lunes, 24 de enero de 2022
Gabriela Gutiérrez en Le Laboratoire
¿Realmente quieres subir la escalera? ¿Y si es para terminar colgada?, título de la exposición más reciente de la pintora Gabriela Gutiérrez Ovalle, se refiere a esta necesidad imperiosa que tiene el ser humano de escalar. El título lo escogió Michel Blanscubé, curador de la muestra de pintura, dibujo e instalación montada en la Galería Le Laboratoire, quien lo tomó de un libro del poeta y pintor belga-francés Henri Michaux.
En una visita al taller de la artista, Blanscubé percató que había estado pintando varias escaleras. Entrevistada, Gutiérrez Ovalle expresa que la escalera fue una “deriva formal que surgió de la idea de Babel que plantea esta aspiración de buscar lo divino y ser uno con el lenguaje”. Sin embargo, “la forma vertical de la torre de Babel contradice porque la base jamás tendrá contacto con la cúspide. La misma historia alrededor de su construcción termina en una consecuencia medio trágica: se dividen las lenguas, las personas no se entienden y se desmorona la torre”.
De acuerdo con la artista “esta voluntad que tiene el ser humano de ejercer control lo vemos ahora con la pandemia que nos ha convertido en seres muy dóciles. Por una parte, las personas que están en el poder toman decisiones, a veces arbitrarias, sobre cómo y qué debemos de hacer. En este momento la capacidad de reacción ha quedado muy limitada de lado de la ciudadanía. Estamos siendo muy controlados y manipulados, sobre todo por las redes sociales, por la confusión de información, aunque también por los dispositivos móviles respecto de los cuales nos hemos vuelto absolutamente dependientes.
“Toda esta nueva vida incompleta y truncada, desde un cautiverio digitalizada al que nos vimos obligados a partir de esta experiencia, nos hace ver, por una parte, la fragilidad de la condición humana, y, por la otra, esta especie de locura delirante que nos lleva a querer tener dominio, poder y absoluto control sobre la vida misma”.
En la presente exposición González Ovalle explora varias líneas de trabajo. Por un lado, hay lo que llama covers, es decir, dibujos que reinterpretan, o visitan de nuevo, piezas hechas hace 30 años, que se perdieron, porque nunca fueron devueltas de una exposición, incluso, algunos fueron apuntes de viaje. Retomó este material para verificar “en qué me encontraba en esa época, en que mi producción era muy figurativa y tenía que ver con ciertas inquietudes formales, viajes en busca de conocer obra de los artistas de las vanguardias”.
“Poder verificar estas obras me hizo darme cuenta que estaban conectadas directa o indirectamente con artistas de hace 100 años, en algunos casos. Después de haber pasado por periodos de ser absolutamente abstracta, era un guiño hacia la figuración, cuyo lenguaje es mucho más sintético y depurado”.
La obra de la presente muestra está insertada en esta frontera entre figuración y abstracción, a la vez que intenta “generar dispositivos que nutren preguntas”.
La exposición ¿Realmente quieres subir la escalera? ¿Y si es para terminar colgada?, de Gabriel Gutiérrez Ovalle, permaneció hasta el 22 de enero en la Galería Le Laboratoire, Vicente Suárez 69, interior 2, colonia Condesa.
Las imágenes son cortesía de la Galería Le Laboratoire.
jueves, 28 de octubre de 2021
Héctor de Anda y sus maremotos
Las turbulencias de la pandemia resultaron en una especie de maremágnum que el artista Héctor de Anda (Ciudad de México, 1950) aprovechó para asimilar y reciclar a través de la pintura, la escultura, la instalación, la fotografía, el dibujo y el collage.
Una selección de 24 obras, producidas a lo largo de 2020, fueron exhibidas bajo el nombre de Maremotos, desplazamientos y acumulaciones del impulso creativo en la Galería PlurArt, que abrió sus puertas aquí en mayo pasado. El conjunto también incluyó algunas piezas anteriores no mostradas en la Ciudad de México.
Para De Anda estar encerrado le permitió concentrarse en su trabajo: “Fueron tiempos de reflexión conmigo mismo y con mi obra. Ha sido un tiempo de mucha producción, muy beneficioso para mí como artista y persona. No hubo manera de salir a la calle para distraerme. Estuve en mi taller trabajando de manera placentera, con mi música, dejándome llevar por mis emociones, por lo que sentía y expresándolo en la pintura, la escultura y los objetos que hice”.
Como había que permanecer adentro, De Anda trabajó con los materiales que tenía a la mano, acumulados en la bodega de su taller. Eran “objetos encontrados y de deshecho”. También aprovechó la ocasión para utilizar las cajas de todos los tamaños que le llegaban por mensajería con los productos que encargaba por Internet. “Si mi lenguaje es el reciclaje, tenía la materia prima, precisamente, para expresar lo que vivía con los objetos que se manejaban en el momento. Hice cerca de 40 cajas de arte objeto, aunque ninguno se exhibe en la actual exposición porque necesitan de un espacio amplio”.
La obra del entrevistado es expresionista: “Tiene que ver con mis influencias como Antoni Tàpies, es decir, la escuela de Barcelona, y la del expresionismo abstracto de Nueva York. También con el pintor inglés William Turner y el movimiento de Arte Polvera de Italia. Son influencias que se acentúan cada día más en mi trabajo. Empleo pinturas, lápices, crayones, carbón, acrílicos, papel, cartones, trozos de madera, lienzos que tenía dispuestos para utilizar a futuro y cajas”.
La exhibición contó con seis fotografías. Desde siempre De Anda ha tenido la inquietud de la fotografía, sin embargo fue hasta el encierro que la pudo desarrollar. Las imágenes son abstractas, ya que parten de la pintura para explorar el color y la luz.
En los momento más álgidos de la pandemia también terminó un proyecto de alrededor de 400 obras obras sobre papel que consiste en collages, tintas, acuarela, acrílico, técnicas mixtas, para una exposición en la Galería Carlos Olachea, en La Paz, Baja California. La fecha aun está por fijarse.
De Anda, de hecho, produjo tanta obra durante la pandemia que podría armar tres exposiciones. Por lo pronto, tiene una invitación para participar en la Feria de Art Basel en Miami, a fin de año, por parte de la Galería PlurArt.
Maremotos, desplazamientos y acumulaciones del impulso creativo permaneció hasta el 27 de octubre en la Galería PlurArt, avenida Oaxaca 112, colonia Roma.
jueves, 14 de octubre de 2021
Pablo de Laborde, anti monumento a periodistas asesinados
La instalación escultórica De barro y de silencio, de Pablo de Laborde Lascaris (Ciudad de México, 1985), es un “anti monumento” a lo que no se debería de celebrar: el asesinato de periodistas en México y el mundo. Esta especie de altar está integrado por docenas de campanas de barro, colocadas en varias hileras que le dan la vuelta a las paredes de la pequeña sala de Fundación Casa Wabi con vista a la calle Dr. Atl. Sus badajos han sido removidos y se encuentran en medio del espacio, sobre una pequeña base.
Las campanas sin badajo simbolizan a los periodistas que han sido silenciados. Como artista mexicano, de Laborde, quien radica entre la Ciudad de México y el Reino Unido, asegura tener “una responsabilidad que cada día se vuelve más y más social. La situación de nuestro país nos hace sentir que se tienen que decir las cosas”. El tema del asesinato de periodistas y trabajadores de los medios de comunicación asesinados es uno del que “no se ha hablado lo suficiente”,
Entrevistado, de Laborde explica que la campana se usó mucho --ahora menos-- como un llamado a las personas para reunirse en cierto lugar o a modo de un alerta ante un fenómeno natural como un incendio o un huracán. En la instalación el escultor separó el badajo, que simboliza la voz de los periodistas, de la campana. Así, “el silencio hace más ruido que la voz porque resuena”.
Los badajos están hechos de latón y plomo, materiales tradicionales para fabricar balas. Las campanas son de un aspecto frágil. “Siempre hay un balance frágil entre las personas que quieren hablar y los que las quieren silenciar”, apunta.
De barro y de silencio no es una obra de protesta: “Lo veo más como un anti monumento. No soy un activista, soy un escultor. Uno de mis roles es hablar de lo que me pica a diario y últimamente es ésta temática más que nada”. Tampoco se trata de “una conversación con las esculturas oficiales. Por lo normal, un monumento se eirge para celebrar algo o conmemorar a una persona. Un anti monumento es justamente para no celebrar algo”.
Para su trabajo de Laborde busca una “desasociación” en los objetos que gusta coleccionar: “Muchas veces son piezas que ya no tienen relevancia cultural o, simplemente, son objetos curiosos. Me atrae reinventarlos y reintroducirlos por medio del arte con la idea de desestabilizar lo que es un objeto convencional o práctico, y así mezclar diálogos. Mi trabajo se enfoca mucho en las diferentes maneras de representar lo que ya conocemos”.
No es la primera vez que de Laborde trabaja la campana, de hecho, es un tema recurrente de su obra. Sin embargo, cuando se desarticula, cuando se le quita su función primigenia, la de convocar o llamar a diferentes emociones, se convierte en algo completamente diferente, anota Alberto Ríos de la Rosa, curador de la instalación cuyo significado se ha vuelto “mucho más social, sin que pierda su concepto estético”.
De barrio y de silencio, instalación de Pablo de Laborde Lascaris, permaneció expuesta hasta el 20 de septiembre en Dr. Atl 62, colonia Santa María la Ribera.
miércoles, 29 de septiembre de 2021
Alê Souto en Casa Lamm
Los códices mexicas y los exvotos son la base de Neocódices. Narrativas para nuevas historias y otras no tanto, exposición de 15 cuadros, técnicas mixtas sobre diferentes soportes, que el artista brasileño Alê Souto (Río de Janeiro, 1973) presentó en el Centro de Cultura Casa Lamm.
A lo largo de los 11 años que tiene de radicar en México se trata de dos prácticas que le han fascinado: “Imprimir en la superficie lo que llaman Res Gestae Cartográfico, una práctica pictórica que se utiliza en los códices. De igual manera trato de hacer una relectura de los exvotos, al apropiarme de su estilo narrativo en la superficie pictórica, donde la crónica visual inspira un texto".
El trabajo de Souto parte de las narrativas que suceden en el ambiente urbano, acelerado, en constante cambio, de las grandes ciudades. En Neocódices, sin embargo, volteó su mirada hacia historias “más íntimas, cosas que pasan, aunque las personas no se dan cuentan”.
En Brasil el entrevistado estudió en la Universidad Estatal de Río de Janeiro y la Escuela de Artes Visuales de Parque Lagesil, en la misma ciudad: “Tengo como trasfondo la escuela del neoconcretismo, muy fuerte en Río, que consiste en la traducción de los tópicos del supremacismo ruso que involucran el cuerpo y la geometría”.
Después de siete años de producción, Souto solicitó realizar una residencia, en 2009, en el Taller de Gráfica Actual de La Curtiduría, en Oaxaca, y fue seleccionado. Luego, fue invitado por otros dos espacios en México. En sus días universitarios había tomado un diplomado en cultura prehispánica del país. Al llegar aquí empezó a visitar los sitios históricos. Con el tiempo creció su interés por estar en México y conocerlo mejor.
Cuando el pintor llegó a vivir aquí en 2013 le impactó el tamaño de la Ciudad de México. “En Río la vida cultural se da a la orilla del mar, sin embargo en la Ciudad de México no hay este tipo de límite, todo es valle”. Necesitó de tres años para entender la metrópolis que exploró en gran parte al viajar en el Metro. “Me gusta mucho la práctica de los situacionistas de andar sin destino y encontrar elementos de sorpresa. En la ciudad me gustar salir, deambular y ver qué pasa, sin ningún plan previo”.
Pasado tres años Souto sintió listo para montar su primera exposición individual en México; Expediciones o la deriva como dibujo de la emotividad se realizó en 2019 en Casa Lamm. Neocódices va un paso más allá y muestra más conocimiento, por ejemplo, de las periferias y el Estado de México. “Hay muchas narrativas que suceden en Cuautitlán y Naucalpan, lugares que el público considera fuera del perímetro de la Ciudad de México. En Cuautitlán están las fábricas, por ejemplo”.
Algo que le llama la atención aquí es el gusto de las personas por los objetos en mercados, como La Lagunilla, incluso, los que no sirven. “No sé si es por acumulación”, apunta. La técnica empleada en Neocódices tiene que ver con la observación de esta práctica. “Traté de encontrar elementos como encontrados en la calle o comprados en los tianguis de la basura como el de Iztapalapa. Fui allí algunas veces para buscar materiales, aunque otras cosas las tenía en casa, guardadas en bolsas con la idea de ocuparlas en algún momento. Esos elementos me fueron dando los objetos simbólicos con los que hablo, por ejemplo, en una obra como El muro. Primero hago la pintura y después agrego los objetos”.
Souto también utiliza el texto en sus pinturas por “creer que agrega a la narrativa visual un elemento más. Soy fan del estilo crónica, y siempre me ha interesado trabajar con la escritura en mis piezas para agregar más información. En series anteriores he usado palabras de impacto o pequeñas frases, pero en ésta asumí de una vez el uso del texto en este estilo literario que soy un gran admirador”.
miércoles, 25 de agosto de 2021
Falleció la autora irlandesa Margaret Hooks
La periodista y autora irlandesa Margaret Hooks falleció el pasado 19 de julio en su casa en Jávea, España, a los 75 años debido a una larga batalla contra el cáncer. Nacida el 7 de junio de 1945 en Belfast, Hooks es conocido por sus libros sobre Tina Modotti, Frida Kahlo y el surrealismo. En los inicios de su carrera Hooks fue corresponsal en México, de 1985 a 1991, por el diario irlandés The Irish Times, a la vez que contribuyó a una variedad de publicaciones como The Guardian, Labour Weekly, The National Review (Australia) y The Miami Herald.
De joven, Margaret fue una lectora voraz y un espíritu rebelde. Decidió no asistir a la universidad, sin embargo se fue de Belfast en 1964, con el permiso de sus padres, para trabajar en Londres. Allí, le atrajo el medio bohemio de la contracultura y el movimiento hippie de los años 60 del siglo pasado. Viajó dos veces a la India, por vía terrestre, en los años 70, y radicó en Sidney, Australia, durante varios años antes de viajar a la Ciudad de México para asistir a la primera conferencia del Año Internacional de la Mujer en 1975, como parte de una delegación feminista radical de Australia.
En el pueblo, la cultura y el arte de México, Hooks encontró una profunda fuente de inspiración y conexión. Regresó a vivir al país en 1979 y se quedó dos décadas. México la inspiró inicialmente como escritora e influenció en gran parte la dirección de su carrera tanto como periodista y autora.
En cierto momento Hooks dejó el periodismo político con el objetivo de escribir libros. En 1993, Tina Modotti. Fotógrafa y revolucionaria fue publicado por la editorial HarperCollins, incluso fue llamado “una biogafía definitiva” de la artista de origen italiano y activista de izquierda por el New York Times. Fue publicado en español por Plaza & Janes en 1998.
En 1996, Hooks se convirtió en corresponsal por México de la revista ARTnews, con sede en Nueva York. Sus libros subsecuentes incluyeron una monografía sobre Tina Modotti para la serie Masters of Photography (1999) de la editorial Aperture; Frida Kahlo: Retratos de un icono (2002); Tina Modotti: Fotografías (2005); un monólogo del trabajo del fotógrafo catalán Manuel Armengol (2007); Edén surreal (2007) en torno a la creación del jardín escultórico en la jungla mexicana por Edward James, surrealista, poeta y mecenas inglés, y su último libro Surreal Lovers: Eight Women Integral to the Life of Max Ernst (Amantes surrealistas: Ocho mujeres, parte integral en la vida de Max Ernst), en 2017.
Previamente fue la traductora de la autobiografía de la psicoanalista y feminista austriaca Marie Langer (1910-1987), From Vienna to Managua (1989).
Hooks viajó a México en 2008 para promocionar Eden surreal: Edward James and Las Pozas que había sido traducido al español. En aquella ocasión escribí: “El interés de la periodista y autora irlandesa Margaret Hooks consiste en escribir acerca de las mujeres, sin embargo su libro Edward James y Las Pozas: un sueño surrealista en la selva mexicana, ahora publicado en español por Editorial Turner, nació de una visita en 1987 a ese “paraíso terrestre”, perdido en la Huasteca potosina.
“Entrevistada, Hooks reconoce que ‘de ninguna manera estaba preparada para Las Pozas’, algo que le pasa a cualquiera, dado que es un lugar ‘único y singular’.
“Al respecto, explica: ‘Cuando llegué allí me sentí abrumada en muchos niveles’. Y como se considera una periodista ‘típica’ –entonces era corresponsal en México de The Irish Times–, Hooks mandó una carta a una casa editorial, donde les proponía un libro sobre el poeta y mecenas inglés Edward James (1907-1987), pero no les interesó.
“Hooks, no obstante, ya se había interesado en el tema. Con varios libros en su haber, como Tina Modotti: fotógrafa radical y Frida Kahlo: la gran ocultadora, algo que siempre le había atraído era escribir sobre artistas cuya vida se cruza y se junta con su arte. Es decir, ‘no me llama la atención escribir sólo acerca de la obra artística, ni tampoco biografías. Más bien, me encanta ver dónde se interponen el arte y la vida, y en qué medida uno influye en el otro’”.
Le agradezco al periodista Michael Tangeman, viudo de Hooks, por la información e imágenes proporcionadas para la realización de este texto.
miércoles, 18 de agosto de 2021
Ana Segovia en el Carrillo Gil
La figura del charro y la cultura popular mexicana permean Pos’ se acabó este cantar, exposición que la pintora Ana Segovia (Ciudad de México, 1931) presentó en el Museo de Arte Carrillo Gil. Su interés por la construcción de la mexicanidad en relación con una idea impuesta de la masculinidad “tradicional”, la ha llevado a subvertir la figura simbólica del charro. Su uso del color, que oscila entre tonos pasteles y vibrantes, transgrede la mirada machista.
Por medio de una simplicidad e ingenuidad fingida, Segovia crea tensión en sus escenas. Gracias a juegos cromáticos y corporales, sus personajes inmóviles se animan y transmiten una energía que se convierte en sensual.
La serie tiene su origen en archivos, en especial filmogramas de la Época de Oro del cine mexicano, que Segovia reinterpreta al desafiar estereotipos presentes en los medios visuales occidentales. Por medio de la pintura, y recientemente del video, la artista desarrolla estrategias cómicas y estéticas que rompen con las normas de género y demuestran cómo los objetos, las prendas y las mismas costumbres conforman una modalidad implícita de la virilidad.
En el texto de sala, Tomás Pérez González dice que “en el México posrevolucionario, aun con las heridas sin cicatrizar después del conflicto civil y bélico, surgió la imagen del charro. Si bien ya existía como representante del oficio ranchero o practicante de la charrería, hacia los años 40 del siglo pasado se pretendió convertirlo en figura de conciliación social. Esta operación fue respalda por una boyante industria cinematográfica”.
Al buscar una rápida aceptación entre el público, “el charro enaltece conductas y arquetipos masculinos”. Segovia echa mano de supuestas características como la nobleza y honestidad que contrastan con la altanería y el autoritarismo. También, la idea de que el charro representa al “buen amigo, al cantante, el hombre hipermachista que gusta del trago y las mujeres de a montón”. Además, que encarna el “carácter recio, de pocas palabras y sin temor al duelo, ya sea de puños o con armas”.
Pos’ se acabó este cantar reinterpreta pictóricamente fotogramas de filmes como Allá en el Rancho Grande o Los Tres García. La muestra incluye la proyección de un cortometraje en el que Segovia se apropia del traje charro que adapta a su paleta de color, lejana de la tradición y usanza casi ritual de la charrería.
La práctica de Segovia investiga las formas de circulación y representación de la identidad, principalmente dentro de la cultura popular mexicana.
La exposición Pos’ se acabó este cantar permaneció hasta el 8 de agosto de 2021 en el Museo de Arte Carrillo Gil, avenida Revolución 1608, colonia San Ángel.
jueves, 1 de julio de 2021
Pieles ciegas de Allan Villavicencio
Para el artista Allan Villavicencio (Ciudad de México, 1987) la pintura tiene su propio tiempo: la temporalidad contemporánea. Si de momento hay más jóvenes que aparentemente pintan, esto “nos hace creer que la pintura está de vuelta”. Sin embargo, “siempre pienso en un rango paralelo, de lo que sucede hoy”, expresa el pintor quien exhibió bajo el título Pieles ciegas en la Galería Karen Huber, Bucareli 120, colonia Juárez.
Según el entrevistado hay que atender cuestionamientos de este tipo, porque, “más allá de lo que me pueda provocar en el ámbito de la vigencia, está la vinculación que tiene el medio pictórico para crecer, ampliarse, seguir teniendo otras energías y vínculos con el presente. La pintura contiene en sí misma una historia, una gravedad con el mercado”.
Villavicencio siente si la pintura está vigente se debe a “algunos intereses”, es decir, maneras en que la pintura se produce:”No estoy de acuerdo con todas. Sin embargo, en los pocos años que tengo de pintar, pues, he tenido que generar un contexto para mostrar mi obra, seguirla produciendo, seguir cuestionándome y vinculándome tanto técnica como formalmente”.
Pieles ciegas es una muestra que continúa con “exploraciones sobre la percepción mediante un lenguaje visual que interconecta realidades tangibles y virtuales”. Es decir, “hay una serie de diálogos de lo que sucede dentro de los cuadros con la arquitectura de la galería”, señala el pintor. Hubo que realizar ciertas adaptaciones al espacio interior para lograr estos diálogos.
Continúa: “Busco animar la materialidad del color, esto es mi proceso, lo llamo proceso metabólico. Cambia conforme añade información a la superficie del cuadro-capa, que a su vez construye una espacialidad no sólo en la visualidad, sino también en su materialidad. Hay partes del cuadro que presentan mayor materialidad y otras que son más crudas, de hecho, evidencian la tela. Con todo esto busco un vaivén o trampantojo frente al que el espectador realmente no entiende lo que sucede. A esto lo llamo cambio o construcción metabólica.
“Para esto utilizo la idea de la naturaleza muerta dentro del paisaje y viceversa, como un tema que ayuda toda esta situación cambiante a la manera de un motivo frutal que tiene un movimiento constante. A esto me refiero también con animar la materialidad del color, que parece pudrirse metafóricamente hablando”.
El recorrido de Pieles ciegas consistía en una serie de pinturas y ensamblajes construida alrededor de un paisaje de grandes dimensiones: El cortejo, tríptico inspirado en un biombo de la escuela española, El cortejo de carrozas en una plaza pública, cuyo tema es “la mirada a partir del deseo de ver”. La exhibición está planteada en función de dicho anhelo que, dependiendo de dónde se encuentra el espectador, luego hay un ocultamiento de algunos fragmentos de las pinturas o la totalidad, al jugar con ventanas o hoyos”.
La pintura de Villavicencio es de apariencia abstracta, sin embargo, no entiende lo suyo por medio de la abstracción o la figuración como una dicotomía: “Me pienso más bien como un pintor interesado en el espacio. La exposición ofrece un comentario pictórico de elementos que parecen representar algo, no obstante se mantienen en el límite”. Todas las imágenes son cortesía de la Galería Karen Huber.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






























