jueves, 29 de agosto de 2019

Los 33 cuadros regresan a Los Pinos




La Colección de pinturas de la residencia presidencial Los Pinos, comisionada por Carlos Salinas de Gortari en 1993, “no volverá a ver la sombra. Tendrá divulgación y posibilidades de viajar”, aseguró la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto, en la inauguración el miércoles 28 de agosto de la exposición De lo perdido, lo que aparezca: 33 visiones de la pintura en México en la Casa Miguel Alemán del ahora Complejo Cultural Los Pinos (CCLP).


El conjunto de 33 cuadros exhibido en el CCLP, pertenece al acervo de Presidencia de la República, instancia que lo ha puesto en custodia de la Secretaría de Cultura federal. En el acto Frausto anunció que “a partir de ahora la colección enriquecerá el acervo del Museo de Arte Moderno (MAM), al ser su destino natural”, dado el periodo en cuestión.


La funcionaria también informó que los 33 cuadros itinerarán por el país, en especial a los estados de los que provienen algunos de los artistas. Entrevistada al término del acto, Frausto dijo que actualmente estudian “los museos y recintos que nos pueden recibir”. Esta itinerancia podría incluir un viaje fuera del país, agregó.



Frausto contó la historia de la búsqueda de la Colección: “En la época de transición (del nuevo gobierno) Francisco Toledo me mandó una carta de su puño y letra en que decía que había pintado un cuadro que era parte de una colección de 33”. El artista juchiteco también le envió una copia del catálogo original para facilitar la búsqueda. Los cuadros fueron localizados en una bodega de la avenida Constituyentes.


El siguiente paso consistió en ver en qué condiciones estaban las pinturas. Aunque estuvieron embaladas, “literalmente desempolvamos esta Colección. Hubo que hacer algún trabajo que duró algunos meses. Me comuniqué de nuevo con el maestro Toledo, por escrito y a mano. Dije, ya está lista la colección y queremos exponerla en Los Pinos. Le pedí un título y es él quien nombra esta exposición. No es un secreto que había muchas cosas en esta gran propiedad que ya no están”.



Al acto celebrado en la Casa Miguel Alemán asistieron varios de los artistas con obra en la Colección como Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Luis López Loza, Rafael Cauduro, Irma Palacios, Miguel Castro Leñero, Roberto Cortázar, Eduardo Tamariz y Germán Venegas. La poeta Natalia Toledo estuvo en representación de su padre Francisco Toledo. Acudieron familiares de Luis García Guerrero, Luis Nishizawa, Rafael Coronel y Julio Galán.


Manuel Felguérez, al hablar a nombre de sus compañeros, dijo que “la exposición es un regalo que nos da el actual gobierno de México porque nos proporciona un público”.


Preguntada sobre el envío de las obras al MAM, Natalia Pollak, su directora, dijo “me acabo de enterar, sin embargo estoy muy contenta. El MAM es su lugar natural, sin duda. El acervo está representado por casi todos los artistas y seguirá creciendo con esta fantástica noticia. Tenemos una bodega con espacio, sin embargo iremos viendo en dónde se va a resguardar, con todas las normas de conservación”.


Al término del acto varios cuadros, entre ellos los de Vicente Rojo y Luis Nishizawa, fueron trasladados del pasillo donde se habían colocado, a un lugar con mayor visibilidad.



martes, 27 de agosto de 2019

20 años sin Alberto Gironella





El pasado 2 de agosto se cumplieron 20 años del fallecimiento del pintor Alberto Gironella (1929-1999). Por ese motivo el historiador del arte Esteban García Brosseau impartió la conferencia Alberto Gironella: esperpéntico surrealista novohispano en el Museo Fernando García Ponce, en Mérida, Yucatán, atento a los artistas de la Generación de la Ruptura, a la que perteneció el recordado.


Si García Brosseau emplea el término “esperpéntico surrealista novohispano”, es porque “estos tres aspectos están presentes en la obra de Gironella de manera indisoluble. Lo esperpéntico forma parte de de este modo de hacer literatura que es propio de Ramón Valle Inclán, a quien admiraba, en la que se distorsiona la realidad a la manera de un espejo deformante. El mismo hablaba de su relación con esta forma de describir la realidad que también está ligada a su relación con a la literatura y la realidad española que tiene su lado un poco grotesco que vemos, por ejemplo, en la pintura de Velázquez o de Goya, pintores que admiró mucho”.


A García Brosseau le interesa el movimiento de la Ruptura –es hijo del pintor Fernando García Ponce-- , así como la relación “polémica” de Gironella con el surrealismo. Entrevistado, reconoce que Gironella tiene “una relación ambigua con el movimiento surrealista. A pesar de estar muy orgulloso de conocer a André Bretón y enojarse con Teresa del Conde quien decía que sólo lo conocía de manera superficial, además de que su relación con el surrealismo era la que tenían los artistas de la segunda generación, también decía que lo suyo iba más allá y más bien era con el barroco. Aunque sea ambigua, me parece que sí hay en algunos objetos de Gironella ésta relación con lo simbólico, típico del surrealismo”.


Para García Brosseau hablar de cierto olvido de la obra de Gironella en años recientes –destaca la labor hecha por su hijo Emiliano en promoverla--, esto tiene que ver con “cierto olvido en que está la Ruptura a través de cierta ideología que se mantiene, por ejemplo, en el Instituto de Investigaciones Estéticas, donde se quiere finalmente volver a dar más importancia a la cuestión del muralismo paradójicamente. Es cierto que hay personas como Manuel Felguérez que están muy en boga, sin embargo hay otros pintores de la Ruptura que están olvidados”.


Profesor de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialización en arte colonial, el entrevistado agrega que “a nivel internacional los que cuentan más en la pintura mexicana son los muralistas y, no se diga, Frida Kahlo”.


Ya que Gironella tuvo una relación directa con Bretón, quien lo reconoció como un artista relevante, García Brosseau insiste en su relación con el surrealismo: “Parece que uno quisiera olvidar la relevancia que tuvo el surrealismo en México y la relación que tuvieron sus artistas aquí con la Ruptura. En general se trata de dos movimientos distintos cuando en realidad estaban en contacto. También existe una especie de injusticia con respecto del surrealismo porque si bien se dice que la Ruptura fue el movimiento que rompió con el muralismo, eso también fue posible por la presencia de los surrealistas aquí. Ambos compartían el deseo de pintar libremente lo que querían”.



domingo, 11 de agosto de 2019

La Galería Acapulco 62 tiene nuevo local




La Galería Acapulco 62 estrenó un nuevo local, más reducido, ahora en la colonia Santa María la Ribera, después de abrir sus puertas en febrero de 2018 precisamente en la dirección que le da nombre, en la colonia Roma. Lo ha hecho con Impresentables nacionales a todo color. 1era temporada, exposición del pintor Franco Aceves Humana.

Acapulco 62 es una iniciativa de los pintores Boris Viskin y Alfonso Mena Pacheco. ¿Por qué abrir una galería de arte? Para Mena Pacheco “nuestro interés era conjugar las divisiones que en nuestra época había de pintura e instalación. Hemos hecho eso, además de promover lo que consideramos buen arte, aparte de lo nuestro. Conjugar eso como un espacio cultural que ayude a la comunidad”.

La galería, ubicada frente a la Alameda, sí la del Kiosko Morisco, está pensada como un espacio abierto con la esperanza de que “entren muchas personas”. Según Viskin, es muy necesario que la obra se vea: “Me importó mucho mi exposición individual en el Museo de Arte Moderno por la experiencia de que el público vea tu obra”.



La Barbie (2018), óleo, de Franco Aceves Humana



La serie Impresentables nacionales, de Aceves Humana, está como mandado hacer para el espacio alargado y angosto de la pequeña galería. Se trata de 22 retratos hechos al óleo de políticos, figuras públicas y delincuentes, selección basada en las “fobias personales” del artista. ¿Por qué pintar personas como, por ejemplo, Marta Sahagún o Carlos Romero Deschamps? “Todos me caen muy mal, los detesto, me parecen impresentables. Al pintar los cuadros decía, éste cabrón lo tengo que hacer. Hasta me divertí porque salen feos como son, abominables”.




Romero Deschamps (2018), óleo de Franco Aceves Humana




Aceves Humana se basó en fotografías de prensa que encontraba y luego modificaba. Un poco escogía el encuadre. Su paleta consta de tres colores –un azul, un amarillo y un rojo-- y negro. “No los mezclo. Aplico un color y encima el otro. Tienen esa cosa para hacerse transparentes. Estos tres colores se van sumando y crean otros que no son puros. Sólo para los fondos y los trajecitos de los güeyes usaba otros colores. Sin embargo, todas las caras están hechas con los tres colores básicos. Uso unos pigmentos muy prendidos”.





Marta Sahagún (2019), óleo de Franco Aceves Humana




El entrevistado tiene otra serie de retratos de pintores, así como naturalezas muertas, que exhibirá en octubre próximo en la Galería 526, espacio del Seminario de Cultura Mexicana. Apenas cultiva el retrato desde hace dos años. Los pintores en sus retratos se muestran serios, sin gestos y con colores básicos. Retratar con pintura le permite “cambiar los colores de lugar. Por ejemplo, poner el azul en donde debería de ir el rojo, entonces salen los retratados con unos colores extraños en la cara, aunque tienen su lógica dentro del cuadro”.




Fernández de Ceballos (2019), óleo de Franco Aceves Human



Ya que para el entrevistado México es “una veta inagotable de impresentables”, a lo mejor hay una segunda temporada de la serie.

Impresentables nacionales a todo color. 1era temporada permaneció hasta el 11 de agosto en Galería Acapulco 62, Dr. 217, colonia Santa María la Ribera. En el patio/restaurante del local se abrió El Revolcadero.




domingo, 28 de julio de 2019

Eniac Martínez, de Tánger a Calais




La siguiente entrevista inédita fue realizada con Eniac Martínez en enero de 2018 con motivo de la aparición del pequeño libro Tánger a Calaís: 2017, publicado por el fotógrafo con recursos propios, con el objeto de vivir un proceso de duelo.


El fotógrafo Eniac Martínez Ulloa (CDMX, 1959-2019) tuvo el infortunio de perder sus padres en 2017, primero su madre y luego su progenitor el 15 de octubre. Caminar siempre ha sido su manera de somatizar lo que le pasa. En esta ocasión sus caminatas lo llevaron de Tánger a Calais ya que en ese intervalo había sido contratado para trabajar en la película alemana Caravan, que tuvo locaciones en tres países.

Autor de libros temáticos como Mixtecos, Litorales, Camino Real Tierra Adentro y Ríos, Martínez Ulloa optó por vivir su duelo por medio de las imágenes que ahora ha recogido en el pequeño tomo que tituló precisamente Tánger a Calais: 2017, ya que a lo largo de los dos meses y medio que duró el trabajo recorrió tres mil kilómetros y cerca de 30 ciudades. Éste, sin duda es el libro más personal que ha hecho, además el primero con imágenes tomadas fuera de México y con un teléfono celular. Para Martínez que ha trabajado con una amplia gama de formatos, éste obedece al tipo de proyecto.



Foto de José Antonio López, tomada el 18 de julio de 2019



Las fotos de Tánger a Calais no tienen nada que ver con el filme, además el “telefonito” le dio mucha libertad. Entrevistado, Martínez Ulloa recuerda que el duelo es una cuestión interna, “algo que llevas y poco a poco analizas de diferentes maneras”. En el breve texto que escribió para la edición de 33 fotos a color dice: “Soy fotógrafo y traduzco mis sentimientos en imágenes, esta es mi manera de comunicar, esto es lo que ahora soy”.

Para él el viaje es una forma de vivir y relacionarse. “Todos mis libros tienen que ver con el movimiento del ser humano. No me puedo quedar quieto aunque no sé cuánto me dure esta pilita. Voy a seguir fotografiando y contando historias hasta que me aburro”. Martínez Ulloa ha cambiado tres veces de profesión: primero fue músico –tocaba guitarra de ocho cuerdas-- , luego pintor –estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas-- y ahora, fotógrafo.



Foto de José Antonio López, tomada el 18 de julio de 2019



Las de Tánger a Calais son fotos que no buscan “gustar”: “Si lo que hice tiene un eco en equis número de personas es suficiente, de otra manera no te concentras en lo que tienes que hacer que es contar una historia. La mejor manera de comunicar es decir ‘ésta es mi visión de este momento’. No quiero trascender en lo más mínimo con esto”.

El libro está lleno de simbolismos y detalles que sólo tienen significado para el autor y no siente la necesidad de explicar. Por ejemplo, son 33 fotos porque a esa edad tuvo su primera hija. Luego, la imagen de la portada, una parvada en pleno vuelo e iluminada por el amanecer, se relaciona con el hecho que a su padre (el diplomático Gonzalo Martínez Corbalá) le gustaban los pájaros.

Las imágenes fueron tomadas durante sus caminatas, también en un intento de descifrar el lugar en que se encontraba. Pero, sobre todo tienen que ver con una especie de reflexión interna de lo que vivía en este momento. “No son fotos sombrías. La muerte de hace más presente a las personas. Para mi la fotografía tiene que ver con traducir un sentimiento, un estado de ánimo, una forma de vivir”. Reconoce que hay mucha melancolía en el libro, sin embargo “no es una cosa lastimera que digas es para ponerte a chillar. Sino decir está la forma en que viví un proceso determinado y sobre todo un viaje”.

Para Martínez Ulloa los temas son de relevancia. Reitera que la fotografía le representa contar historias y abordar asuntos que muchas veces a las personas no les gusta ver como su actual proyecto sobre la basura. “No soy un fotoperiodista aunque tenga un pasado como tal. Tampoco soy un fotógrafo artístico. Estoy a la mitad”, posición que lo deja afuera de las categorías.




domingo, 21 de julio de 2019

"Portadores de sentido", en el Museo Amparo




Portadores de sentido, exposición de arte contemporáneo de la colección particular Patricia Phelps de Cisneros, montada en el Museo Amparo, en Puebla, es representativa de la diversidad de pensamiento que existe en América Latina. Las más de 100 obras expuestas –de la autoría de 70 artistas, de 16 países-- , adquiridas entre 1990 y 2015, reflejan no tanto las “estrellas” del mundo artístico, sino se trata más bien de “una mirada de piso”, que se ocupa de lo que ocurre de manera “más terrenal”, expresa Sofía Hernández Chong Cuy (Mexicali, 1975). Muchos de los expositores tal vez sólo se conocen dentro de su país de origen y aun no cuentan con un libro.

La curadora trabajó siete años con la colección Cisneros, tiempo en que se enfocó a hacer investigación de campo que la llevó a viajar por América Latina y el Caribe, a los talleres de muchos artistas, ver exposiciones, visitar galerías, ferias y bienales. La idea era hacer adquisiciones “más informadas”.



El bosque: mentiras (III versión), 2004, Jorge Pineda (República Dominicana, 1961)



Entre 1990 y 2015, en toda América Latina, hay una gran reflexión sobre las mejores maneras en que se puede conectar el continente y los países. Portadores de sentido inicia su recorrido con el cuadro Mamá Kalunga (1992) del cubano José Bedia, asociado a la religión y la cultura afrocubana, algo que pocos exploran en los canales de la corriente dominante.

La obra, que hace referencia a las embarcaciones de esclavos que viajaban entre África y Cuba, fue seleccionada porque introduce “algunos de los conceptos y las herramientas que desde los años 90 del siglo pasado se utilizan y de alguna manera definen la práctica artística contemporánea”, explica la exdirectora del Museo Tamayo y actual responsable del Centro Contemporáneo de Arte Witte de With, en Rotterdam, Holanda.



Mamá Kalunga (1992), de José Bedia, en primer plano.



Muchas de las obras, continúa la entrevistada, se han desarrollado a partir de una investigación profunda de un entorno, de una historia o narrativa específica. Eso fue una pauta para pensar en las demás obras de la colección y de que se podía posicionar o avanzar con la idea de que el artista es un intelectual –no nada más en ésta sino en todas las colecciones Phelps de Cisneros- y el hilo que las une es, no sólo una región, sino el hecho que sea respetado el artista como productor intelectual”.

Para Hernández Chong Cuy la investigación de campo permite entender cómo se forman las comunidades artísticas como grupos de pensamiento en el sentido de que crean un lenguaje y se desarrolla un intercambio entre ellos. Muchos de estos artistas tienen sus propios espacios de exposición y realizan sus propias gestiones.



Aspecto de sala.



La investigación de campo se hace, en parte, para entender “por qué los artistas pintan, por qué no hacen video instalaciones. Ellos dirán porque aquí no hay instituciones que comisionan instalaciones y ‘no voy a comprar algo y luego tirarlo porque dónde lo guardo’. Además, cada país tiene su tradición plástica. Muchas de las razones por las que los artistas no entran a un discurso, digamos, de lo contemporáneo es porque no se sujetan a esas plasticidades. Nadie entiende a los argentinos que se lo pasan pintando porque allá hay una tradición que no tuvo un mercado del neo conceptualismo como lo conocemos en México”.

Portadores de sentido se compone de cuatro núcleos temáticos: Teorías y métodos de la etnografía, Geografía y territorio, El entorno urbano y El impacto social de los medios de comunicación masiva. En lo que refiere a “otro tipo de conocimiento”, la mexicana Laura Anderson Barbata aborda el tema del conocimiento indígena ya que ha tenido una relación “bastante amplia, por muchos años, con distintas comunidades nativas en la amazonia”. El dominicano Jorge Pineda habla de los retos de la violencia doméstica existentes en ese país. Amalia Pica reflexiona sobre los años de la dictadura en Argentina.



Aspecto de sala.





En el contexto de la exposición la Colección Cisneros ha donado al Museo Amparo dos obras de Tania Pérez Córdova.(Ciudad de México, 1979), quien trabaja con objetos.

Portadores de sentido permaneció hasta el 22 de julio en el Museo Amparo, 2 Sur 708, Centro Histórico, Puebla.





lunes, 1 de julio de 2019

Perla Krauze reúne lo disperso






Las palabras memoria/tiempo y naturaleza son claves en el trabajo actual de la artista plástico Perla Krauze (Ciudad de México, 1953). En Sparsa Colligo, reúno lo disperso su más reciente exposición en la Galería Le Laboratoire, la escultora y pintora trata de cuidar y preservar la naturaleza por medio de obras como un trío de pencas de maguey que son replicas de una original que encontró ya seca, en Tecali, Puebla, y pidió que se la regalaran. Lo reprodujo, uno, en un molde de resina con cemento, otro es resina con polvo de carbón y uno tercero es aluminio a la cera perdida.

Entrevistada, Krauze afirma que hasta cierto punto hay un mensaje allí, no muy atento, ni obvio, de cuidado de la naturaleza porque sí estoy inquieta y preocupada por todo esto. Entonces, cómo hacer que esta naturaleza se vuelva permanente hasta cierto punto”.







Para Krauze la piedra ha sido un tema relevante en su obra, además habla de la memoria. “Es un material en que el tiempo transcurre de manera diferente. El barro que utilizo muchas veces es frágil, efímero, la resina translúcida, el plomo es tóxico, a la vez que dúctil y maleable. Cada material habla diferente del sitio y de cualidades distintas”.

Últimamente ha hecho litografías que hablan de la memoria de la piedra calcárea empleada. “Estuve en Montreal el año pasado, encontré varios trozos de piedra litográfica que intervine. Fue muy rico trabajar con dibujo, improntas, los trozos de piedra completos. No hacer una litografía en un pedacito, sino usar todos los trozos que se refieren a algo que se rompió y cómo recupero los residuos”, apunta. Si la litografía es una técnica que no se usa mucho hoy, para Krauze resulta “fantástica”, además se encariñó con ella. Entonces, hay que recuperarla porque aun tiene mucho que dar.

Detalla: “He estado trabajando en diferentes materiales, tanto en pintura como en escultura, y su hibridación. Cómo las dos dimensiones llegan a unirse entre sí. Traer materiales del mundo de la escultura a lo pictórico. Dos de las esculturas de la exposición están trabajadas con la cera que cae, como si fuera como pinto, que cae el material pictórica con la brocha”.

Actualmente, Krauze trabaja en unas piezas en barro negro y en cantera de Oaxaca. También tiene la propuesta de un proyecto con piedra volcánica ---material que tanto quiere-- del Pedregal. “Todo esto está en proceso. No hay nada en concreto excepto una pequeña instalación para un lugar llamado The Chimney (La chimenea) en Brooklyn, Nueva York, el próximo 6 de septiembre”.

El proyecto de piedra volcánica está pensado para el Museo Universitario de Ciencias y Arte, sede Ciudad Universitaria, aunque de hacerlo de aquí a mínimo dos años la artista necesitaría de un apoyo económico. Es un material que a la entrevistada le parece “muy mexicano y entrañable para mi, no sólo porque viví unos años en el Pedregal cuando tenía cuatro años, no había nada y caminaba entre las rocas, sino también porque es un material con el que se han hecho las esculturas prehispánicas, los molcajetes, todo, entonces, le tengo un aprecio especial”.

También participa en la exposición colectiva El jardín de Galileo en un edificio vacío en Galileo 92, en Polanco.

La exposición Sparsa colligo, reuno lo dispero, permanecerá hasta el 29 de junio en la Galería Le Laboratoire, Vicente Suárez 69, interior 2, colonia Condesa.



domingo, 23 de junio de 2019

Leticia Tarragó en el Salón de la Plástica Mexicana





Merry MacMasters. En el Salón de la Plástica Mexicana (SPM) fueron inauguradas tres exposiciones cuya temática gira en torno al realismo mágico y lo fantástico en el marco de la celebración del Día Mundial del Arte, que se efectúa cada 15 de abril.

Del realismo mágico al arte fantástico, muestra de 38 de pintura y grabado de Leticia Tarragó (Orizaba, Veracruz, 1940), marca el regreso de la artista al Salón de la Plástica, en donde tuvo su primera exposición individual cuando éste se encontraba en la calle de Havre, y en 1963 recibió el premio de Nuevos Valores de la SPM por un grabado grande en metal sobre un poema de Federico García Lorca.








Contrario a las costumbres de la época fue la madre de Tarragó que impulsó a sus hijos a dedicarse al arte. De allí que la familia se mudó a la Ciudad de México cuando la niña tenía 11 años. Entrevistada, Tarragó habló de su experiencia como alumna y ayudante de Gerardo Murillo “Dr. Atl”: “Mi mamá era muy atrevida y le gustaba visitar a los pintores para platicar con ellos. Cuando tenía 15 años me llevó con el Dr. Atl, a quien le caí muy bien. Dijo, 'vente a pintar acá conmigo'. En realidad aprendía más al verlo pintar. Tenía una conversación y sentido de humor increíbles, enseñaba mucho por medio de las palabras”.

El gran paisajista, de hecho le enseñó dos técnicas: el dibujo tonal, que utilizó para dibujar el crecimiento del volcán Paricutín, así como pinturas para hacer encáustica. La jovencita también lo acompañaba al Ajusco o al Popocatépetl porque “le gustaba pintar en las alturas ya que sus cuadros son unas panorámicas enormes”.



Se abre el telón, óleo




La relación con el Dr. Atl duró como tres años. Tarragó, incluso, conserva cartas de su maestro porque en 1958 ganó el primer premio de cartel de la aerolínea KLM, que consistió en un viaje a Holanda. Luego, sus padres le mandaron dinero para irse a Italia a “conocer la obra de los grandes pintores. Le escribía al doctor y me contestaba”. Posteriormente, Tarragó ingresó a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, donde tuvo otros maestros como Feliciano Peña, Fernando Castro Pacheco, hasta Juan Soriano.



Tránsito, óleo




Respecto a su obra que evoca el ambiente de Orizaba, con su neblina: “Es un lugar para meditar, que se presta mucho para interiorizarse uno. Eso se me quedó de niña y decidí utilizarlo en mi obra”. Agrega: “Siempre busco y encuentro, de eso se trata, entonces mis cambios están más bien en la técnica o el color. No tengo muchos cambios porque soy muy lineal. Todo lo que hago sigue una línea, no me gusta hacer cambios bruscos”.




Guillermo Gadda




Transfiguración del ensueño, muestra que comprende 10 obras polimórficas de Guillermo Gadda (Xalapa, Veracruz, 1945), conmemora su muerte en 2009. Jorge Gadda, hermano del homenajeado, explicó que se trata de tableros desplegables, pintados de manera figurativa, que cuelgan sobre la pared. Con esos “polimorfismos” ingresó precisamente al SPM. También fue premiado en la Bienal Rufino Tamayo.



Guillermo Gadda




La tercera exhibición, De lo real a lo imaginario, es una colectiva que de alguna forma es un tributo a varios pintores ya fallecidos, entre ellos, Adriano Silva, Ignacio Ortiz, Ángel Boliver y José García Narezo.