lunes, 26 de marzo de 2018

Antoine d'Agata en el Centro de la Imagen



Merry MacMasters. El fotógrafo y director de cine francés Antoine d’Agata (Marsella, 1961) tiene una historia muy larga con México. Con apenas 22 años llegó aquí por vez primera tras las huellas del poeta y director de teatro Antonin Artaud. Buscaba la “magia” de la realidad mexicana. Una década después se volvió fotógrafo y tomó su primera imagen en la frontera del norte del país. 
 
Nunca dejó de venir a México, sin embargo con el tiempo esa belleza que buscaba en los primeros viajes, cambió en cuanto la situación del país se hizo “más pesada, compleja y complicada”. Miembro de la Agencia Magnum desde 2004, D’Agata exhibió bajo el título Códex, México 1986-2016 en el Centro de la Imagen (CI). La exposición consistió en la realización de un fotomural en un espacio al aire libre y un video. 
 
El “diálogo” con D’Agata inició hace dos años, expresó Itala Schmelz, directora del CI. En un principio el interés era hacerle una exposición “en forma” de su trabajo en México, algo que quedó pendiente. Mientras tanto, al fotógrafo “le encantó” la pared conocida como “fotomuro”, que trabajó a manera de collage, al usar, reusar, reducir y agrandar sus imágenes.

Lo suyo es un trabajo “muy radical” ya que se mueve en ámbitos de mucha violencia, drogadicción y prostitución. Sin embargo, “no es el típico fotógrafo que observa, se lleva las imágenes, pero nunca toca. D’Agata se involucra con estos contextos. A veces la cámara está en sus manos, otras no necesariamente. El mismo entra en estos ámbitos como actor de ellos. Se va a los márgenes y los vive”, señaló Schmelz. 
 
El resultado es una fotografía muy “auténtica”. No obstante, “al hacer todo esto en ambientes nocturnos, de alcohol, sucede algo con las imágenes que de alguna forma los cuerpos pierden la solidez y generan ciertos accidentes visuales muy interesantes que te llevan a imágenes de lo monstruoso, o lo grotesco, que son fascinantes y que los distinguen casi de cualquier otro autor”, acotó la titular del CI.

D’Agata estudió en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, en 1990, bajo la tutela de Larry Clark y Nan Goldin. Entrevistado, se refirió a los 13 años que vivió sin casa, “sólo en movimiento por el mundo”. Su relación con México es “muy particular”, incluso, su compañera es mexicana.
 
Mi filosofía –explicó-- siempre fue hecha de belleza y de violencia porque mi perspectiva salió de una mezla de política y narcótica. Siempre entendí y compartí esa violencia de la calle. Viví las imágenes desde adentro, sin embargo aquí con los años esa violencia ha llegado a un punto de locura. Poco a poco uno se encuentra totalmente impotente frente a una violencia que entiendo de dónde viene, sin embargo llega a un punto absurdo y trágico”.

Continuó: “Hoy veo mucha dignidad y fuerza de la población mexicana que la enfrenta. A veces no entiendo en donde encuentran tanta fuerza para día con día seguir con la vida, cuando las cosas están tan locas. Como fotógrafo mi situación es particular porque siempre hay una distancia. Elegí estar en esas imágenes, contrario a las personas retratadas que no eligieron nada”.

Además, usted puede irse.

--Por eso se mueren y estoy aquí todavía. Estoy muy agradecido con la confianza que me entregan porque saben que no estamos en la misma condición. 
 
El Centro de la Imagen se ubica en Plaza de la Ciudadela 2, Centro.

domingo, 11 de marzo de 2018

Cultura Pop en la Galería Velasco



La Galería José María Velasco se propuso revisar la obra de cuatro jóvenes artistas mexicanos cuya influencia proviene de la cultura pop (el cómic) y la ilustración, fenómeno que desde los años 80 del siglo pasado se ha suscitado en el mundo, expresa Alfredo Matus, director del recinto perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes.

Ellos son Erik Rivera (CDMX, 1979) quien exhibió 10 óleos con el provocativo título Maricón: desafío al desafío, Favio Montoya (Mazatlán), de quien fueron igual número de óleos y acrílicos con el nombre Bindu, el artista urbano José Carlos Hernández Pvlcro (sic), en el gabinete y con intervención en la fachada, mientras que la pieza del mes My Lord era del pintor tepiteño Vicente Anaya.

Son artistas que tienen un vínculo muy fuerte con el Internet, de donde deriva su información”, continúa Matus. También juega un papel preponderante la técnica japonesa shojo, categoría del manga y el animé dirigida al público adolescente femenino con personajes de ojos enormes, “chicas coquetas que se muestran inocentes aunque su vestimenta es audaz”.

Rivera, sin embargo, atribuye el tipo de trazo naif de su pintura al modernismo mexicano, en especial la obra de Nahui Ollin, Abraham Ángel, Nahum B. Zenil, Julio Galán y Frida Kahlo. Lo del expositor está dedicado al “niño interior”, aunque aclara que sus infantes ya fueron adultos, entonces regresaron a ser niños con una fisonomía mezclada.

El título de la exposición emplea la palabra “maricón” con el objeto de “neutralizar, o reivindicar, esta dicotomía entre dos conceptos: o eres homosexual o eres muy cobarde. La idea es quién es más maricón en todo caso: el homosexual o el que lo teme”. Mientras cinco de sus figuras son afeminadas, la otra mitad muestra ira y agresión porque “la gran parte de las personas homofóbicas reaccionan a su miedo con rabia. Es como que tienen que mostrar que no tienen ese miedo y que son muy machos. Siempre digo, lo macho no quita lo maricón y viceversa”.

Formado como diseñador gráfico, aunque siempre quiso pintar, Rivera explica que sus “retratos” con fondos de poca profundidad, son “a propósito. Lo que hago es retomar la ilustración infantil a manera de herramienta para exponer estos temas que pueden ser un poco incómodos”. Incluso, el marco floral, u orgánico, que le da a sus “niños” se torna “cursi” y apela a “esa parte de la sensibilidad y emoción masculina que nunca se proyecta”.

La pintura de Favio Montoya, no obstante, tiene influencias de la ilustración y del animé debido a su pasión infantil por la televisión y el cómic. De niño soñaba con ser dibujante de cómics y animador. En algún momento se alejó de la manga y el animé dado su interés por la figura clásica, de allí que estudió a los griegos y a Rodin, sin embargo regresaba siempre al cómic de la manga aunque desde unas plataformas no tan usuales.

Por ejemplo, combina cabezas animales –gatos, conejos, venados, osos-- con cuerpos infantiles. “Me baso primeramente en la teoría de la resonancia del alemán Bert Hellinger quien plantea que un adulto es resultado del niño directamente. Cuando empecé a pintar niños me di cuenta que las personas se sentían directamente atraídas e identificadas. Había dado cause a una sensación que tal vez tuvieron de niño. En este caso ejemplifico mucho la cuestión del dolor porque tenemos traumas que no sabemos por qué son pero surgieron en la niñez”.

Las cabezas de animales, por otro lado, están basadas en el método de teatro de Stanislavski ya que Montoya también es actor:”Muchos de los personajes que construyo tienen que ver con la esencia de un animal. El gato representa sensualidad, el conejo, astucia”. Relaciona su pintura con el movimiento internacional de arte low brow, que surge de las calles, sin embargo llega a plataformas más altas como los museos y las galerías.

El conjunto de exposiciones permaneció hasta el 11 de marzo en la Galería José María Velasco, Peralvillo 55, colonia Morelos.

lunes, 5 de marzo de 2018

Creación en movimiento: Diseño



El programa de la generación 2015/2016 de jóvenes creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), incluye por vez primera la especialidad de artes aplicadas en las siguientes áreas: diseño editorial, de joyería, textiles y muebles.

Dichas técnicas, manifestaciones contemporáneas como el cómic, la narrativa gráfica, la historieta, así como disciplinas más tradicionales como la pintura, la escultura hasta la arquitectura y los medios audiovisuales, se pueden observar en Creación en Movimiento 2015/2016, exposición de las 132 piezas de 111 becarios provenientes de 23 estados, abierta el 20 de enero en el Foto Museo Cuatro Caminos.

Anteriormente, el Fonca de todos modos recibía proyectos de diseño y artes aplicadas que se atendían por medio de otras especialidades. Aparte de apoyar a los artistas emergentes en esas áreas, la instancia decidió que era necesario hacer “un serio reconocimiento hacia el arte en el diseño que tiene justamente esta característica artística de creación, innovación y aporte”, expresó René Roquet, jefe del Departamento de Control de Becas del Fonca.

Si en un principio se decidió apoyar a los cuatro áreas arriba mencionados, también se ha sugerido ampliar la convocatoria al objeto utilitario. A partir de que se incluyó artes aplicadas en el programa “notamos que ha incrementado la participación en esta disciplina, a la vez que ha bajado un poco el índice de solicitudes en otras donde los artistas del diseño querían entrar”, indicó Roquet.

Ana Elena Mallet, una de los cuatro tutores, junto con Trine Ellitsgaard, Héctor Rivero Borell y Uzyel Karp, de las primeras dos generaciones en artes aplicadas, reiteró que finalmente se ha dado un reconocimiento al diseño como disciplina cultural y se integra dentro de las becas de los jóvenes creadores. La primera generación contó con ocho becarios (cuatro diseñadores de joyería, tres de textiles y uno editorial).

Los cuatro tutores “teníamos consciencia que había que cuidarla mucho al ser el primer año de una disciplina que raya entre lo técnico y lo artístico. Finalmente, es “una disciplina nueva si hablamos del diseño en México que a nivel universitario empezó en los años 60 del siglo pasado, apenas entendemos qué es y para qué sirve”, dijo Mallet.

Curadora especializada en diseño, Mallet hizo hincapié en el desempeño de la artista del textil Trine Ellitsgaard, quien “hizo un trabajo increíble con las responsables de la marca Déjate querer (estudio de diseño de tapetes), Ana Paula Alatriste y Rocío Cortés”. Con el textil incluido en la exposición “se vuelve a esta tradición mexicana de tapiz que teníamos en los años 60 y se ha perdido muchísimo”.

Según Gustavo Prado, curador especializado en fotografía, diseño y moda, también becario de la primera generación en medios alternativos, “en 2018 los conceptualismos están un poco a la caída después de 30 años de estar como el único lenguaje en México”. Apuntó lo “bueno y grato” que resulta “ver un trabajo juvenil, fresco, positivo, optimista y rebelde”. Ya que el Fonca está abierto a las nuevas propuestas hizo votos para celebrar en el futuro “cuando haya becas a la producción en YouTube”.

Una parte de Creación en Movimiento 2015/2016 ya se había mostrado en el Museo de la Ciudad de Querétaro y en la Universidad de las Américas en Puebla. Ahora la totalidad de la exposición se ofrece en el Foto Museo Cuatro Caminos. Guadalupe Lara, directora del recinto, hizo votos para que éste reciba la muestra cada año.

Explicó: “Desde que el museo abrió hace dos años siempre ha buscado ser un espacio en el que se presentan las propuestas más innovadoras en torno a la creación del arte porque el 80 por ciento de nuestro público son jóvenes de 14 a 29 años”. Lara agregó que la exposición complementa una idea del recinto de llevar a cabo una feria de arte joven en la que los artistas podrán vender su obra directamente sin intermediarios.

Creación en Movimiento 2015/2016 permanecerá hasta el 11 de marzo. El Foto Museo Cuatro Caminos se ubica en Ingenieros Militares 77, Lomas de Sotelo, Naucalpan.


jueves, 22 de febrero de 2018

El Sr. Verde



Hay ficciones en que un personaje de carne y hueso descubre un mundo inverosímil, sin embargo en La merienda del señor Verde varios seres fantásticos se deslumbran con el mundo real. Éste fue el ambiente recreado en el Museo Nacional de Arte (Munal) para dar pie a la primera exposición para niños del recinto.

La muestra homónima del libro publicado en 2007 por el ilustrador español Javier Sáez, fue en colaboración con la pasada Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (Filij), en donde los originales del volumen se iban a exhibir –España fue el país invitado de honor-- . Sin embargo, la exposición se canceló a raíz del temblor del pasado 19 de septiembre. Gracias a que Sáez había sido invitado a participar en el cierre del proyecto Con palabras el pasado 26 de noviembre en el Munal, se pudo conectar la muestra ampliada.

La merienda del señor Verde, expresó Sáez, premio nacional de Ilustración 2016 en España, es “una bienvenida, un viaje desde un mundo monocromo, ciertamente solitario donde vive un señor Verde, al mundo multicolor que es el en que vivimos, aunque a veces se nos olvida”. Para el autor la exhibición combinaba tres aspectos: el de los niños, del arte y de la literatura como experiencia estética.

El recorrido de esta instalación, o performance -en fechas programadas se contó con el cuentacuentos Gerardo Méndez en el papel del señor Verde-- empezó por la habitación del protagonista. Un semáforo accionado por el personaje daba “luz verde” a los visitantes para que pasaran a la siguiente sala en que con base en una serie de cuadros –inspirados en la obra de René Magritte-- pintados por Sáez para ilustrar el libro, se contaba la historia de cómo el anfitrión invita a los señores Amarillo, Púrpura, Azul, Pardo y Negro a su casa para abrir una puerta misteriosa descubierta al hacer la limpieza.

Un tercer espacio era el equivalente al mundo del color que descubrían los invitados. Allí se encontraba una selección de 40 títulos en torno al color facilitados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España. Los niños también contaban con el apoyo de talleristas para realizar actividades como escribirle postales al señor Verde que se depositaban en un buzón --”nada de mandarle un WhatsApp”, apuntó en su momento el escritor-- . Son detalles que hacen que el niño se sienta en “otra época”, además de un mundo maravilloso.

Sáez señaló que el argumento principal del libro no era un conflicto o una pelea, sino una acción de abrir puertas. Todos los colores empleados tienen un significado. Nunca dudó en utilizar el verde para su personaje central ya que éste, al no ser un color primario, sino “mestizo”, simboliza hospitalidad, además de esperanza.

También curador de la exposición, Sáez dijo que por medio de ella los niños “se convertían en espectadores de lo que significa un museo”. La muestra proporcionaba “la experiencia de contemplar. Aquí hay otro concepto temporal. Los niños quieren tomarse ese tiempo para mirar”.

Hace algunos años el libro se expuso en Querétaro, luego viajó a Monterrey. Los cuadros estaban en México y Sáez pensaba llevarlos a España cuando salió la coyuntura de la exhibición. En una vitrina de la sala principal también se mostraban bocetos del proceso de trabajo del libro.

Los cuadros pintados por Sáez se complementaron con otros hechos ex profeso por cinco integrantes de la Asociación Mexicana de Ilustradores y tres personas más, para la habitación del señor Verde. A nombre de la agrupación Yadira Martínez indicó que para lograr los sueños y los grandes proyectos hay que trabajar en equipo. Consideró que en este momento en particular “es imprescindible tener una actividad de este tipo porque no sólo es necesario que los adultos nos reconstruimos, también los niños”.

martes, 13 de febrero de 2018

La semana del arte en México II





La decimoquinta edición de la feria Zona Maco de arte contemporáneo, celebrada del 7 al 11 de febrero, rompió su propio récord de asistencia al recibir a más de 62 mil visitantes, por lo menos dos mil más que en 2017. Eso lo convierte en un atractivo muy esperado por parte del público en general, no sólo el especializado en cuestiones artísticas. 
 

Aparte de recorrer los locales de los 170 expositores, representantes de 27 países de América, Europa y Asia, los visitantes pudieron asistir a múltiples conferencias con más de 50 invitados internacionales, conocer la sección de editoriales y publicaciones, además del área reservado para Zona Maco Diseño, ahora en su octavo año, y ser testigo de la entrega de varios premios. 
 

Damián Ortega, de la galería Kurimanzutto, recibió el premio de adquisición Artz Pedregal, destinado a esculturas y/o instalaciones de gran escala, por la obra Torch Lamp. El Premio Tequila 1800 Colección, también de adquisición, fue para las obras Sexo, guerra y Bertolt Brecht, de Minerva Cuevas, exhibida por la Kurimanzutto; Mobil Bleu Translucide, de Julio Le Parc, presentada por la RGR+ART; Breve relación del Pánuco, de la serie Mollera y Cabeza mediana, ambas de Noé Martínez, exhibida por Parque Galería, y Serie de dibujos sobre papel vegetal, de Mathías Goeritz, presentada por Galería La Caja Negra. Mientras que las tres primeras son galerías de CDMX, la cuarta es madrileña.


El premio de adquisición JSA Arquitectura, destinado a artistas emergentes menores de 40 años representados por galerías presentes en la feria, fue para las piezas Isabel, Ámbar y Claudia, de la serie Espacio de fe, de Osvaldo González de Galería Servando, de La Habana, Cuba, y A Labyrinth of a straight line, de Troika, presentada por la Galería OMR de CDMX.


La oferta de obra artística fue grande, variada y de alto nivel. Llamó la atención de más de uno que hubiera tanta pintura y escultura de Fernando Botero, como si México y sus coleccionistas fueran un buen mercado para la producción del colombiano. Tal vez lo sean.


Dio mucho gusto ver obra de la escultora Helen Escobedo (1934-2010). La pieza más llamativa fue El bici vocho (2001), un prototipo de transporte público, con sus máscaras de oxígeno, botequín de primeros auxilios, tanque de oxígeno portátil, bandera mexicana, bicicleta y periscopio. Incluye el letrero: El “chofe” ¡no tiene la llave!


Exhibida en el local de PROYECTOSMONCLOVA, Sandra Cerisola, que ahora trabaja con la galería, recordó que ella maneja el estate de doña Helen. Expresó su interés para que la artista, cuya obra quedó un poco fuera de la vista del público tras su fallecimiento –la Galería Metropolitana montó una exposición a finales de 2016-- , “ocupe el lugar que le corresponda en la historia del arte”. También se exhibieron un par de dibujos del mismo proyecto. 
 

Mayra Nakatani, de la Galería Alfredo Ginocchio, habló con gran entusiasmo de la obra del escultor costarricense Jorge Jiménez Deredia (Ciudad de Heredia, 1954), radicado en Italia, el mismo que a finales de 2015 expuso obra monumental en un corredor que iba desde el Palacio de Bellas Artes hasta el Monumento de la Revolución. 
 

La galería se llenó de bronces y mármoles de la autoría de Jiménez Deredia, que suelen mostrar figuras humanas enrolladas que emergen de, o abrazan, formas redondas. Cuatro toneladas y media, para ser exacto, de obra. Nakatani apuntó que el escultor trabaja en Pietra Santa con el mismo fundidor que Fernando Botero y Anthony Gromley. 
 
Las esculturas del español Manolo Valdés (Valencia, 1942),exhibidas en la Galería Freites, trajeron reminiscencias de la exposición que alguna vez tuvo en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo. El día inaugural la Galería Karma, de Nueva York, regaló esquites preparados por un experto local. 
 

Entre las piezas más bellas estaban las Flower bed, o camas de flores, del chino Zhuang Hong Yi (1962), exhibidas por la galería Smith Davidson. Las realiza con papel arroz y tinta sobre lienzo, y tienen la habilidad de aparentar cambiar de color.










martes, 6 de febrero de 2018

La semana del arte en México





La feria de arte Zona Maco, que en 2018 llega a su edición 15, ha generado lo que se ha dado en llamar “la semana del arte en México”. Aparte de la feria en sí, que se efectúa del 7 al 11 de febrero en el Centro CitiBanamex, se habla de la apertura de más de medio centenar de exposiciones y demás actividades en museos y galerías en diferentes partes de la ciudad.

¿A qué se atribuye tanto interés? En lo que a las galerías y los museos respecta, saben que es un momento en el que visitarán la urbe coleccionistas foráneos, directores de museos y artistas de talla internacional. Muchas de las galerías seleccionadas para participar en Zona Maco, también abren muestras en sus sedes.

Incluso, se han creado espacios alternativos para las galerías y los artistas como Salón ACME, cuya sexta edición se efectúa del 8 al 11 en Proyecto Público Prim, General Prim 30, colonia Juárez. En la convocatoria se lee que Salón ACME es “un proyecto de colaboración y una importante plataforma de difusión para artistas que desarrollan su trabajo en México”. En ese sentido la comunidad artística del país se invita a participar con propuestas de cualquier temática o disciplina. El costo máximo por obra es de 20 mil pesos y cada artista puede participar con un tope de tres obras.

También está la Feria de Arte Material, de perfil más experimental, que lleva acabo su quinta edición del 8 al 11 en el Frontón México. Por vez primera se efectúa en México la feria Arte 10, originada en Bogotá, Colombia, que consiste en obras de todas las disciplinas cuyo costo no es mayor de 10 mil pesos. Su sede es el Foto Museo Cuatro Caminos.

Aunque las inauguraciones empezaron hace unos días, gran parte se concentran en en el día 6. El artista Gabriel de la Mora (CDMX, 1968), aparte de abrir la muestra Entropías en PROYECTOSMONCLOVA (Colima 55, colonia Roma), en el mismo lugar, pero el pasado 27 de enero, se presentó el bilingüe (español/inglés) Fuera de cuadro, con textos de Fabiola Iza y Cecilia Fajardo-Hill, un libro atípico ya que es digital, entonces no existe físicamente, aunque en un principio iba a ser impreso. También es atípico en el sentido de que gira entorno al proceso y no la obra final. De la Mora comentó a La Jornada que de funcionar este experimento, “será el inicio de un proyecto para el que invitaré a curadores jóvenes, o reconocidos, o amigos” para que participen.

Respecto de Entropías, dijo que ésta es una palabra que conecta las 26 obras pertenecientes a cinco series presentadas, que “dialogan y van unas de la mano con otras”. Entropía significa cambio y transformación, y es “una palabra que define mucho mi trabajo. Viene de un paralelo de la definición de energía ya que para mí el arte ni se crea ni se destruye, sólo se transforma que es la primera ley de termodinámica. Entropía va conectada con la segunda ley de termodinámica en la que se dice que en la naturaleza y el mundo, todo, están en un constante desorden. Me interesa ordenarlo, luego desordenarlo. Es el orden y el caos que existen en las cosas, la flecha del tiempo que va en una dirección, aunque recientemente hay una teoría que dice que puede ir en una dirección contraria”.

El Museo Universitario del Chopo (Dr. Enrique González Martínez 10, colonia Santa María la Ribera) abre cuatro exposiciones. Ascensión cautiva, de Tania Candiani (CDMX, 1974), parte de una serie de datos y anécdotas que se conectan con la historia de la aeronáutica en México y la del edificio que alberga el museo. Se integra por tres etapas: la primera se refiere al proceso de confección de un globo aerostático de grandes dimensiones, pieza principal de la muestra; la segunda consistió en un evento único de apertura, donde el público observó la ascensión del globo dentro de la galería central del recinto, y en la tercera el globo será exhibido en suspensión hasta el 13 de mayo.

En Líneas y piedras Pablo López Luz (CDMX, 1979) presenta 135 fotografías de seis proyectos diferentes realizados a partir de 2011 a la fecha. Atlas, de Pablo Vargas Lugo (CDMX, 1968), es una pieza de video hecha con base en la secuencia Star Gate que constituye el clímax de 2001: Odisea en el espacio (1968), del cineasta estadunidense Stanley Kubrick. Colección de momentos. Diseño en México, 1999-2015, es una colectiva curada por Cecilia León de la Barra, que reúne más de un centenar de objetos de 40 diseñadores, entre artistas individuales y grupos.

La galería OMR (Córdoba 100, colonia Roma) inicia el año con la exhibición Mecánica de lo inestable, de José Dávila, integrada por esculturas que son “un reflejo del fenómeno de la gravedad, las leyes de la energía estática y dinámica, la fuerza tractiva empleada para generar movimiento y la fuerza compresiva”, entre otras cosas.

Además de participar en Zona Maco, la Galería Hilario Galguera también está presente en Salón ACME con obra de la francesa Gwladys Alonzo (1990). El espacio es intervenido por obras escultóricas que retoman dos elementos cardinales de la práctica de Alonzo: los azulejos y el color azul marino. Éstos fueron incorporados por primera vez a su trabajo durante su periodo de producción en Guadalajara, sin embargo la han seguido a CDMX. El gesto poético de re-visitar su pasado enfatiza su interés en viajar y en la apropiación de los paisajes urbanos y los materiales encontrados en sus piezas, de dice.

El brasileño Mauro Piva (Río de Janeiro, 1977) exhibe en la galería Enrique Guerrero (General Juan Cano 103), mientras que la Galería de Arte Mexicano (Gobernador Rafael Rebollar 43) ha organizado una colectiva con obra de James Capper, Luke Hart, Pablo de Laborde Lascaris, Adeline de Monseignat, entre otros. Ambas galerías están en la colonia San Miguel Chapultepec.

domingo, 21 de enero de 2018

Los dibujos alucinantes de Ben Sack



Al igual que “todo el mundo” Ben Sack (Laguna Niguel, California, 1989) empezó a

dibujar “muyjoven”, sin embargo contrario a otros nunca paró. Siempre disfrutó de la

exactitud y la momentaneidad de la pluma en contraste con la pintura que puede ser

muy indulgente”: “aplicar capas y construir”. Aunque ama también la pintura, se 

enganchó a la inmediatez de la tinta.


Ad infinitum, título bajo el que Sack exhibe en la Galería Ethra, resume los alcances

dibujísticos de sus elaboradas obras que, en efecto, parecen no tener fin. Ante los ojos

del espectador desenvuelven continentes, ciudades, monumentos y edificios

emblemáticos. Respecto de sus gustos arquitectónicos, expresa: “Crecí en un área en las

afueras de Washington D.C., donde había mucha construcción. El sólo hecho de ver la

edificación de tantas casas, visitarlas, mirar los anteproyectos, copiarlos, hacer los

míos propios, tuvo su propia evolución. Dibujaba primero casas, un par de edificios, más

edificios, luego, las ciudades parecían la cosa más natural de abordar”.







Continúa: “En cuanto a las ciudades y edificios es algo con que siempre he disfrutado

trabajar y estudiar. La arquitectura se vincula con la historia y ésta con la civilización.

Así que las ciudades siempre han representado para mi una puerta hacia muchos otros

campos de estudio. Tengo una formación musical --estudió trompeta-- , entonces las

ciudades tienen su propio ritmo y tempo. Hay unuente entre la música y la estructura

urbana. Muchas ciudades evolucionan de acuerdo a geometrías elementales: espirales y

círculos, formas que se pueden escalar a niveles más altos de la actividad humana. Tal

vez empiezas con un edificio y acabas con un universo de una estructura mayor”.


Uno no se imagina a Sack haciendo un bosquejo previo de sus dibujos: “De haber algún

tipo de esbozo se realiza a lápiz, sólo unas cuantas guías, nada demasiado elaborado. En

algunos de los dibujos dejo un poco de lápiz”.








--¿Cómo procede?

--Muchas de las ciudades son imaginarias, salen de mi mente. Tratan diferentes ideas

que me intrigan. Muchas están inspiradas en ciudades reales, que es algo con que el

espectador puede relacionarse. Quizá éste se enfrenta a algo abrumador, sin embargo

luego empiezan a fijarse en detalles y reconocen formas que hacen eco a edificios que

les son familiares. Por ejemplo, amo la arquitectura renacentista, Brunelleschi, Paladio y

también las obras de Piranesi…


...trató muchos temas arquitectónicos.


--Él y Canaleto en Venecia fueron inspirados por el gran tour. En Europa durante el

siglo XVIII más personas empezaron a viajar con el objeto de conocer la historia y las

civilizaciones pasadas. Piranesi se involucró con el espíritu de la época. Al igual que un

músico de jazz fue capaz de improvisar sobre una idea. En lo personal siempre me ha

gustado el tipo de libertad que se permitió que a veces es difícil: romper algunas reglas y

crear un híbrido. 




 



Amante de la historia de la música y la evolución de los compositores clásicos, Sack

señala que la música temprana reflejaba la arquitectura de su momento. Si parecen haber

paredes entre todas las diferentes áreas de estudio, para el entrevistado la arquitectura

viene a ser una buena manera de derrumbar esos muros y sincronizar muchas diferentes

maneras.



En sus dibujos aparecen muchos mapas. “Lo bueno de los mapas es que abstraen al

mundo. Cada cultura ha creado su propio tipo de mapa, sin embargo lo que todos

comparten es que le proporcionan al espectador su posición en el mundo. Pueden ver

dónde han estado, a dónde se dirigen, en dónde están ahora y eso es poderoso”.



De M.C. Escher opina: “Hay muchos caminos que se conducen a muchos lugares. En

estos mapas uno de los elementos básicos que se maneja es la perspectiva y Escher era

un maestro en su manipulación. Con la perspectiva uno puede tomar diferentes caminos. 

Escher es alguien con quien me encontré en mi propio desarrollo y evolución. En la 

exposición hay una obra hecha en su honor”.


La Galería Ethra se ubica en Londres 54, colonia Juárez. La exposición permanecerá

hasta el 24 de enero de 2018.