jueves, 11 de abril de 2019

La Pasión según San Mateo





La pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach, es tal vez la más grande obra no operística del periodo barroco, ya que está compuesta para dos orquestas y dos grupos de cantantes, en total medio centenar de músicos en el escenario. Tal vez para Bach fue el momento culminante de su trabajo musical en la iglesia de Santo Tomás, expresa el austriaco Martin Haselböck quien dirigirá la obra el 12 de abril, a las 20 horas, en el Palacio de Bellas Artes, en el marco del 35 Festival del Centro Histórico.

Haselböck tendrá a su cargo dos agrupaciones especializadas en música barroca, la Orchester Wiener Akademie, de Viena, fundada por el organista en 1985, y la Musica Angelica Consort and Orchestra, con sede en Long Beach, California, y 10 solistas de distintas nacionalidades. Simboliza el diálogo que logra la música que es “mucho más fuerte que cualquier diálogo político. Hablamos música, entonces hablamos un idioma común. Cada orquesta ocupa un extremo del escenario, así que están en diálogo permanente”.

Haselböch ya perdió la cuenta de las veces que ha dirigido La pasión según San Mateo, algo que suele hacer cada tres años. La última vez que lo hizo en México fue en 2007 con medio centenar de representaciones. Vía telefónica desde Viena, adelanta que en esta ocasión la función será “un poco diferente porque la musicología ha revelado nuevos hallazgos acerca de la obra”.

Precisa que los hallazgos tienen que ver mayormente con el hecho que Bach “no tenía un coro como lo conocemos hoy”, sino utilizaba cantantes solistas. Seguía reglas muy estrictas en cuanto a dónde iban los cantantes, quienes interpretan las partes del coro y quienes las del solo. Así que ahora tenemos más solistas y menos cantantes en el coro. Esa es la diferencia básica”.

Otra novedad consiste en expresar la cualidad retórica de la obra, su drama y las diferentes emociones que maneja. “De alguna manera nuestra interpretación será más dramática, más operística, en comparación a hace 13 años. La Orchester Wiener Akademie cuenta con más músicos jóvenes, a la vez que los cantantes también lo son, entonces la idea es verlo como una gran narración dramática de la vida y muerte de Cristo, en vez de una pieza de música religiosa”.

La Orchester Wiener Akademia tiene la particularidad de emplear instrumentos originales del periodo barroco o copias exactas. Por lo general los instrumentos de cuerda son del periodo barroco, mientras que los de madera, como flautas y oboes, son copias exactas de los viejos instrumentos, porque se desgastan. “Los instrumentos de madera no se pueden tocar durante 100 años porque se rompen. Son muy diferentes de los instrumentos orquestales de hoy. Además, suenan diferentes”. Haselböck se refiere a su sonido como “redondo, suave y lleno, que habla de figuras retóricas”.

No obstante el dolor contenido en La pasión según San Mateo, la obra también encierra cierta esperanza. “Está estructurada en torno al evangelista, a manera de un narrador, quien cuenta la historia bíblica del sufrimiento y muerte de Cristo. Después de cada intervención del evangelista hay una especie de meditación en un aria que trae consolación y ayuda.

Se han escrito algunas de las más grandes obras para los acontecimientos de la Semana Santa, un periodo triste para los cristianos. Entonces hay un contexto para el sufrimiento: la consolación. Para mi la música puede ser de gran ayuda si uno se abre al mensaje. Si lo escuchas, la música puede sanar las heridas y hacerte mejor. Cada vez que dirijo La pasión según San Mateo descubro nuevos secretos y mensajes. Para mi resulta una especie de rezo personal dirigir esta obra”.







lunes, 8 de abril de 2019

Korrika





Merry MacMasters. La 21 edición de la carrera Korrika, cuyos objetivos son la alfabetización y la euskarrización del pueblo vasco, se llevó acabo el 7 de abril en la Casa Refugio Citlaltépetl, en una versión adaptada a la realidad mexicana.

En el País Vasco a lo largo de 11 días los participantes recorren su perímetro de 2 mil 500 kilómetros. Cada kilómetro es “comprada” en forma simbólica por alguien y el dinero recabado se destina a la enseñanza del vasco. Aquí, un contingente de 40 personas, entre adultos, jóvenes y niños, partió de la Casa Refugio Citlaltépetl para recorrer las calles de la colonia Condesa. De regreso, el testigo (un palo de madera que sirve de pequeño mástil a la bandera ikurriña) fue entregado a la periodista Blanche Petrich, quien lo llevó a la sede de la actividad.

Para su versión mexicana la Korrika fue abierta para incluir otras lenguas minorizadas como téneck, catalán, tetunaku, tu nu savi, náhuatl y ayuujk.

María Cortina, directora de la Casa Refugio Citlaltépetl, al dar la bienvenida, dijo que hace casi dos años ésta abrió sus vocaciones. Ahora, “no es sólo una casa preocupada por escritores perseguidos en sus países de origen, sino en tratar de sanar, recordar y reflexionar en torno a las urgencias de este país u otros, como el exilio y la libertad de expresión”. Hizo hincapié en la “gran dignidad” de los presentes por mantener la lengua. “Esto hay que contagiarlo”, agregó.

Haizea Elizondo, del comité organizador, explicó que en el País Vasco una cooperativa organiza la Korrika con la finalidad que “las personas adultas aprendan nuestra lengua, vengan de donde vengan, tengan la experiencia que tengan en cuanto a la lengua. En las últimas décadas se calcula que ha habido una gran cantidad de personas adultas que se han euskanizado”.

En el País Vasco la Korrika se hace para concientizar respecto de la relevancia de aprender y utilizar la lengua originaria. Por otra parte cada dos años la carrera se hace para ayudar a financiar todos los procesos de aprendizaje porque aunque sea una lengua originaria, aprenderlo de adulto supone, aparte del esfuerzo en sí, también uno económico. No es gratuito como probablemente debiera ser.

La Korrika mexicana tuvo en esta ocasión dos ejes principales, por una parte, visibilizar la situación de las lenguas minorizadas. Aunque el vasco es el punto de partida, “queríamos relacionarlo con México que es uno de los 10 países en el mundo con mayor diversidad lingüística. Sus 68 lenguas originarias están en peligro de extinción al igual que el euskarra. El otro eje fue visibilizar el arte que se crea desde las comunidades socio lingüísticas porque suele quedar en ghettos.

Que esta carrera reivindicativa coincida con el Año Internacional de las Lenguas Indígenas es una “casualidad”, expresó Elizondo. Para la lectora de lengua y cultura vasca en la Universidad Nacional Autónoma de México, hay comunidades lingüísticas minorizadas “sea año o no”, entonces “nos toca echarle ganas siempre”. Ahora, esta declaración “ayuda quizá a tener un poco más de visibilidad, sin embargo éste es un trabajo mucho más dilatado que este año”.

El lema de la 21 Korrika es klica, que representa “la definición personal de un cambio de chip, un conecte con todo aquello que se supone beneficie que nuestra lengua siga viva al igual que la diversidad lingüistica. Klica es un compromiso y una elección”.

Por la mañana hubo un acto cultural con música y poesía con la participación de Benjamín García González (trompetista mixe), Celerina Patricia Sánchez Santiago (poeta ñuu savi), Juan Santiago Téllez (rapero poblano), Rodolfo Tadeo Mendoza (huapanguero veracruzano que cantó en náhuatl), así como manifestaciones en vasco y catalán.



domingo, 31 de marzo de 2019

La FILEY y el maya




Desde sus inicios a la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), cuya octava edición se llevó a cabo del 16 al 24 de marzo, se procura darle un sello distintivo en lo que se refiere al pueblo y la cultura maya, expresa el antropólogo Miguel Guémez Pineda. El profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán, recuerda que el maya es una lengua viva, vigente y actual, que tiene 547 mil hablantes y ocupa segundo lugar a nivel nacional después del náhuatl.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, recabados en 2010, la población de cinco años y más hablante de lengua maya estaba en 537 mil 516. El académico señala que la península de Yucatán tiene más de 800 mil hablantes y si se suman todos los que hay en el país y los migrantes, hablamos de cerca de un millón de hablantes.

Sin embargo, “se considera una lengua amenazada en la medida que pierde hablantes en términos absolutos como relativos, que es preocupante”. En 2010 se prendieron los focos rojos porque por vez primera hubo un descenso de maya hablantes tanto términos absolutos como relativos.

El responsable del programa Voces y huellas de la Filey dijo que de los 20 libros que se presentaron en torno a la cultura maya, media docena tienen que ver con el fenómeno migratorio. En las últimas décadas ha habido una diáspora de migrantes mayas al área de San Francisco, Estados Unidos, otras zonas fronterizas, hasta Canadá.

Con el programa, “hemos roto con viejas paradigmas –una visión más folclórica, mercantilista-- que han predominado con respecto de la cultura maya, con el objeto de hacer viva la presencia de los portadores de la cultura maya”, agregó.

Si 2019 fue declarado Año Internacional de las Lenguas Indígenas, Guémez Pineda señala que hay muchas en vías de desaparición especialmente en la zona norte del país. Explica, mientras el náhuatl tiene 20 o 30 variantes, y no se entienden unos con otros, el maya yucateco es una lengua uniforme, con diferencias dialectales mínimas.

Con motivo del Año Internacional de las Lenguas Indígenas “tenemos proyectado organizar una serie de conferencias y cursos de fomento a la lectura porque hay mucha literatura escrita en lengua maya sin embargo muy poco la leen ya que hay muy pocos escritores. El maya como otras lenguas en el país son más bien orales, no obstante que hay fomentar la lecto-escritura básicamente entre niños y jóvenes”, anuncia el entrevistado.

Para Guémez Pineda el reto está con vincular la literatura maya al proceso educativo: “Las bibliotecas tienen bastante material, sin embargo pocas personas la consumen porque los mayas hablanes no son lecto-escritores de la lengua maya. Hay que formar traductores, intérpretes, y acreditarlos. Eso se puede lograr en coordinación con diferentes instituciones que tienen que ver con lo maya. Es un proceso complejo. Hablamos de la oficialización de la lengua maya a niveles educativos, no obstante quién va a enseñar a tantos niños. Hay que formar profesores, publicar materiales adecuados para su enseñanza y diseñarlas para diferentes campos y profesiones”.

Mientras que el maya sea una lengua nacional, no es “oficial”, entonces “desafortunadamente” no hay una señalética generalizada en la entidad ni la península. Sólo se ve en los museos, algunas zonas arqueológicas, y oficinas gubernamentales. Guémez Pineda hace votos para que haya una iniciativa pública en ese sentido porque “eso otorga estatus a una lengua. Cuando los hablantes ven su lengua escrita en una novela o película sienten orgullo. Falta voluntad por parte del gobierno para impulsar un proyecto de esta naturaleza. Qué pena”.

domingo, 10 de marzo de 2019

Helen Escobedo y Proyectos Monclova





El Fondo Artístico Helen Escobedo y la galería Proyectos Monclova han unido esfuerzos en favor de la difusión y promoción de la obra de la escultora y gestora cultural mexicana fallecida en 2010, a los 76 años. El esfuerzo consiste básicamente en colocar la obra de Escobedo en museos e instituciones porque es la manera en que se documentará, expondrá y publicará, expresa Sandra Cerisola, directora del fondo artístico y de ventas de la galería.



Para la curadora no se trata de vender arte a cualquiera, sino colocar la obra en diferentes colecciones privadas o públicas, con miras a que se sepa donde está y esté accesible para préstamos institucionales y documentación. Un cuerpo relevante de la obra, de hecho, sólo es para compra de museos.




Aunque algunas piezas están disponibles para el público en general, “cuidamos muchísimo que el comprador realmente sea coleccionista. Qué no se vaya al mercado secundario, que esté disponible para préstamo en caso de que alguna institución la requiera”. Por ejemplo, una de las dos maquetas de la escultura Coatl fue adquirida por el excurador del Museo de Arte Moderno en Nueva York, Luis Pérez Oramas, para la insipiente colección Hochschild de arte Latinoamericano en Perú. La otra maqueta sólo se vende para museos.





Tampoco les interesan las subastas. “Gran parte de las obras de Helen que salían en subasta las compraba su hermano Miguel (abogado fallecido el 12 de octubre de 2018). Helen siempre quiso que su trabajo se moviera fuera de las galerías, aunque en el principio de su carrera exhibía con la Galería de Arte Mexicano, y luego con las hermanas Pecanins”.





Proyectos Monclova hizo una labor muy grande de mandar información sobre Escobedo a los museos del mundo. Ha habido una respuesta positiva por parte de curadores y directores que constantemente piden más información, apunta la entrevistada.






El Fondo Artístico Helen Escobedo está integrada por los hijos de la artista, Michael y Andrea, y Cerisola, quien empezó a trabajar con ellos hace tres años y con la galería hace dos. La obra estaba principalmente en una bodega en San Miguel de Allende. “Después de la exposición Escala Humana en el Museo de Arte Moderno, y con el fallecimiento de su madre, la guardaron en una bodega. Conocí a Mike por medio de un amigo en común y me dijo, ocúpate del trabajo de Helen –Cerisola había escrito su tesis de maestría sobre la escultora-- “. Así fue como se tomó la “gran” responsabilidad de hacer lo que pudiera para que “Helen tenga el lugar que le corresponde en la historia del arte”, porque “no ha sido valorada lo suficiente”.






El fondo artístico consta de alrededor de 900 piezas, entre maquetas, esculturas, pinturas (sólo hay tres) y dibujos. Parte de su archivo se donó al Museo Universitario Arte Contemporáneo, cuyo Centro de Documentación Arkheia realizó una exposición con ello en 2017.






En fechas recientes Proyectos Monclova presentó Helen Escobedo: El potencial de la escultura, exposición de 61 piezas, de 1968 a 1983, todas provenientes del fondo. La galería hizo un largo trabajo de restauración, por ejemplo, “en el caso de los papeles, todo se planchó, se limpió, había cosas que tenían humedades, estaban manchadas y con hongos. Se trabajó con el maestro Delfín, restaurador en papel, y Ana Lizette Mata Delgado, restauradora que conoció y trabajó con Helen”.





Obras como la escultura Eclipse (de la serie Muros dinámicos, 1968) y las tres pinturas estaban en mal estado, algunas con rayones. “Siempre se respetó la pincelada de Helen y todo lo que se pudo mantener original, que no eran faltantes. Ana limpió, fijó correctamente y solo se tocó muy puntualmente en las partes que hacía falta aunque todos los elementos originales se conservaron”.




La obra incluida en la exposición se vinculaba con la arquitectura: “Siento que Helen utilizaba el diseño y la arquitectura como una estrategia para incorporar el arte a la vida cotidiana, para que las personas lo vivieran y experimentaran de manera cotidiana”, precisa Cerisola.

Helen Escobedo: El potencial de la escultura permaneció hasta el 9 de marzo en Proyectos Monclova, Colima 55, colonia Roma.



miércoles, 27 de febrero de 2019

Carlos Torres en el Instituto Cultural de México en París





Merry MacMasters. El Instituto Cultural de México en Francia celebra su 40 aniversario con una exposición retrospectiva de Carlos Torres (Chihuahua, 1949), pintor mexicano que vive y trabaja en París desde 1974. Se trata de medio centenar de obras, entre pintura, piezas tridimensionales como las inmersiones –telas inmersas en cemento cuya mitad queda invisible para siempre, habrá que imaginarla-- , obras sobre madera, dibujos y fotografías, que suman cuatro décadas de creación ya que la pieza más antigua es de 1980.

Egresado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, Torres es de formación figurativa. Aunque ahora se considera no-figurativo o abstracto, asegura que la figuración “siempre me atrae y la practico de vez en cuando”. En la exposición habrá dos piezas figurativas, un homenaje a Vermeer a quien considera “una referencia de la luz y del orden en la composición, así como un retrato que le hizo al artista español Miquel Barceló.






Entrevistado, Torres señala cuando empezó a trabajar en 1974 su trabajo consistió en “una fusión entre fotografías de mi propia cara asociadas a una pintura gestual”. En 1981 montó una exposición en el Museo de Arte Carrillo Gil que vino a cerrar ese periodo. A partir de allí continuó en la exploración de posibilidades hasta llegar a la serie Cache, que consistió en telas con mucho color posteriormente cubiertas con negro dejando visible solo una parte.

Dicha serie inspiró al escritor cubano Severo Sarduy a escribir en 1986 el texto Luz fósil en que dice: “Carlos Torres recorre las secuencias y reconstituye las escenas de esta posible cosmogonía del color, de esta verosímil historia de iris. Ocultar, obturar, tachar, borrar, para recuperar en la mirada el impacto del cromatismo original, la percepción adánica: islas en la luz nueva. No hay acceso frontal, neto, al color, sino vislumbre, intuición, adivinanza casi. Así nos tiende la presencia su jeroglifo, garabato esplendente que escapa, apenas a la furia iconoclasta de lo negro. Y huye, hacia los bordes de la tela”.

Para Torres “no es que un pintor cambie su manera de pintar, sino el trabajo pasa por una serie de evoluciones naturales generadas por la búsqueda y la práctica constante del oficio”. Es de la idea de que “si hay exigencia y rigor, la obra por sí sola, aunque tenga varias expresiones, conserva su coherencia, como en el caso de Gerhard Richter”.

Distinguido en 2006 como Caballero en la orden de Artes y Letras de la República Francesa, Torres también ha dicho que trabaja en dos tiempos: “Primero elaboro una imagen, buscando que tenga plasticidad y coherencia propia. Después la intervengo; recortando. quemando o enterrándola parcialmente. En la primera etapa, ignoro el uso o resulta de final, estoy siempre abierto a la sorpresa y a lo que proponga la obra misma”.

Actualmente Torres experimenta con las posibilidades que ofrece el oro dentro de la pintura. Trabaja en un par de proyectos en Ciudad Juárez y Chihuahua.

La exposición permanecerá hasta el 22 de marzo.

domingo, 17 de febrero de 2019

ZONAMACO 2019


Por segundo año consecutivo ZONAMACO, líder en las ferias de arte contemporáneo en América Latina, fue visitado por más de 62 mil personas a lo largo de los cinco días que duró. Del 6 al 10 de febrero coleccionistas, profesionales del arte y público en general tuvieron la oportunidad de conocer las propuestas de más de 180 expositores provenientes de 22 países.

Zélika García, directora fundadora de ZONAMACO, expresó que este año en particular acudió una gran cantidad de coleccionistas provenientes de Asia, muchos de ellos por vez primera. También se recibieron a más de 50 grupos de museos, “un número sin precedentes”. Para García la feria se ha consolidado a nivel internacional y ha cumplido con el objetivo que se propuso al fundarla: fomentar el coleccionismo en México y a nivel internacional.



Zélika García


En el marco de ZONAMACO se entregan varios premios. El más galardonado resultó ser Iñaki Bonillas (Ciudad de México, 1981), artista representado por la Galería Kurimanzutto. Fue uno de los cuatro acreedores al Premio Tequila 1800 Colección por Diurnos (2018), obra que también recibió el galardón Jsa Arquitectura, destinado a artistas emergentes menores de 40 años representados por galerías presentes en la feria.  

Desde la década de los 90 del siglo pasado, Bonillas ha establecido en su trabajo una relación muy puntual con la fotografía. Afín a la estética y las prácticas conceptuales de los años 70 y 80, Bonillas ha aislado de manera gradual los distintos elementos que constituyen, más que la fotografía misma, el hecho fotográfico (la cámara, la película, el obturador, el revelado, por ejemplo), para después conectarlos con distintos procedimientos no fotográficos.



Imix, de Lorena Ancona


Los otros artistas ganadores del Premio Tequila 1800 Colección fueron Lorena Ancona (Quintana Roo, 1981), representada por Galería Parque, que trabaja con escultura y cerámica, por Imix (2018), obra asociada con la fertilidad y la regularidad de las lluvias por medio del cocodrilo; Mauro Giaconi (Buenos Aires, 1977), representado por Galería Arroniz, por Teoría del conocimiento (2019), realizada con varios elementos como lo son el grafito en polvo, goma de borrar, pigmento y polvo de cochinilla sobre 60 páginas diversas, y el Colectivo Tercerunquinto (fundado en Monterrey en 1996, integrado originalmente por Julio Castro, Gabriel Cázares y Rolando Flores), representado por Galería Proyectos Monclova, por Desmantelamiento y Reinstalación del Escudo Nacional, una obra producida en sitio en 2008, en el marco de la conmemoración de los trágicos acontecimientos en Tlatelolco.

Las obras ganadoras entran a formar parte de la colección de Casa Cuervo. El comité de selección estuvo conformado por Ercilia Gómez Maqueo, Taiyana Pimentel, Viviana Kuri, Magnolia de la Garza y Boris Hirmas.

La marca en cuestión aprovechó la escena de ZONAMACO para presentar la Edición Limitada de Tequila 1800 Milenio, intervenida por el artista plástico Fernando García Correa, quien dejó una muestra de su obra abstracta y posminimalista en cada una de las piezas.
La más reciente edición de la feria de arte contemporáneo y diseño presentó por primera vez un programa de performances.


domingo, 27 de enero de 2019

Vientos de México y China






El cocurador de Vientos de Fusang: México y China en el siglo XX, exposición que se montó en el Museo Mural Diego Rivera, Shengtian Zheng, vio en Shanghai Frente Nacional de Artes Plásticas de México: pintura y grabado, muestra colectiva que en 1956 llegó al país asiático para ejercer una “influencia tremenda” en su arte.




Cantante de ópera chino (1930), Miguel Covarrubias




Tenía 18 años y me emocionó mucho ver la exhibición. Fue el comienzo de mi conocimiento del arte mexicano”, cuenta Zheng quien recordó que comprendió un mural de Diego Rivera, Gloriosa victoria, que posteriormente se perdió durante mucho tiempo hasta que fue descubierto hace 11 años en Moscú, en las bodegas del Museo Pushkin. Para Vientos de Fusang... fue posible reunir algunas de las obras que estuvieron en la exhibición de 1956, por ejemplo, de Arturo Estrada y Rina Lazo.

Hay que entender que en los años 50 del siglo pasado China estaba casi cerrada al Occidente y a la mayoría de los países, de modo que los artistas jóvenes tenían poca oportunidad de ver arte de fuera. Resultó abrumador ver ese arte de clase mundial proveniente de México”, acotó el también artista.

Vientos de Fusang… fue organizada por el Museo del Asia Pacífico, en Pasadena, California, que en 2014 fue incorporado como parte de la infraestructura artística de la Universidad de California del Sur (USC, por sus siglas en inglés). Selma Holo, directora tanto del recinto como del Museo Fisher de Arte del plantel, dijo en su momento que la muestra viene a ser “la cumbre de una relación plena y de relevancia que he tenido con México durante años. Espero que la USC pueda continuar con nuestro vínculo durante años y años en el futuro”.



Mujer amamantando (ca. 1930)




La exposición de medio centenar de piezas, entre obra gráfica, pintura, dibujo, un mural, material audiovisual y documentación, se compone de tres núcleos temáticos: Círculo de Miguel Covarrubias en Shanghai, Contacto intensivo: arte y artistas de México, y Una influencia perdurable: el movimiento muralista en China.

Vientos de Fusang… es la historia de un diálogo cultural fascinante entre dos países. Es la historia de cómo el arte mexicano se introdujo en China hace casi 90 años, y cómo el movimiento muralístico influyó al arte contemporáneo chino, en particular.




Boceto de Yunnan Árboles voluptuosos




En el primer núcleo temático la figura principal es Miguel Covarrubias quien viajó a China en 1930 y 1933. En ese entonces el Chamaco era director de arte de la revista neoyorquina Vanity Fair, de modo que su trabajo era conocido. De su primer viaje a China se incluyen 10 bocetos. En realidad Covarrubias se dirigía a la isla de Bali, en Indonesia, para estudiar el arte folclórico. Como no había una forma directa de llegar, tuvo que tomar un barco a Shanghai, parar allí, luego seguir a China, Hong Kong y finalmente Indonesia. En Shanghai conoció a un grupo de jóvenes artistas, que ya admiraban su trabajo, sin embargo al conocerlo en persona quedaron impactados con su personalidad, su técnica y sus pensamientos ingeniosos acerca del arte. En la muestra se incluye la obra de dos artistas chinos que aprendieron de él.

El segundo apartado hace referencia a la mencionada exposición de 1956, sin embargo en 1951 una delegación mexicana viajó a China para la reunión Asia-Pacífico sobre la paz. Entre ellos estaba el pintor Xavier Guerrero. Fue el comienzo de un nuevo intercambio entre los muralistas mexicanos y los artistas chinos.



Vientos de Fusang (2017)




Zheng hace hincapié en otra gran exposición con obra de muchos museos mexicanos en 1972: “Para mi el arte mexicano se volvió un modelo para muchos artistas chinos. El muralismo chino también llegó a su mayoría de edad en los últimos 30 años, influenciado por el movimiento mexicano. El proyecto principal sucedió en China en 1979, después de la Revolución Cultural. El arte chino por fin cumplió su sueño de hacer murales al realizar un conjunto de estas obras en el Aeropuerto Internacional de Beijing.

Hoy las escuelas de arte de las universidades chinas cuentan con un departamento de muralismo, continúa el curador. Cada año cientos de estudiantes se gradúan de la escuela. Actualmente China cuenta con el número más grande de muralistas en su comunidad artística. Para hacer más comprensible la presente historia se pintó un mural en 2017 para la exposición en el que participó Zheng y otro artista en Beijing, apoyados en dos asistentes.

Vientos de Fusang: México y China en el siglo XX permanec hasta el 27 de enero en el Museo Mural Diego Rivera, Balderas 202, colonia Centro.