domingo, 31 de marzo de 2019

La FILEY y el maya




Desde sus inicios a la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), cuya octava edición se llevó a cabo del 16 al 24 de marzo, se procura darle un sello distintivo en lo que se refiere al pueblo y la cultura maya, expresa el antropólogo Miguel Guémez Pineda. El profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán, recuerda que el maya es una lengua viva, vigente y actual, que tiene 547 mil hablantes y ocupa segundo lugar a nivel nacional después del náhuatl.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, recabados en 2010, la población de cinco años y más hablante de lengua maya estaba en 537 mil 516. El académico señala que la península de Yucatán tiene más de 800 mil hablantes y si se suman todos los que hay en el país y los migrantes, hablamos de cerca de un millón de hablantes.

Sin embargo, “se considera una lengua amenazada en la medida que pierde hablantes en términos absolutos como relativos, que es preocupante”. En 2010 se prendieron los focos rojos porque por vez primera hubo un descenso de maya hablantes tanto términos absolutos como relativos.

El responsable del programa Voces y huellas de la Filey dijo que de los 20 libros que se presentaron en torno a la cultura maya, media docena tienen que ver con el fenómeno migratorio. En las últimas décadas ha habido una diáspora de migrantes mayas al área de San Francisco, Estados Unidos, otras zonas fronterizas, hasta Canadá.

Con el programa, “hemos roto con viejas paradigmas –una visión más folclórica, mercantilista-- que han predominado con respecto de la cultura maya, con el objeto de hacer viva la presencia de los portadores de la cultura maya”, agregó.

Si 2019 fue declarado Año Internacional de las Lenguas Indígenas, Guémez Pineda señala que hay muchas en vías de desaparición especialmente en la zona norte del país. Explica, mientras el náhuatl tiene 20 o 30 variantes, y no se entienden unos con otros, el maya yucateco es una lengua uniforme, con diferencias dialectales mínimas.

Con motivo del Año Internacional de las Lenguas Indígenas “tenemos proyectado organizar una serie de conferencias y cursos de fomento a la lectura porque hay mucha literatura escrita en lengua maya sin embargo muy poco la leen ya que hay muy pocos escritores. El maya como otras lenguas en el país son más bien orales, no obstante que hay fomentar la lecto-escritura básicamente entre niños y jóvenes”, anuncia el entrevistado.

Para Guémez Pineda el reto está con vincular la literatura maya al proceso educativo: “Las bibliotecas tienen bastante material, sin embargo pocas personas la consumen porque los mayas hablanes no son lecto-escritores de la lengua maya. Hay que formar traductores, intérpretes, y acreditarlos. Eso se puede lograr en coordinación con diferentes instituciones que tienen que ver con lo maya. Es un proceso complejo. Hablamos de la oficialización de la lengua maya a niveles educativos, no obstante quién va a enseñar a tantos niños. Hay que formar profesores, publicar materiales adecuados para su enseñanza y diseñarlas para diferentes campos y profesiones”.

Mientras que el maya sea una lengua nacional, no es “oficial”, entonces “desafortunadamente” no hay una señalética generalizada en la entidad ni la península. Sólo se ve en los museos, algunas zonas arqueológicas, y oficinas gubernamentales. Guémez Pineda hace votos para que haya una iniciativa pública en ese sentido porque “eso otorga estatus a una lengua. Cuando los hablantes ven su lengua escrita en una novela o película sienten orgullo. Falta voluntad por parte del gobierno para impulsar un proyecto de esta naturaleza. Qué pena”.

domingo, 10 de marzo de 2019

Helen Escobedo y Proyectos Monclova





El Fondo Artístico Helen Escobedo y la galería Proyectos Monclova han unido esfuerzos en favor de la difusión y promoción de la obra de la escultora y gestora cultural mexicana fallecida en 2010, a los 76 años. El esfuerzo consiste básicamente en colocar la obra de Escobedo en museos e instituciones porque es la manera en que se documentará, expondrá y publicará, expresa Sandra Cerisola, directora del fondo artístico y de ventas de la galería.



Para la curadora no se trata de vender arte a cualquiera, sino colocar la obra en diferentes colecciones privadas o públicas, con miras a que se sepa donde está y esté accesible para préstamos institucionales y documentación. Un cuerpo relevante de la obra, de hecho, sólo es para compra de museos.




Aunque algunas piezas están disponibles para el público en general, “cuidamos muchísimo que el comprador realmente sea coleccionista. Qué no se vaya al mercado secundario, que esté disponible para préstamo en caso de que alguna institución la requiera”. Por ejemplo, una de las dos maquetas de la escultura Coatl fue adquirida por el excurador del Museo de Arte Moderno en Nueva York, Luis Pérez Oramas, para la insipiente colección Hochschild de arte Latinoamericano en Perú. La otra maqueta sólo se vende para museos.





Tampoco les interesan las subastas. “Gran parte de las obras de Helen que salían en subasta las compraba su hermano Miguel (abogado fallecido el 12 de octubre de 2018). Helen siempre quiso que su trabajo se moviera fuera de las galerías, aunque en el principio de su carrera exhibía con la Galería de Arte Mexicano, y luego con las hermanas Pecanins”.





Proyectos Monclova hizo una labor muy grande de mandar información sobre Escobedo a los museos del mundo. Ha habido una respuesta positiva por parte de curadores y directores que constantemente piden más información, apunta la entrevistada.






El Fondo Artístico Helen Escobedo está integrada por los hijos de la artista, Michael y Andrea, y Cerisola, quien empezó a trabajar con ellos hace tres años y con la galería hace dos. La obra estaba principalmente en una bodega en San Miguel de Allende. “Después de la exposición Escala Humana en el Museo de Arte Moderno, y con el fallecimiento de su madre, la guardaron en una bodega. Conocí a Mike por medio de un amigo en común y me dijo, ocúpate del trabajo de Helen –Cerisola había escrito su tesis de maestría sobre la escultora-- “. Así fue como se tomó la “gran” responsabilidad de hacer lo que pudiera para que “Helen tenga el lugar que le corresponde en la historia del arte”, porque “no ha sido valorada lo suficiente”.






El fondo artístico consta de alrededor de 900 piezas, entre maquetas, esculturas, pinturas (sólo hay tres) y dibujos. Parte de su archivo se donó al Museo Universitario Arte Contemporáneo, cuyo Centro de Documentación Arkheia realizó una exposición con ello en 2017.






En fechas recientes Proyectos Monclova presentó Helen Escobedo: El potencial de la escultura, exposición de 61 piezas, de 1968 a 1983, todas provenientes del fondo. La galería hizo un largo trabajo de restauración, por ejemplo, “en el caso de los papeles, todo se planchó, se limpió, había cosas que tenían humedades, estaban manchadas y con hongos. Se trabajó con el maestro Delfín, restaurador en papel, y Ana Lizette Mata Delgado, restauradora que conoció y trabajó con Helen”.





Obras como la escultura Eclipse (de la serie Muros dinámicos, 1968) y las tres pinturas estaban en mal estado, algunas con rayones. “Siempre se respetó la pincelada de Helen y todo lo que se pudo mantener original, que no eran faltantes. Ana limpió, fijó correctamente y solo se tocó muy puntualmente en las partes que hacía falta aunque todos los elementos originales se conservaron”.




La obra incluida en la exposición se vinculaba con la arquitectura: “Siento que Helen utilizaba el diseño y la arquitectura como una estrategia para incorporar el arte a la vida cotidiana, para que las personas lo vivieran y experimentaran de manera cotidiana”, precisa Cerisola.

Helen Escobedo: El potencial de la escultura permaneció hasta el 9 de marzo en Proyectos Monclova, Colima 55, colonia Roma.



miércoles, 27 de febrero de 2019

Carlos Torres en el Instituto Cultural de México en París





Merry MacMasters. El Instituto Cultural de México en Francia celebra su 40 aniversario con una exposición retrospectiva de Carlos Torres (Chihuahua, 1949), pintor mexicano que vive y trabaja en París desde 1974. Se trata de medio centenar de obras, entre pintura, piezas tridimensionales como las inmersiones –telas inmersas en cemento cuya mitad queda invisible para siempre, habrá que imaginarla-- , obras sobre madera, dibujos y fotografías, que suman cuatro décadas de creación ya que la pieza más antigua es de 1980.

Egresado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, Torres es de formación figurativa. Aunque ahora se considera no-figurativo o abstracto, asegura que la figuración “siempre me atrae y la practico de vez en cuando”. En la exposición habrá dos piezas figurativas, un homenaje a Vermeer a quien considera “una referencia de la luz y del orden en la composición, así como un retrato que le hizo al artista español Miquel Barceló.






Entrevistado, Torres señala cuando empezó a trabajar en 1974 su trabajo consistió en “una fusión entre fotografías de mi propia cara asociadas a una pintura gestual”. En 1981 montó una exposición en el Museo de Arte Carrillo Gil que vino a cerrar ese periodo. A partir de allí continuó en la exploración de posibilidades hasta llegar a la serie Cache, que consistió en telas con mucho color posteriormente cubiertas con negro dejando visible solo una parte.

Dicha serie inspiró al escritor cubano Severo Sarduy a escribir en 1986 el texto Luz fósil en que dice: “Carlos Torres recorre las secuencias y reconstituye las escenas de esta posible cosmogonía del color, de esta verosímil historia de iris. Ocultar, obturar, tachar, borrar, para recuperar en la mirada el impacto del cromatismo original, la percepción adánica: islas en la luz nueva. No hay acceso frontal, neto, al color, sino vislumbre, intuición, adivinanza casi. Así nos tiende la presencia su jeroglifo, garabato esplendente que escapa, apenas a la furia iconoclasta de lo negro. Y huye, hacia los bordes de la tela”.

Para Torres “no es que un pintor cambie su manera de pintar, sino el trabajo pasa por una serie de evoluciones naturales generadas por la búsqueda y la práctica constante del oficio”. Es de la idea de que “si hay exigencia y rigor, la obra por sí sola, aunque tenga varias expresiones, conserva su coherencia, como en el caso de Gerhard Richter”.

Distinguido en 2006 como Caballero en la orden de Artes y Letras de la República Francesa, Torres también ha dicho que trabaja en dos tiempos: “Primero elaboro una imagen, buscando que tenga plasticidad y coherencia propia. Después la intervengo; recortando. quemando o enterrándola parcialmente. En la primera etapa, ignoro el uso o resulta de final, estoy siempre abierto a la sorpresa y a lo que proponga la obra misma”.

Actualmente Torres experimenta con las posibilidades que ofrece el oro dentro de la pintura. Trabaja en un par de proyectos en Ciudad Juárez y Chihuahua.

La exposición permanecerá hasta el 22 de marzo.

domingo, 17 de febrero de 2019

ZONAMACO 2019


Por segundo año consecutivo ZONAMACO, líder en las ferias de arte contemporáneo en América Latina, fue visitado por más de 62 mil personas a lo largo de los cinco días que duró. Del 6 al 10 de febrero coleccionistas, profesionales del arte y público en general tuvieron la oportunidad de conocer las propuestas de más de 180 expositores provenientes de 22 países.

Zélika García, directora fundadora de ZONAMACO, expresó que este año en particular acudió una gran cantidad de coleccionistas provenientes de Asia, muchos de ellos por vez primera. También se recibieron a más de 50 grupos de museos, “un número sin precedentes”. Para García la feria se ha consolidado a nivel internacional y ha cumplido con el objetivo que se propuso al fundarla: fomentar el coleccionismo en México y a nivel internacional.



Zélika García


En el marco de ZONAMACO se entregan varios premios. El más galardonado resultó ser Iñaki Bonillas (Ciudad de México, 1981), artista representado por la Galería Kurimanzutto. Fue uno de los cuatro acreedores al Premio Tequila 1800 Colección por Diurnos (2018), obra que también recibió el galardón Jsa Arquitectura, destinado a artistas emergentes menores de 40 años representados por galerías presentes en la feria.  

Desde la década de los 90 del siglo pasado, Bonillas ha establecido en su trabajo una relación muy puntual con la fotografía. Afín a la estética y las prácticas conceptuales de los años 70 y 80, Bonillas ha aislado de manera gradual los distintos elementos que constituyen, más que la fotografía misma, el hecho fotográfico (la cámara, la película, el obturador, el revelado, por ejemplo), para después conectarlos con distintos procedimientos no fotográficos.



Imix, de Lorena Ancona


Los otros artistas ganadores del Premio Tequila 1800 Colección fueron Lorena Ancona (Quintana Roo, 1981), representada por Galería Parque, que trabaja con escultura y cerámica, por Imix (2018), obra asociada con la fertilidad y la regularidad de las lluvias por medio del cocodrilo; Mauro Giaconi (Buenos Aires, 1977), representado por Galería Arroniz, por Teoría del conocimiento (2019), realizada con varios elementos como lo son el grafito en polvo, goma de borrar, pigmento y polvo de cochinilla sobre 60 páginas diversas, y el Colectivo Tercerunquinto (fundado en Monterrey en 1996, integrado originalmente por Julio Castro, Gabriel Cázares y Rolando Flores), representado por Galería Proyectos Monclova, por Desmantelamiento y Reinstalación del Escudo Nacional, una obra producida en sitio en 2008, en el marco de la conmemoración de los trágicos acontecimientos en Tlatelolco.

Las obras ganadoras entran a formar parte de la colección de Casa Cuervo. El comité de selección estuvo conformado por Ercilia Gómez Maqueo, Taiyana Pimentel, Viviana Kuri, Magnolia de la Garza y Boris Hirmas.

La marca en cuestión aprovechó la escena de ZONAMACO para presentar la Edición Limitada de Tequila 1800 Milenio, intervenida por el artista plástico Fernando García Correa, quien dejó una muestra de su obra abstracta y posminimalista en cada una de las piezas.
La más reciente edición de la feria de arte contemporáneo y diseño presentó por primera vez un programa de performances.


domingo, 27 de enero de 2019

Vientos de México y China






El cocurador de Vientos de Fusang: México y China en el siglo XX, exposición que se montó en el Museo Mural Diego Rivera, Shengtian Zheng, vio en Shanghai Frente Nacional de Artes Plásticas de México: pintura y grabado, muestra colectiva que en 1956 llegó al país asiático para ejercer una “influencia tremenda” en su arte.




Cantante de ópera chino (1930), Miguel Covarrubias




Tenía 18 años y me emocionó mucho ver la exhibición. Fue el comienzo de mi conocimiento del arte mexicano”, cuenta Zheng quien recordó que comprendió un mural de Diego Rivera, Gloriosa victoria, que posteriormente se perdió durante mucho tiempo hasta que fue descubierto hace 11 años en Moscú, en las bodegas del Museo Pushkin. Para Vientos de Fusang... fue posible reunir algunas de las obras que estuvieron en la exhibición de 1956, por ejemplo, de Arturo Estrada y Rina Lazo.

Hay que entender que en los años 50 del siglo pasado China estaba casi cerrada al Occidente y a la mayoría de los países, de modo que los artistas jóvenes tenían poca oportunidad de ver arte de fuera. Resultó abrumador ver ese arte de clase mundial proveniente de México”, acotó el también artista.

Vientos de Fusang… fue organizada por el Museo del Asia Pacífico, en Pasadena, California, que en 2014 fue incorporado como parte de la infraestructura artística de la Universidad de California del Sur (USC, por sus siglas en inglés). Selma Holo, directora tanto del recinto como del Museo Fisher de Arte del plantel, dijo en su momento que la muestra viene a ser “la cumbre de una relación plena y de relevancia que he tenido con México durante años. Espero que la USC pueda continuar con nuestro vínculo durante años y años en el futuro”.



Mujer amamantando (ca. 1930)




La exposición de medio centenar de piezas, entre obra gráfica, pintura, dibujo, un mural, material audiovisual y documentación, se compone de tres núcleos temáticos: Círculo de Miguel Covarrubias en Shanghai, Contacto intensivo: arte y artistas de México, y Una influencia perdurable: el movimiento muralista en China.

Vientos de Fusang… es la historia de un diálogo cultural fascinante entre dos países. Es la historia de cómo el arte mexicano se introdujo en China hace casi 90 años, y cómo el movimiento muralístico influyó al arte contemporáneo chino, en particular.




Boceto de Yunnan Árboles voluptuosos




En el primer núcleo temático la figura principal es Miguel Covarrubias quien viajó a China en 1930 y 1933. En ese entonces el Chamaco era director de arte de la revista neoyorquina Vanity Fair, de modo que su trabajo era conocido. De su primer viaje a China se incluyen 10 bocetos. En realidad Covarrubias se dirigía a la isla de Bali, en Indonesia, para estudiar el arte folclórico. Como no había una forma directa de llegar, tuvo que tomar un barco a Shanghai, parar allí, luego seguir a China, Hong Kong y finalmente Indonesia. En Shanghai conoció a un grupo de jóvenes artistas, que ya admiraban su trabajo, sin embargo al conocerlo en persona quedaron impactados con su personalidad, su técnica y sus pensamientos ingeniosos acerca del arte. En la muestra se incluye la obra de dos artistas chinos que aprendieron de él.

El segundo apartado hace referencia a la mencionada exposición de 1956, sin embargo en 1951 una delegación mexicana viajó a China para la reunión Asia-Pacífico sobre la paz. Entre ellos estaba el pintor Xavier Guerrero. Fue el comienzo de un nuevo intercambio entre los muralistas mexicanos y los artistas chinos.



Vientos de Fusang (2017)




Zheng hace hincapié en otra gran exposición con obra de muchos museos mexicanos en 1972: “Para mi el arte mexicano se volvió un modelo para muchos artistas chinos. El muralismo chino también llegó a su mayoría de edad en los últimos 30 años, influenciado por el movimiento mexicano. El proyecto principal sucedió en China en 1979, después de la Revolución Cultural. El arte chino por fin cumplió su sueño de hacer murales al realizar un conjunto de estas obras en el Aeropuerto Internacional de Beijing.

Hoy las escuelas de arte de las universidades chinas cuentan con un departamento de muralismo, continúa el curador. Cada año cientos de estudiantes se gradúan de la escuela. Actualmente China cuenta con el número más grande de muralistas en su comunidad artística. Para hacer más comprensible la presente historia se pintó un mural en 2017 para la exposición en el que participó Zheng y otro artista en Beijing, apoyados en dos asistentes.

Vientos de Fusang: México y China en el siglo XX permanec hasta el 27 de enero en el Museo Mural Diego Rivera, Balderas 202, colonia Centro.





domingo, 20 de enero de 2019

La escultura de Jesús Mayagoitia en SLP





El arte nació monumental y esencial. Ahí están los Menhines, las esculturas monolíticas de la pre historia de Europa”, ha dicho el escultor Jesús Mayagoitia (Ciudad de México, 1948), quien hizo una selección de 24 obras con el título Espacios modelados para el Museo Federico Silva Escultura Contemporánea (MFSEC), en la ciudad de San Luis Potosí. Hay trabajos tan tempranos como 1978, así como dos piezas nunca vistas Coyolxauhqui y Tlaltecutli (ambas de 2018), la mayoría hecha en acero, aunque hay un acrílico pintado.



Cascada



La conceptualización de la escultura monumental integrada a la arquitectura, ha sido una consecuencia de mi deseo por relacionarme con el espacio de una manera total, a través de mi obra personal”. “Me expongo a través de la obra”, agrega.




Lluvia




"Formalmente mi obra se sustenta en la geometría. Cuando comencé a trabajar en la tercera dimensión comprendí que el espacio real tiene en la geometría su representación ideal” que, “además de permitirnos organizar el espacio, nos da la posibilidad de crear volúmenes razonados”.




Estrella




El estilo artístico que define la obra de Mayagoitia se inscribe, principalmente, en la abstracción geométrica, tendencia escultórica donde se puede ubicar la gran mayoría de su producción artística y donde ha conseguido sus mayores éxitos, expresa Enrique Villa, director del MFSEC.



Verano



Recuerda que el arquitecto y escultor Fernando González Gortázar en un texto leído con motivo de la presentación del libro que la Universidad Nacional Autónoma de México publicó sobre Mayagoitia comentó que “otra característica de mucha de la obra de la mejor escultura de todos los tiempos, es el dar tanta importancia a la presencia como a la ausencia, a la materia como al vacío, pero de nuevo,eso es llevado aquí al extremo. Con frecuencia, tengo la impresión de que el sólido es solo la excusa para poner en valor el hueco, y que solo existe en función a él. Es la aparente ‘nada’ lo que realmente importa”.



San Lucas



Para Villa muchas de las obras de Mayagoitia expresan efectos cinéticos en los que es fundamental la participación y el desplazamiento del espectador. El artista obliga a hacer un recorrido de 360° a su alrededor, pues le proporciona diversas vistas o posibilidades ópticas formadas por los intersticios y hendiduras que van dando forma en su escultura: “Sólo cuando giramos en torno a ella en cualquier sentido o de arriba hacia abajo, cuando hacemos un ‘barrido’ visual, logramos entender la pieza y las posibilidades de sus formas, de su espacio y de su luz”.




Tlaltecuitli




Al respecto Mayagotia apunta: “La presencia de la ilusión óptica, no sólo ha sido objeto de mi permanente preocupación, sino que me ha hecho considerar que en el espacio real los conceptos como el punto, la línea, el plano, el volumen, y el mismo espacio son ‘conceptos estables’, porque todo es susceptible de permitir sus dimensiones, dependiendo para ellos del desplazamiento o giro del espectador”.




Tikal




El expositor ha sido merecedor de múltiples premios y reconocimiento como el Premio Grand Prize Henry Moore del museo Utsukuchi-ga-hara de Japón (1987), y el premio de escultura en el XII concurso para estudiantes de Arte Joven en Aguascalientes en 1997.

La muestra permaneció hasta el 20 de enero en el MFSEC.



domingo, 13 de enero de 2019

Tierra cruda de Mauricio Cervantes




Merry MacMasters. La principal consigna de las intervenciones escultóricas que comprende La tierra es cruda… y sin embargo se mueve, exposición de Mauricio Cervantes en el Centro Cultural Santo Domingo, en Oaxaca, es crear objetos artísticos de bajo impacto ambiental a partir del uso –entre otros-- de los subproductos de la destilación del maguey: el bagazo y las vinazas. Estos se mezclan con arcillas y arenas mediante sencillos procedimientos mecánicos como los aplicados para la producción de cob, adobes y otros materiales constructivos.



Todas las fotografías son de Mauricio Cerventes




Cervantes es un “ferviente promotor” de la multiplicación y diversificación de los públicos, de allí que las estrategias de Matria Jardín –sello que cobija sus proyectos artísticos abocados al medio ambiente-- tengan entre sus premisas “sacar el arte de los espacios canonizados que de manera natural los reciban, o de llevar a gremios o agrupaciones ajenos al mundo del arte a los espacios cuya vocación habitual se reduce a las más altas expresiones de la cultura”.








Por esa razón, Matria Jardín ha llevado las expresiones más refinadas de la producción artística, a huertos urbanos, cementerios o plantaciones agrícolas. En esta ocasión lleva a actores de la producción de derivados del agave al interior del Ex Convento de Santo Domingo.









El artista anota que en el último lustro han empezado a cobrar más auge, entre los productores de mezcal, las iniciativas preocupadas por la preservación de especies nativas de agaves, la conservación de los mantos hídricos, la restauración de paisajes o la conformación de bancos de germoplasma y semillas.








El juego de conceptos en el título de la muestra, que también incluye videos, alude a la posición que Galileo sostenía en contra de los dogmas instituidos por la iglesia, sobre el movimiento de la Tierra en relación al sol. Con una actitud cuasi dogmática la mercadotecnia ha conseguido que “al menos cuatro generaciones hayamos creído que la solución para satisfacer las necesidades de vivienda está en los materiales industrializados que dependen en gran medida de los hidrocarburos”, expresa Cervantes. Del mismo modo que los zares de la agroindustria “han querido convencernos del uso de semillas y polinizadores transgénicos como alternativa para darle de comer a los seres humanos”.








Para el expositor “las verdaderas respuestas para dar cobijo y sustento a los pasajeros que transitamos por el planeta están en el respeto a la tierra, al agua y a los procesos que contemplan un uso moderado de los recursos”. La opción para la construcción de vivienda está en “los procesos y materiales utilizados a lo largo de milenios como la arcilla, la arena y las fibras vegetales”.








Un tercio de la humanidad vive en casas hechas de tierra que son tan saludables para el medio ambiente como para sus usuarios. La tierra seca es un material inocuo, no tiene ninguna sustancia tóxica, siempre que provenga de un suelo que no haya padecido contaminación. Las arcillas y arenas usadas para las escultura de La tierra es cruda… se traen de las inmediaciones al taller de Cervantes y de bancos de Yanhuitlán, ubicados en el Geoparque de la Mixteca Alta.


El artista ha creado canoas de cob, una tonelada de adobes dispuestos como libros, paraguas, velas de navegación, relieves para piso o muro y proas como obelisco. Las estructuras de las esculturas son producidas por herreros oaxaqueños, además el metal es el único material producido y trabajado por medio de procesos industriales.


La tierra es cruda… y sin embargo se mueve permanece hasta el 13 de enero en el Centro Cultural Santo Domingo.