domingo, 24 de enero de 2021

Xavier Esqueda en el Museo Federico Silva Escultura Contemporánea

Un conjunto de cuadros del griego/italiano Giorgio de Chirico (1888-1978), fundador de la escuela metafísica, visto por el artista Xavier Esqueda (Ciudad de México, 1943), a sus 22 años, en el Museo de Arte de Filadelfia, lo dejaron “pasmado”. Dijo, “eso es lo que quiero hacer”.


En el Museo de Arte Moderno, en Nueva York, había una exposición del surrealista belga René Magritte (1898-1967) que, al verla, a Esqueda “se le cayeron los hombros”. Suspiró: “Ya no podré hacer nada en la vida. Magritte hizo todo lo que tenía idea de hacer”.


Xavier Esqueda (Fotos cortesía del Museo Federico Silva Escultura Contemporánea)


Contrario a esta premonición, Esqueda ha desarrollado una carrera de casi seis décadas dedicada al arte, en la que quizá es más conocido como pintor. Ahora, realiza por vez primera una exposición, Dos puntos de vista, enfocada a su producción escultórica. Esta muestra “íntima”, ya que comprende 14 esculturas, cuatro cajas arte objeto y dos oleos, fue abierta en el Museo Federico Silva Escultura Contemporánea, en la ciudad de San Luis Potosí. La curaduría es de Enrique Villa, director del recinto.


Esqueda nunca ingresó en una escuela de arte, sin embargo estudió la carrera de arquitectura durante dos años y en 1961 asistió al taller de cerámica del pintor y escultor Juan Soriano. En una mesa redonda efectuada previa a la inauguración de la exhibición, Esqueda dijo haber tenido un amigo francés, el dibujante y pintor Paul Antragne, quien le enseñó el empleo de los barnices, para qué se aplican y cuándo. Aseguró, “es bueno no ir a la escuela porque entonces, uno no tiene influencias ni del profesor ni de lo que éste te impone”.


Día de Campo (2000), bronce.


Al ser artista de la Galería Antonio Souza, representantes de la neoyorquina Galería Byron vieron su obra durante un viaje a México y lo invitaron a exponer en la urbe de hierro. Al estar allá, se le invitó a participar en una exposición de cajas arte objeto, al que declinó. Fue la secretaria de la galería quien lo animó porque en ella participaban desde Joseph Cornell hasta Andy Warhol. Era la época en que surgía el Arte Pop y el Arte Op. Su caja fue una combinación de estos dos movimientos, aunado el surrealismo. Desde entonces siempre incluye cajas en sus exposiciones.


En 1965, Esqueda fue invitado por Dartmouth College, en Hanover, New Hampshire, a ser el artista en residencia. A su regreso a la Ciudad de México “reinaba” el arte abstracto, sin embargo en la medida que no pensaba que viviría del arte, siguió en su propia búsqueda que partía de “un nuevo sistema de pintura o escuela que fue De Chirico”.


Vista de Glifo conejo (1995), obsidiana negra y roja con cable macizo de plata.


Para el artista Dos puntos de vista representa un muestrario de los objetos que ha hecho durante toda su vida: “Mis cuadros, por ejemplo, eran como retratos de esculturas. Dije, mejor hago la escultura en vez de retratarla. Empecé a hacer pequeñas obras en basalto y obsidiana. No hago mucha escultura porque si es grande es costosa y cansada, ya que tienes que estar parado mucho tiempo, incluso, años. También es un problema transportarla y luego, dónde la guardas. Hice grandes esculturas en basalto, sin embargo no las he vuelto a hacer, Ahora hago los bronces que es mucho más fácil. Las hago en plastilina, voy al fundador, checo y retoco”.


Para el crítico de arte Luis Ignacio Sáinz la exposición es una “antología mínima de las obsesiones formales en bulto” de Esqueda, así como “este ejercicio de laboratorio de los materiales que sobrepasan el asombro”. Un “festín visual, táctil, volumétrico” es lo que ofrece Esqueda a quien “ubicamos como alguien capaz de transitar con naturalidad del dibujo a la pintura, y de ésta a ciertas formas de la gráfica en las que nunca ha querido permanecer demasiado, y de manera rotunda en la tridimensión”.


Estela imperial (1994), marmol y bronce.


Según Sáinz el expositor “se pierde de lunes a domingo, 365 días al año, en este universo de la fantasía en busca de sus raíces, sus esperanzas, y, quizá, pensando que esta realidad que nos circunda, y en ratos engulle, no es suficientemente atractiva para representarla como tal. De modo que formula su propio modo de realidad”.


El investigador Luis Rius Caso coincidió al decir que en la obra de Esqueda “predomina una lógica de la obra paralela, la realidad alterna que es mejor siempre. Es un gran escultor y los diálogos que establece con la pintura son muy naturales”.





 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Memórica

 

Memórica. México, haz memoria, es una plataforma en Internet creada por la Coordinación de la Memoria Histórica y Cultural de México (CMHCM), que trabaja con acervos ya digitalizados de las instituciones públicas, aunque también las privadas.


Gabriela Pulido, directora general de la CMHCM, dependiente de la oficina de Presidencia, explica en entrevista como, a través de este sitio, se pretende promover la temática del derecho a la memoria y el acceso abierto a la información histórica. A raíz de la pandemia causada por el COVID-19, “los recursos digitales van a convertirse en un tema de prioridad para todas las instituciones”, apunta.


La plataforma Memórica. México, haz memoria, https://memoricamexico.gob.mx/, lanzada el pasado 18 de febrero por la CMHCM, tiene por objetivo “difundir los esfuerzos de digitalización que han hecho las instituciones que resguardan el patrimonio histórico y cultural del país, también las entidades privadas y colecciones particulares, así como promover la temática del derecho a la memoria y el acceso abierto a la información histórica mediante este tipo de herramientas”, dice la entrevistada.


Memórica es un espacio atractivo, lúdico y vivo, dirigido al público en general, no sólo a los investigadores, al campo docente y los estudiantes de educación media y superior. Participan aquellas instituciones que tienen material previamente digitalizado, aunque también instancias públicas y privadas que no lo tenían, sin embargo, “a solicitud nuestra, de ciertas temáticas, empezaron a digitalizar su acervo. Se pretende preservar la documentación en todo tipo de soportes”, señala Pulido.


Ya están en colaboración con la Filmoteca, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de modo que “podremos integrar material fílmico”, anota Andrea Gálvez, encargada de Relaciones Institucionales de la CMHCM. Aparte de la UNAM, otros colaboradores de este repositorio son el Archivo General de la Nación, Archivo Histórico de la Ciudad de México “Carlos Sigüenza y Góngora”, la Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y Mexicana: Repositorio del Patrimonio Cultural de México, proyecto de la Secretaría de Cultura federal.


Pulido apunta que trabajan directamente con los repositorios digitales, no con las instituciones, cuyo esfuerzo ha sido “valiosísimo”. Algunas, como la UNAM, tienen casi 30 años de llevarse acabo. La plataforma Memórica se empezó a trabajar antes del inicio del sexenio en curso para trazar, sobre todo, el eje principal que es “el derecho a la memoria, a los acervos históricos y culturales del país”, explica Pulido, investigadora en la Dirección de Estudios Históricos del INAH, con licencia.


Respecto a los contenidos del espacio, algunos se seleccionan de acuerdo a “las reservas de recursos digitales que recibimos de los acervos que ya se pueden incorporar”, indica la historiadora. También se eligen los temas de acuerdo, por ejemplo, a las efemérides y conmemoraciones cívicas, asuntos que sean de mucha vigencia.


Una de las líneas de trabajo que ha dado Gabriela es que recuperemos los movimientos sociales que han surgido en este país. La intención no es sólo rescatar aquellos héroes y personas, sino como se conforman los movimientos que han dado pie a las transformaciones sociales. Esto nos ha permitido ligar información de distintos archivos. Actualmente, trabajamos entorno a cuestiones de salud, pues la situación que se atraviesa en el país y el mundo, merece una mirada hacia el trabajo de los responsables de las políticas de salud”, precisa Andrea Gálvez. En la página principal de repositorio uno de los temas es Personal médico en la historia de México.


Según Gabriela Pulido los documentos encontrados en Memórica constituyen una forma de contar “tu propia historia, así como de ciertos procesos o de la historia nacional, no nada más atravesada por la lectura de un historiador o un especialista. Se trata de conocer los contenidos por medio de los documentos”.


La entrevistada recalca que la CMHCM no resguarda el patrimonio, sólo sirve de puente entre las instituciones, o las colecciones privadas, para visibilizar sus esfuerzos de preservar el patrimonio: “Nuestra intención es poder contar qué país somos a través de la memoria, o las memorias, de las comunidades, las regiones y los municipios, las memorias también familiares y locales”.









domingo, 20 de septiembre de 2020

Hampshire y Marcín en la Galería Karen Huber

 

Merry MacMasters. La Galería Karen Huber reabrió sus puertas bajo estrictas medidas de seguridad –tapabocas obligatorio y el uso de gel antibacterial, visitas por cita, un máximo de tres personas en el espacio al mismo tiempo-- , con las exposiciones Mundonomundo, de Luis Hampshire, con 18 pinturas y estructuras espaciales, y La destreza de un pintor consiste en saber pintar el aire, de Mauricio Marcín, con ocho pinturas en acrílico.


Durante el tiempo que la galería --enfocada a todos los aspectos de la pintura--, estuvo cerrada debido a la cuarentena por la pandemia del COVID-19, “tuvimos que posponer dos exhibiciones”, expresa su directora, Andrea Bustillos. Ahora, decidieron no hacerlo porque “tenemos un compromiso con los artistas”. Por otro lado, “el público ya quiere empezar a salir con sus precauciones”.




Obra de Luis Hampshire. Aspecto de la galería. 




A raíz del encierro, Hamphire (Oaxaca, 1975) tuvo que modificar su muestra originalmente pensada como una serie de pinturas de gran formato. Por la crisis sanitaria de repente no podía conseguir los bastidores y demás materiales. La cuarentena lo enfrentó a los límites de su taller: “Si no tenía la tela deseada, agarraba otra, o maderas. Era pensar en las relaciones que no necesariamente van de la mano, sin embargo al forzarlas generan nuevos sentidos.


Es algo que me interesa mucho, sobre todo en esta situación en que no sabemos bien cómo ubicarnos. Sé que tengo una vida, no obstante, no es como era”. Estas inquietudes se reflejan en su obra que desconcierta por su ambigüedad. Este desvío de lo “cómodo” es algo que el entrevistado trabaja desde hace tiempo: el momento en que la pintura sale del soporte bidimensional y empieza a tener un carácter más espacial que conlleva nuevos “torzones o desvíos”.


Ante la inundación de contenidos de arte en las redes sociales debido al encierro, el ganador del 17 Bienal de Pintura Rufino Tamayo (2018) empezó a reflexionar sobre “la plenitud de la imagen digital contra la materialidad de la imagen, con la presencia del objeto de arte en el espacio físico de la galería, lo que es completamente distinto”. Le preocupaba hacer una exposición que tuviera que ver con la presencia de las piezas y el espectador frente a ellas, porque sus obras no sólo tienen diferentes lecturas, sino son un mundo de detalles.


Las estructuras espaciales de Hampshire son una metáfora del frágil equilibrio de “la situación que vivimos. A veces pasa una sola cosa y todo se viene abajo. México tiene posibilidades de resolver muchas cosas con un palito, una cinta adhesiva, un mecatito. Sin embargo, si esto fuera de estructura de producción constante, no compete en un ámbito de economía global”.



Obra de Mauricio Marcín incluida en la exposición. Ambas imágenes son cortesía de la Galería Karen Huber.




Mauricio Marcín (Tapachula, 1980), por su parte, es más conocido como gestor y curador que como artista. En un texto escrito para la exposición dice que las pinturas son conjuros. Son “mi forma de hacer rituales de protección: orégano y limones debajo de la cama. Cada uno de los conjuros intenta rescatar la visión de lo divino, extirpada de nuestras conciencias por la perspectiva antropocéntrica que nos hace pensar la existencia como un movimiento binario de producción y consumo”.


La Galería Karen Huber se ubica en Bucareli 120, colonia Juárez. Para hacer una cita escribir a info@karen-huber.com o produccion@karen-huber.com.





domingo, 16 de agosto de 2020

Isaac Tamariz, pintura por computadora




Más conocido como escultor, Isaac Tamariz (Ciudad de México, 1968) realiza hace tiempo una serie de pinturas en la computadora con el programa Paint. Los colores son primarios, estridentes y psicodélicos, para así acentuar el sentido eléctrico de la pintura electrónica. “Esto para mi es retomar la dinámica del trabajo serio en la labor artística como cuando pasé tres años trabajando diariamente para Invección psiquicoeléctrica, exposición que hice en 2013 en Ex Teresa Arte Actual”, expresa.


Nieto del escultor Ernesto Tamariz (1904-1988), autor de Altar a la patria, memorial dedicado a los Niños Héroes en el Bosque de Chapultepec, Isaac pasó mes y medio, 12 horas diarias, haciendo el más reciente cuadro de la serie que dio a conocer en su cuenta de Facebook. La obra es “la síntesis personal en imagen de mi idea de la situación mundial ahora con el virus COVID-19, arma que se liberó después de la guerra comercial entre China y Estados Unidos”.


En lo estético es “un impulso de conformación plástica de fluidez colorística brillante en el que rechazo la utilización de grisallas previas y el negro para resaltar así la vivacidad de los colores que en su primera etapa del proceso pictórico son puestos en la tela bajo un concepto de conformación de abstracción arquitectónica”. Tamariz aplica los colores en la tela blanca a la manera de ladrillos que construirán esta estructura estética.



Imagen del cuadro cortesía del autor.



Lo largo del título del cuadro se debe a su fin educador para un público ajeno al arte: Auto calzón chino y fantasma remolcador en las sendas del 2020, mientras el sapo león pekinés se traga la carabela de Cristonald Trumpón.


La serie pretende conformar un proyecto de exposición en la que “quizá haga tirajes impresos, no numerosos, o utilice de modelo una impresión digital para amplificarlos en una tela que pinte al óleo”.


En el cuadro hay muchos elementos prehispánicos, como un águila que está por cazar una “serpiente/pulmón”, a modo de aro inflable, de un respirador artificial que sostiene una figura arrodillada sobre una pequeña mesa.


Dicha figura está inspirada en el luchador olmeca. Tamariz considera que lo prehispánico es un arte rico en cuanto a creatividad y monumentalidad escultórica. El luchador olmeca viene a ser el símbolo representativo de “esa humanidad frente al problema actual de la guerra viral”. El artista hizo un escudo nacional en bronce para la fachada principal del tercer piso del edificio sede del Nacional Monte de Piedad.


Tamariz dibujó y pintó desde niño, como un primer paso hacia el rigor de la escultura. Cursó la carrera de diseño industrial en la que aprendió a aplicar “lo que es pantone”, que compara con el teclado de un piano para los músicos: “Tú aplicas la colorística siempre con medios y terceros tonos, incluso, más si se puede”. Recomienda “no engolosinarse, ni caer en un excesivo preciosismo en la utilización de las escalas coloristicas, porque se corre el riesgo de debilitar la expresividad general del cuadro”.


En esa obra quizá hay una influencia muralística de Diego Rivera, en el sentido de plasmar un momento histórico.

domingo, 26 de julio de 2020

Yael Martínez, con un pie en Magnum Photos





Gracias a “toda la labor” hecha en el Centro de las Artes San Agustín (CaSa) y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB), instituciones fundadas por Francisco Toledo (1940-2019), el guerrerense Yael Martínez (Taxco, 1984) pudo desarrollarse como fotógrafo al grado de ser nominado para pertenecer a la agencia Magnum Photos, fundada en 1947. Ya había ganado el segundo lugar en la categoría de proyectos a largo plazo del concurso World Press Photo 2019.

Martínez siempre ha estado cercano a dichas instituciones y fue profesor del Programa de Fotografía Documental, que se hizo por primera vez en 2019 en CaSa, y se espera retomar en cuanto termina la pandemia por el COVID-19, con fotógrafos de Magnum.






En una charla virtual organizada por el CFMAB y la asociación civil Amigos del IAGO y del CFMAB, Martínez dijo haber confirmado, al llegar a Oaxaca en 2010, que mediante el arte se puede generar “un cambio social profundo”, al ver el trabajo realizado por Toledo, que ha sido uno de sus grandes inspiraciones.

Martínez trabajaba en blanco y negro, sin embargo al conocer la obra de Toledo “cambié hacia el color. Me encantaba la paleta que usaba. Hice ese cambio de vincular la realidad a través del color”. Hace 10 años tuvo la oportunidad de ingresar a un programa de fotografía contemporánea que realizaba CaSa, que transformó su manera de entender esta disciplina, en el sentido de “empezar a realizar proyectos personales y tratar de vincular estas experiencias con las problemáticas sociales que afectan a mi comunidad”.







Reconocido con la beca W. Eugene Smith (2019), Martínez proviene de una familia de artesanos y siempre tuvo curiosidad por la pintura. Al salir de la preparatoria quiso ingresar a una universidad en Morelos para estudiar artes visuales, sin embargo fue rechazado. Empezó a trabajar como asistente de una fotógrafo de arquitectura.

En 2008 realizó su primer proyecto fotográfico “muy clásico” sobre músicos populares de la región norte y Tierra Caliente de Guerrero. Ya en Oaxaca quiso hacer un proyecto en torno a su familia. En ese momento estaba enferma su abuela y acababa de nacer su hija. Al estar allá se enteró de la desaparición de varios miembros de su familia. Había pedido una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes para realizar un proyecto sobre orfebres en Taxco, sin embargo lo dejó para registrar la vida cotidiana de su familia.







A la fotógrafa Joan Liftin, su tutora en el CFMAB, le encantó el proyecto y le propuso para una beca Emergency Fund de la Fundación Magnum (2016), para darle continuación. Después del problema con sus cuñados, en 2014 empezaron a generarse grupos de familias que tenían desaparecidos y hacían búsquedas en distintos puntos del estado.

A raíz de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, “empieza a pasar esto en diferentes partes de México, conozco a algunas de estas personas y comienzo a entender que era una problemática social mucho más fuerte, no un caso aislado dentro de mi núcleo familiar”. El proyecto, La casa que sangra, pretende “mapear estas geografías que han palidecido por el azote con el crimen organizado”.

Ser uno de los nominados de Magnum Photos significa que durante dos años Martínez colaborará con la agencia de manera independiente. Después deberá presentar su portafolio de trabajo para su evaluación y posible designación como asociado.







domingo, 19 de julio de 2020

Francisco Toledo, ocho décadas.





Tanto Oaxaca, como el país entero, es uno antes, y otro después, de la partida de Francisco Toledo (1940-2019). Muchos, sin embargo, tienen la impresión que no ha muerto y que en cualquier momento, a la vuelta de la esquina, lo van a encontrar.

El 17 de julio el artista, promotor cultural y activista hubiera cumplido sus 80 años, seguramente apartado en gran medida del mundo de las felicitaciones, en familia como a él le gustaba, tal vez en la capital de Oaxaca o de viaje en algún lugar sin revelar del estado.

Claro, siempre estaba para sus amigos y personas más allegadas. Armando Colina, director de la Galería Arvil con Víctor Acuña, expresa: “Cada año de donde quiera que me encontrara llamaba a Francisco para felicitarlo, era un rito que duró más de 50 años. Sus respuestas variaron con el tiempo sobre todo al final pues se quejaba de los múltiples problemas en que se metía… hablaba de sus proyectos y de su salud… pero siempre sentí su afecto hacia mí. Le daba gusto oírme. Su temprana muerte me sorprendió y causó tremenda tristeza”.

En algún momento Graciela Cervantes, directora de la Galería Quetzalli, le hacía una comida “un poco a la fuerza” con los amigos más cercanos porque “Trine (Ellitsgaard) se iba con los niños a pasar el verano con su mamá (a Dinamarca). A raíz de la muerte de su mamá, Trine ya no viajaba, entonces Toledo comenzó nada más a reunirse con su familia, sus hijos, sus nietos, que era lo que en realidad le gustaba”.

Durante 30 años Cervantes y Toledo fueron “socios, cómplices, amigos y confidentes”. Para ella Oaxaca es uno antes de Toledo y otro después de él: “Muchos tenemos la impresión que no ha muerto, que en cualquier momento va salir en alguna calle. Como Oaxaca fue su ciudad, la caminaba, la gozaba, iba por sus periódicos, uno lo encontraba platicando con alguien en la esquina o iba al taller de Fernando Sandoval. Siempre era un caminar las calles de Oaxaca. Luego, dan las 7:30 de la mañana y digo, ‘ya me va a llamar el maestro’, que era la hora en que lo hacía. Son cosas que se te quedan muy profundas en el corazón”.

Con motivo de su aniversario 80, Toledo fue recordado por las instituciones culturales que creó en Oaxaca: Instituto de Artes Gráficas (IAGO), en 1988, Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (FCMAB), en 1996, Fonoteca Eduardo Mata -depende del Iago- , en 1997 y Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), 2006, así como la asociación civil Amigos del IAGO y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, cuya presidenta es Sara López Ellitsgaard.

Ya no está el maestro, sin embargo su labor continúa, impulsada por personas comprometidas, que llevan bien puesta la camiseta de don Francisco.

Daniel Brena, director de CaSa, tiene un largo contacto con los proyectos de Toledo, ya que anteriormente dirigió el CFMAB. Señala que el artista, quien incursionó en un sinnúmero de disciplinas, “trabajó por muchos años para que el arte fuera accesible para todos. Reunió colecciones de libros, fotografías y gráficas, con la intención de que fueran disfrutadas por personas que históricamente habían sido excluidas de participar en la vida cultural del país. Además, a través de talleres, promovió que las personas pudieran conocer las técnicas, los procesos y conceptos necesarios para expresarse por medio del arte. Después de varias décadas, este trabajo ha creado instituciones resilientes. También ha creado una generación de estudiantes, maestros, artistas y trabajadores que están convencidos de que el arte debe de estar siempre al alcance de todos”.

Al respecto Hazam Jara, director del IAGO, comenta que éste “tiene el compromiso de seguir ofreciendo el espacio para la formación de artistas en las distintas disciplinas por medio de la biblioteca, talleres enfocados en distintas ramas de las artes gráficas y literarias de manera gratuita para todos los públicos interesados, siguiendo la visión de su fundador, el maestro Francisco Toledo”.

Para Fausto Nahúm, director del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, “es difícil imaginar Oaxaca sin alguna de las instituciones que fundó el maestro Toledo. Siempre han sido espacios abiertos y lugares donde muchos encontramos otra forma de ver y de apreciar las diferentes formas de expresión. Continuar con la labor es poder seguir ofreciendo los espacios y todo lo que representa a otras personas de la misma forma que el maestro nos compartió”.








domingo, 21 de junio de 2020

Arnaldo Coen, 80 años






Merry MacMasters. El cumpleaños 80 del pintor Arnaldo Coen (10 de junio de1940) fue celebrado con un conversatorio virtual realizado en la plataforma de Facebook del Museo de Arte Moderno. En ello participaron amigos de muchos años como el compositor Mario Lavista, el cineasta Nicolás Echevarría, el critico de arte Santiago Espinosa de los Monteros, el psicoanalista Salvador Rocha, bajo la conducción de la curadora Pilar García.


Para Coen, quien estuvo acompañado por su esposa, la galerista Lourdes Sosa, su obra es como hacer una exposición colectiva, pero “pintada por un solo pintor”. En esas varias etapas de su vida “de alguna manera hay un hilo conductor en el tiempo, el espacio, la forma, la paleta y en el arte en función de actuar con libertad.








Seguí esa expresión como de dibujos infantiles, sin embargo con una estructura, con una manera de manejar las atmósferas en los espacios que, aunque son de pequeño formato, son inmensos cuando puedes penetrar en ellos”, expresó el festejado en el transcurso del conversatorio.


Primero que nada, “fui un gran espectador de las obras de los demás, porque cada una que veía me inspiraba a algo. Fue descubrir el arte a partir de cero, como si no hubiera habido ni historiadores, sino ver la obra y dialogar con ella como si fuera recién hecha. Como espectador sentía que podía ser el autor de estas obras”.


Respecto de los grandes saltos de la historia de su trabajo Coen dijo, “hacía una exposición y en seguida cambiaba y hacía otra cosa. Eso me importaba”. Algo que siempre tuvo en la cabeza fue la pintura del italiano Paolo Ucello. Sigue experimentando y “a lo mejor lograré encontrar qué diablos hago”.


Mario Lavista, amigo de hace más de medio siglo, habló de algunas de las obras en que colaboraron juntos como la partitura Jaula, hecha con motivo de la visita a México en 1976 de John Cage. “Jaula -explicó- es la traducción al español de Cage, sin embargo también es el tipo de partitura que Arnaldo elaboró: una serie de 16 cubo, un submúltiplo de 64, edad que el compositor cumplía. Además, es el número de hexagramas que tiene el I-ching, del que Cage se sirvió toda la vida, no sólo para consultarlo, sino para componer. Sobre esos cubos concéntricos escribí unas pequeñas notas que se pueden leer desde el punto de vista musical. Al mismo tiempo la partitura puede funcionar como un objeto visual”.


Arnaldo, siguió, es “un gran melómano, un gran conocedor de la música. Algunas de sus pinturas tienen a la música en el centro mismo de una reflexión muy profunda. Pienso, sobre todo, en los paráfrasis que hizo de las batallas de Uccello, que traducen no solo el aspecto geométrico de sus pinturas, sino también lo que se oye en sus cuadros. Son cuadros que se escuchan. Lo que se escucha está dentro del cuadro, no fuera. Me maravilla que a través de un elemento pictórico Arnaldo puede crear una especie de resonancia sonora”.


Para Santiago Espinosa de los Monteros la obra de Coen tiene que leerse en conjunto con una serie de disciplinas artísticas que no solo se ayudan de él, sino que se complementan y son parte del conjunto de su obra.


Nicolás Echevarría participó con Coen en el Grupo Quanta, que incluía teatro, danza y todo tipo de disciplinas. Con él realizó body art al pintar el vestuario sobre el cuerpo desnudo de las bailarinas. Dijo tener “una colección increíble de dibujos a la limón con Arnaldo”.