubicó en colaboración con el Museo Casa de León Trotsky, ha preparado la muestra Zapata, el disruptor: Colección Vintage-Avant Garde. Está integrada por objetos de época y piezas de uso personal del héroe, incluso la urna en que fueron depositados sus restos, procedentes del acervo de la Secretaría de Turismo y Cultura del Gobierno del Estado de Morelos, así como obra contemporánea de artistas mexicanos.

Por medio de obra plástica, intervenciones, juegos de sombras, espejos infinitos, antigüedades y realidad aumentada, se ofrecerá un Zapata vivo, coloreado, atractivo y disruptor.







Nuestra propuesta museográfica descansa en el vínculo existente entre el anfitrión Trotsky y el visitante Zapata, entre quienes existe una similitud increíble”, expresó en rueda de prensa Gonzalo Ortiz Blanco, director creativo de Rubicó. Precisó: “Ambos permanecieron fieles en sus ideales y su pensamiento desde el inicio de su lucha revolucionaria hasta el trágico deceso tanto del morelense como de Trotsky”.

El compromiso de los organizadores con el Caudillo del Sur va más allá de la exhibición. El inmueble que en 1916 Zapata eligió para establecer allí su cuartel general y centro de operaciones, en Tlaltizapán, quedó inhabilitado a raíz del sismo de 2017. Rubicó, con el apoyo de Museo Casa de León Trotsky, y en coordinación con la Secretaría de Turismo y Cultura morelense, destinará “recursos, esfuerzo y obra plástica para rehabilitar el ahora Museo de la Revolución del Sur, y Centro Cultural, con la esperanza de que en el menor tiempo posible podamos participar en el rescate de las actividades económicas del lugar que giran en torno excuartel”, externó Ortiz Blanco.







Su participación será en tres niveles: primero, la aportación económica que dependerá de lo que sea más urgente remodelar. “Tuvimos ya una primera reunión con las autoridades del lugar y vamos a juntarnos la semana entrante para hacer un plan de remodelación de las cosas más elementales para participar en el segundo nivel que consiste en diseñar junto con ellos una exposición temporal en el atrio del excuartel. De esta manera aunque no estén terminados los trabajos de remodelación ya se pueda incentivar el museo y la actividad económica”. El Museo Casa de León Trotsky les apoyará con “algún ingreso sobre la venta del boletaje por la exposición”.

El tercero es la aportación de obra plástica: “Vamos a diseñar algo especialmente para el museo que quede de manera permanente como donativo de Rubicó para la comunidad de Tlaltizapán: una escultura de tres metros de altura de Andrés Amaya, aunque es posible que, por su belleza, las autoridades de la secretaría la quisieran poner en otro lugar. Si así fuera tenemos todavía algunos diseños artísticos que pudieran ir más acorde a una exposición en el excuartel”. La escultura tiene un costo superior al millón y medio de pesos.








Para las obras de la exposición Rubicó ha estado en contacto con descendentes de la familia Zapata, en particular el nieto Manuel Manrique Zapata y el bisnieto Ulises Manrique, a quienes les ha enseñado las piezas “constantemente”.

Ortiz Blanco añadió que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene, con la Secretaría de Turismo y Cultura morelense, un proyecto para rehabilitar la parte más dañada del excuartel que es la entrada principal: “Hay una entrada accesoria que vamos a utilizar y todas las modificaciones que vamos a hacer no requieren de un dictamen del INAH”.




Fotos cortesía del taller artístico Rubicó.



Para el director creativo, aunque sea de manera modesta “refrescamos la imagen de Zapata al quitarle el acartonamiento que ha tenido por ser figura del discurso universal. Eso es muy bueno para que las personas, los niños, vuelven a relacionarse con un ídolo mexicano desde una perspectiva personal, no oficialista”.

Gabriela Perez Noriega, directora jurídica y ejecutiva del Museo Casa de León Trotsky, leyó un texto enviado por Esteban Volkow, nieto del revolucionario ruso.

La exposición Zapata, el disruptor: Colección Vintage-Avant Garde, se exhibe del 30 de enero hasta el 30 de junio, en avenida Río Churubusco 410, colonia Del Carmen, Coyoacán.





martes, 4 de febrero de 2020

Los puños de Michael Dean en el Museo Tamayo







Para realizar su instalación escultórica Tu texto aquí, integrada por cinco figuras humanas, el artista inglés Michael Dean (Newcastle, 1977), vino a México en dos ocasiones para visitar el Museo Tamayo. La primera fue en 2018 y la segunda, a mediados de 2019. Quiso experimentar su arquitectura y ver cómo las personas utilizan sus cuerpos alrededor del recinto, al meterse en problemas o estar con la pareja.

Entrevistado, Dean considera que así se procede cuando un espacio como el Museo Tamayo es tan fuerte: “Contiene un enorme espíritu de algo incorporado. No es suficiente sólo llegar y decir, mira, mis esculturas. Las obras tienen que separarse de mi y luego ocupar el espacio”.

¿Qué observó el artista nominado al Premio Turner en 2016, y al Premio Hepworth de Escultura en 2018? “Provengo de un lugar llamado Wallsend en el norte de Inglaterra en que se encuentra un fragmento de una muralla romana. Convivimos con estos restos de un momento histórico, entonces venir a México fue algo que deseaba hacer. Imagínate la noción de la civilización maya, de tocar otra historia, venir acá y sentirlo palpitar a mi alrededor. No pude haber estado más lejos de casa, sin embargo me sentía en casa”.




Sin título (2019) Foto cortesía del artista



Dean empezó a pensar qué se hace con la historia, con algo que ha estado por siempre: “Vivimos de alguna manera nuestras vidas sobre su superficie. Tenemos que animar algo que no tiene vida, con nuestras emociones y la porquería que dejamos atrás, lo marcamos con nuestras lágrimas y manos grasosas, y pasamos tiempo robándole las sombras al sol cuando éste brilla”.

En sus vueltas alrededor del museo, Dean solía encontrarse, en uno de sus costados, con media docena de parejitas muy entretenidas, situación que no ahuyentaba a paseantes de perros, o con niños, personas escondidas en los árboles, incluso alguien haciendo sus necesidades. Todos estos “contrastes locos” en un mismo espacio. El artista pensó: “Cuál es la relación entre mi lugar de origen con la obra que voy a crear aquí”.

¿Cómo tradujo esas emociones en las esculturas de la instalación? “Soy escritor, entonces trato de entregar la escritura en el espacio y para hacerlo necesito crear diferentes tipografías porque si sólo presento la escritura como tal, conlleva muchas políticas. Procuro tener alguien parado en frente de la escritura. No la tienen que leer, sino experimentar”.




Lost True Leaves (2016) Foto Kevin Todora


Las esculturas de Dean están hechas de puños pintados, fabricados en concreto. Hizo moldes de su propio puño, el de su hijo de seis años, el de la madre de su vástago, que aprieta su dedo gordo por dentro. “También pienso en los límites de mi existencia que son mi familia y mis hijos. Pienso en cómo hablar de la intimidad en un mundo que arde, sin embargo intento hablar de la poesía de la intimidad. Para lograrlo tengo que contenerlo de alguna manera. Enojo, esperanza. Los dedos cruzados hablan de pedir un deseo o de protegerse contra las mentiras. Los puños pueden luchar a favor de algo, aunque también en contra de algo”

Los puños de Dean son de diferentes colores a fin de hacer bello algo que encierra una lucha. Sus figuras están compuestas de su propia basura, nada se desperdicia. Trata de recrear una escena de calle, con latas de cola aplastadas, cintas amarillas y papeles arrugados. El artista tiene 10 años de trabajar con concreto que él mismo prepara. Los puños aparecieron en los últimos años. Las esculturas del Tamayo son las más figurativas que ha hecho.

Tu texto aquí permanecerá en exhibición, en el patio del museo, hasta el 1 de marzo de 2020.

domingo, 19 de enero de 2020

La Galería Arvil, 50 años





La Galería Arvil cumplió en 2019 medio siglo de vida, hito que ha festejado con la edición de un libro singular. En vez de pedirle textos a intelectuales, funcionarios y demás famosos, sus directores Armando Colina y Víctor Acuña lo han hecho a sus “amigos”, entre los que se encuentran personajes como Elena Poniatowska, Carlos Phillips Olmedo, Jaime Humberto Hermosillo, Serge Fauchereau, Rafael Barajas El Fisgón, Atom Egoyan y Carmen Gaitán, pues la lista es larga.


Las “bodas de oro” de Arvil se celebraron en el auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac). Graciela de la Torre, entonces directora general de Artes Visuales de la Universidad Nacional Autónoma de México, expresó que el libro Galería Arvil 50 años agrupa los recuentos de más de un centenar de personajes, disímbolos en sus perfiles profesionales aunque todos próximos en el hecho de que sus afinidades creativas e intelectuales orbitan en torno del mundo del arte.




Víctor Acuña y Armando Colina. Foto cortesía de la Galería Arvil.




De hecho, “estamos frente a una serie de ensayos testimoniales cuya suma constituye una especie de biografía de la Galería Arvil que, al tiempo de ser emotiva y afectiva, resulta sumamente útil para historiar medio siglo de coleccionismo, de promoción cultural, de formación de profesionales de la cultura, de contribución al enriquecimiento documental y bibliográfico del arte, de difusión internacional del arte mexicano, del desarrollo de proyectos que vinculan el arte del pasado y del presente, de revaloración de acervos artísticos, así como del rescate de nuestro patrimonio”, dijo De la Torre.

La artista visual Betsabeé Romero, a su vez, se refirió a una de las relaciones “más nombradas y asombrosas” en los 50 años de labor de la galería: la de Francisco Toledo (1940-2019). “Los arviles –como se les conoce-- estuvieron ahí con él, acompañándolo en su vida, su obra y sus proyectos, como un hijo que vieron crecer, que los llenó de orgullo, a quien cuidaron y llevaron en sus ojos. También quien los acompañó en libros, exposiciones, comidas y viajes memorables. Los arviles fueron su punto de partida de grandes obras editoriales y de gráfica, fueron los testigos más asiduos de sus logros y de sus más emotivos momentos”.

Toledo también fue un vínculo del etnólogo Sergio Raúl Arroyo con Colina y Acuña cuando era director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia: “En 2004 compartí con Arvil la exposición memorable Francisco Toledo/Libreta de apuntes en el Museo Nacional de Antropología. Uno de los más exitosos proyectos de un recinto con no pocos éxitos. Un domingo de ese año la exposición recibió la cifra récord de 13 mil visitantes”.

Arroyo señaló algunas de las “aportaciones” de los arviles: su especial percepción de la naturaleza del arte como detonador de la dimensión humana, reconociendo los alcances y límites de su trabajo; su conocimiento puntual; su defensa de la dignidad como emblema de la circulación del arte; su curiosidad invencible y su valor para apostar a lo no seguro.

Para el sociólogo Gerardo Estrada, “no hay manera de explicar la historia de la plástica mexicana de los últimos 50 años sin la presencia de Arvil. Sin lugar a duda, ha sido un actor fundamental, una memoria precisa, rigurosa, de todo lo que en estos años ha sucedido”. Agregó, “frente a lo gris de las instituciones cultuales estatales los arviles vinieron a mostrar que la sociedad civil sabe ponerle los tonos de color a todo eso “. También participó en la presentación el pintor Arnaldo Coen quien dijo que el libro le ha hecho recordar cómo era la Zona Rosa.

domingo, 12 de enero de 2020

La mágica vida y obra de Remedio Varo





Mucho y muchos han escrito sobre la obra de la pintora surrealista Remedios Varo Uranga (1908-1963). Cuando la diseñadora gráfica e ilustradora Silvana Avilés recibió el encargo de realizar un libro biográfico –su primero-- , de entre los nombres propuestos escogió el de la exiliada española. Después de año y medio de inmersión en todo el material disponible sobre la artista, nació La mágica vida y obra de Remedios Varo (Lumen, 2019), volumen narrado en primera persona, dirigido a adolescentes y adultos, de aspecto lúdico, en el que las ilustraciones juegan con los textos. Es como “la tía Remedios contándote su vida”.


Sin ser precisa fan de la pintora surrealista Ávila reconoce que siempre ha sido una referencia en su trabajo personal porque su obra es muy narrativa: “Tiene todos estos pequeños elementos que cuentan y dejan abierto cosas”. Para su relato la entrevistada –responsable del blogspot hola Silvana!-- buscó periodos de la vida de Varo que no habían sido explorados por la Academia que se concentró en definir y entender su obra. Intenté entender un poco más su humanidad y su vida personal”.






Envuelta en un amplio y vaporoso vestido rojo –al igual de la figura de Varo en las ilustraciones. Era del signo Sagitario, era de fuego-- , Ávila ejemplifica con Anglés, España, su pueblo natal: “Allí el tema del bosque es de importancia. A principios de siglo todo el pueblo estaba dedicado a la industria textil. Había una separación de las labores para hombres y mujeres. Siento que ella dibujó el pueblo en que creció. Hay varias leyendas de brujas en el pueblo que provocan lluvia y rayos, que están presentes en sus primeros ejercicios pictóricos. Para mi algunas de las pinturas de Remedios reflejan estas leyendas de seres que hay en el bosque que vuelan y tienen magia.


Otra cosa, en el pueblo hubo un castillo que ya no existe, sin embargo todo el mundo está consciente de ello. Para un niño que escucha hablar de algo que no está, es como un fantasma, una presencia constante, también desde sus primeros ejercicios pictóricos. Luego, Anglés es un pueblo con una superposición de estilos arquitectónicos, que nos remite a su fascinación por explorar la arquitectura en su trabajo, igual las rocas”.


¿Qué le dejó el personaje? “Sentí mucha conexión inesperada. Nunca esperé que Remedios contara constantemente cosas que me preocupan, como sobre la energía, como todo se conecta. Como cuando vives una vida honesta, real y verdadera a lo que eres el mundo se abre. Para ella era así no tenía miedo de vivir en la pobreza o la riqueza, por eso tuvo tantas aventuras, amores y viajes porque sabía lo que yo: cuando eres honesta, real y sigues tu corazón, el universo conspira, tiende puentes, mueve hilos y justo eso fue lo que le llevó viaje tras viaje, persona tras persona, hasta que encontró a Walter Gruen y pudo desarrollar su obra a plenitud”.


Para Ávila la obra de Varo cuenta su vida, al igual que “esta potencia que hay en el universo que es tan generoso que, cuando estás alineado a lo que eres verdaderamente todo se abre mágicamente. La magia es real, sin embargo tienes que confiar en el mundo, en la coincidencia”. Aunque la autora fue “cuidadosa” respecto de la vida personal de Varo, no obstante, siente que en la presente era “muchas mujeres podemos sentir identificadas con su forma de vida, su pasión por cultivar lo que amaba y por entregarse a lo que consideraba su llamado. Traté de abrazar ambas cosas”.


La ilustradora no alcanzó a conocer a Walter Gruen (1914-2008), ultima pareja sentimental de Varo, sin embargo se dio cuenta que gracias a sus esfuerzos “Remedios continúa en nuestra memoria”. A esa “figura fundamental” le dedicó un capítulo.